sábado, 25 de abril de 2015

Nuevo Método Inferencial (y II)


 
"Como prometimos en la anterior y primera parte del post sobre el INM o Nuevo Método Inferencial, desarrollamos un poco más las premisas explicadas en la introducción, abandonando ya por fin los comentarios o digresiones explicativas del "porqué" y "para qué" de esta deducción lógica. Las explicaciones lógicas siempre sirven para adentrarse en un tema, y este es de la suma importancia, y creo yo, a todos los niveles del pensamiento crítico y su evolución en España, en donde los métodos de pensamiento han sido contaminados con terminologías procedentes del panegirismo político y del sectarismo ideológico, algo que siempre, siempre, ha tratado de combatir la Filosofía desde todos los frentes (para ser un libre pensador, lo primero es no dejarse influenciar demasiado ni por unos, ni por otros, además de analizar fríamente los estudios, trabajos y pensamientos de los demás, siempre desde un punto de vista llenos de sentido común y experiencia en diversas disciplinas, recordemos que "no se puede hablar jamás de aquello que no se conoce"). El nacimiento de la Filosofía en la antigua Grecia fue en aras de una libertad de expresión, de una independencia docente y de una rectitud intachables, los primeros filósofos, tanto los socráticos como los presocráticos, y los posteriores cínicos o aristotélicos, estaban rodeados de un "halo" de respetabilidad casi místico, porque sus deducciones trajeron avances sorprendentes en la sociedad clásica y romana, siempre trabajando desde el método deductivo, padre del método científico y de todas las disciplinas más serias que transportaron a la Humanidad a la brillante y avanzada civilización occidental que somos actualmente, la cabeza del mundo, hasta por lo menos los albores del siglo XXI, y que no se apague la llama de nuestra luz, porque podríamos sufrir un retraso cultural aún peor del que llegó con la Edad Media. El INM sigue los patrones iniciales del método inferencial primitivo o deductivo presocrático, pero trayéndolo a los avances de la época actual, a través de los siguientes postulados:

-          Cualquier premisa es verdadera cuando se ha demostrado su fiabilidad y su realidad, esto es, cuando hay pruebas fehacientes de su veracidad. Si no, no es que no sea verdadera, sino sigue siendo una hipótesis o una teoría o razonamiento deductivo, pero no una afirmación de realidad palpable y cognitiva.

-          Cualquier premisa es falsa cuando se ha demostrado su poca o escasa fiabilidad y completa irrealidad, cuando tenemos pruebas de su falsedad. Si no, ocurre como en la anterior premisa, se queda como un razonamiento deductivo o hipótesis, pero no es una negación en sí misma.

-          Para una demostración válida, se han de presentar pruebas sólidas de la misma, bien razonada, expuesta, con los resultados y datos analíticos o de laboratorio fehacientes y aportados por profesionales del sector o tema a tratar, siempre asegurándose varias veces de que no ha habido contaminación conceptual y la imparcialidad es total. Si la exposición no está bien razonada, no debe ser aceptada bajo ningún concepto, so riesgo de caer en un procedimiento cerrado de falsedad.

-          Las demostraciones deben estar perfectamente acotadas, esto es, deben centrarse en el tema o disciplina o pregunta planteada y no perderse por caminos diferentes, porque se debe trabajar el tema en concreto, no derivaciones o deducciones de éste. Se debe buscar una respuesta a una pregunta planteada.

-          Las premisas siempre han de ser tratadas como deducciones lógicas, no como leyes o postulados incluso antes de ser razonadas o expuestas, investigadas o comprobadas mediante los instrumentos analíticos y los medios logísticos o disciplinas adecuadas (estadística, laboratorio experimental, método científico, etc.). Una premisa es simplemente un procedimiento deductivo, no una afirmación verdadera o falsa. No confundamos nunca los términos, en los que muchos filósofos e intelectuales han cometido un craso error, al considerar todo su pensamiento dogma y todas sus deducciones una especie de "doctrina mística" a seguir, eso corre el peligro de contaminación conceptual o de anteponer las opiniones propias a las de un grupo de pensadores serios o una comisión de trabajo preparada perfectamente para resolver la investigación.

-          Deben abordarse siempre temas desde un punto de vista de la utilidad práctica o social, esto es, no hay que responder a todas las preguntas que se planteen por método inferencial o deductivo, abandonando los temas inválidos para cubrir las necesidades del colectivo para el que se trabaje. Si algo no es útil, se deja para cuando realmente lo sea o se necesite abordar desde otros puntos de vista.  

-          La decisión final sobre la veracidad o falsedad de la investigación de cualquier naturaleza, debe estar adecuada al consenso de varios profesionales de una disciplina o especialidad, nunca jamás a los caprichos personales de un solo orador que habla consigo mismo en sus escritos y jamás cuenta con las opiniones ajenas. Hay muchos intelectuales que hablan con la pared, y como esta no les replica, pues se dan por contentos y producen toneladas de "papel mojado" que no sirve para nada. Eso no es útil, pierde su veracidad y su objetividad.

-          Si una premisa o postulado queda incompleto, pues no puede terminarse su razonamiento, al no disponerse de las herramientas, las experiencias personales o los datos estadísticos necesarios para llegar a una conclusión válida. No debe ser desechada, sino pospuesta según el procedimiento citado anteriormente.

-          La verdad de una premisa, o su mentira, queda determinada por su utilidad, por su veracidad comprobada y por su credibilidad, siempre que haya quedado bien explicada, razonada o argumentada, y previamente demostrada.

-          El razonamiento o deducción de una premisa es verdadero cuando se apoya en pruebas válidas y herramientas de investigación adecuadas (laboratorios, estadísticas, encuestas no falseadas, datos informáticos o matemáticos, etc.), en un erudito que sea competente en la materia de la que habla, y que no contamine el mismo con sus opiniones personales, sea imparcial y haga un trabajo inferencial apropiado e independiente.

-          Una deducción o inferencia, tiene que pasar por el razonamiento adecuado para llegar a buen puerto, y apoyarse en pruebas sólidas, sino, pasa a ser una hipótesis, pero no puede decidirse todavía si es verdadera o falsa (ya que su veracidad y credibilidad no han sido del todo comprobadas). El no llegar a una conclusión válida sobre un tema, no demuestra que éste sea una falsedad, sino que no puede colegiarse o llegarse a buen puerto con las herramientas disponibles, por lo cual, debe investigarse otro asunto o dejarse para después.

-          Un razonamiento es adecuado o verdadero cuando el que lo expone está acreditado o documentado suficientemente en una materia, área de conocimiento o especialidad, tiene una carrera profesional contrastada y una credibilidad auténtica, independientemente de lo bien que hablen los demás de ese "sabio" (porque en España hay muchos sabios de taberna, y muchos adictos al púlpito, pero ninguno está verdaderamente entre los que realmente deberían trabajar por la comunidad civil y su bienestar).

-          Una investigación debe basarse en un tema en concreto, no perderse en temas derivados, divagaciones escolásticas o deducciones incorrectas, o catalogaciones y opiniones personales, estamos tratando con una inferencia o deducción lógica, no con un tratado sobre la moralidad o las tendencias políticas de un "erudito polarizado". Cualquier contaminación ideológica o de opinión, invalida completamente la investigación, por concienzuda y profesional que haya sido ésta. La tesis o hipótesis seguiría en su estado de proposición, y no de inferencia deductiva.

Creo que con estos sencillos postulados, hemos explicado perfectamente de lo que estábamos hablando, aunque el temario en sí podría desarrollarse muchísimo más. La verdad, ese concepto subjetivo del que hoy en día nadie en absoluto tiene interés alguno, debería ser la búsqueda más activa de todos los estudiosos y eruditos de Humanidades, que hoy en día son una especie en peligro de extinción, debido a la presencia miserable de politólogos aberchales y sociólogos de extrema izquierda contaminado las aulas, las cátedras y deshumanizando aquello que es un patrimonio universal y exclusivo de toda España. La primera potencia mundial del razonamiento deductivo y gramático se ha reducido a una escombrera de charlatanes marxistas, de politólogos greñudos y coribantes necrofílicos que, agitando su melenuda cabellera, exhalan por sus apestosas fauces la basura programática y problemática de su partido o formación politizada y completamente condicionados por sus líderes de dudosa procedencia aberchales, idiotizan a nuestra juventud con conceptos completamente equivocados acerca de la verdad, esa verdad a la que debemos la máxima virtud y el máximo respeto de tiempos pasados. Una sociedad en la que la mitad de la población activa es funcionario público, o que tiene políticos adictos a las mesas electorales y la permanencia indefinida en el poder, sin relevo generacional alguno o sin seriedad en la toma de decisiones o medidas para frenar el paro y la corrupción, aumentando hasta el infinito el gasto público, y esperando que los "brotes verdes" salgan por sí solos, es una sociedad enferma. Una sociedad que piensa que la universidad y la carrera superior es la única salida laboral mejor y la opción más viable para su juventud, es una sociedad enferma de soluciones prácticas, no puede haber centenares de ingenieros, y un sólo operario de grúas obedeciendo sus órdenes. Una sociedad que mata a sus infantes mediante el aborto, estando necesitada de una natalidad urgente y una auténtica expansión demográfica para el relevo generacional más desesperado para mantener sus cuentas bancarias y su financiación pública, es una sociedad avocada a desaparecer. Una sociedad que predica en el desierto medidas maravillosas para frenar la marginalidad, la inmigración desordenada y la invasión étnica incontrolada, es una sociedad marchita, sin defensa alguna frente a los grandes problemas de la Europa actual. Una sociedad que se baja los pantalones siempre que un separatista, aberchale o miembro de extrema izquierda levanta su voz contra el legado tradicional y encima le aplauden o le dan subvenciones estatales, es una sociedad de miedosos compulsivos, de gente cobarde que es fiera con los que la defienden, y muy blanda con los que la amenazan. Una sociedad que crea juventudes cuya única esperanza es hacer oposiciones para un cargo público, en vez de fomentar la iniciativa privada o las pymes, es una sociedad avocada a una ruina total en el curso de un par de generaciones, sino pone remedio privatizando sectores públicos y limpiando las filas administrativas de presencias indeseables, como "liberados" sindicalistas o vagos integrales que llenan las plazas del Estado, y que llevan cobrando sueldos astronómicos una auténtica democracia completa. Una sociedad con un 33% de funcionarios en su población activa, y con apenas un 32.5% de empleados en el sector privado para sacar adelante a jubilados, parados, pensionistas de baja por enfermedad y funcionarios públicos, es una sociedad en clara bancarrota... ¿seguimos sacando los trapos sucios, o empezamos a salir de la caverna platónica y nos ponemos en marcha hacia un futuro mejor? Las cifras están ahí, pero las maquillan, las silencian, nos hablan de que "todo va bien" o de que "al final lo que importa es la economía"... ¿y ustedes, qué piensan de todo ello?¿Mejor ni pensar siquiera, mejor dejarse llevar por estos incompetentes y soberbios legisladores?

Todavía estamos a tiempo de frenar la barbarie, comenzando a pensar por nosotros mismos, comenzando a trabajar por una autentica formación buena, de calidad, por un futuro brillante, prometedor y que legue a las generaciones futuras, porque estas ya están completamente echadas a perder, una España mejor y más apetecible y cómoda para todos. Trabajar duro por un mañana mejor es una motivación muy noble, no exenta de peligros, obstáculos y gente dispuesta a hundirnos en la miseria, porque vivien muy bien del cuento, y succionan hasta los últimos recursos disponibles subiendo los impuestos hasta el infinito y coaccionando a su electorado con promesas incumplidas y maniobras extrañas, evos del famoso "síndrome de la Moncloa", el cual parece afectar mentalmente a todos los candidatos una vez se sientan en el sillón de nuestro "despacho oval". Pero no es sólo una tarea en las urnas, es una tarea personal, de responsabilidad sobre nuestros pensamientos, actos y manera de hacer las cosas. Somos responsables y culpables, sí, completamente culpables y responsables de lo que le ocurre a este país, aunque nos cueste reconocerlo todos los días, echando la culpa a otros de todos nuestros males y calamidades diarias. Nosotros tenemos el poder de cambiar las cosas, siempre desde una perspectiva sana y no violenta, sacando del sillón a los corruptos, protestando por las iniciativas injustas, llenando las calles de la movilización ciudadana de verdad, contra los gerifaltes aberchales, contra el terrorismo, contra la chulería extremista, contra la marginalidad y la delincuencia reinantes, castigando en las urnas a quienes no hacen nada por nosotros, y dejando de apoyar a imbéciles integrales, que lo único que hacen es decir mucho, y no hacer nada en absoluto. Nosotros podemos enderezar el árbol torcido, dando a los jóvenes una educación basada en el esfuerzo y el sacrificio, en la responsabilidad. La libertad tiene un precio, y ese precio aún no lo hemos pagado suficientemente. No sabemos ser libres los españoles, como no sabemos administrar el uso del "voto útil"o del análisis serio de los candidatos electorales, qué prometen y la auténtica credibilidad de sus actos y manera de vender sus campañas electorales. Nosotros podemos dejar de abandonarnos a nosotros mismos, de no creer en nada, de dejarse llevar por tendencias completamente manipuladoras y dañinas para nuestro legado cultural e histórico, y aceptar que tenemos una gran responsabilidad como pueblo, como nación y como cultura mediterránea. Deberíamos ser ejemplares, un faro que iluminara el mundo y todos los países latinoamericanos, que a su vez deberían ser fuente de inspiración y concordia para toda la Humanidad. Pero no lo son, ¿qué está fallando, nuestra educación, nuestros líderes, nuestros compromisos internacionales, la justicia, el poder civil, las instituciones, los gobernantes? No, estamos fallando nosotros, y eso es la única verdad. Comencemos por nosotros mismos, como decía el sabio hindú Tagore, y como predicaban nuestros ancestros griegos, to on."

sábado, 18 de abril de 2015

Bases del Nuevo Método Inferencial: Avanzando hacia una Nueva Ciencia del Pensamiento


 
"Es habitual que en este blog hablemos de asuntos socioeconómicos, políticos e históricos, hablando de problemas de ideología, identidad nacional o decadencia moral, y siempre, siempre, hemos estado a la vanguardia de la crítica mordaz y actualizada de los pormenores de la labor bochornosa de nuestros gobernantes, especialmente durante el mandato de Rodríguez-ZP, en donde los desbarajustes legislativos y judiciales o administrativos parecían ser una cosa de rutina diaria, un dislate superlativo que nos llevaba a los cuerdos a llevarnos las manos a la cabeza, con la esperanza de que, algún día, la injusticia del 11-M, los desajustes económicos de la España alternativa y solidaria de Moratinos o la "alianza de civilizaciones" desapareciera para siempre jamás, incluyendo la archipresente Educación por la Ciudadanía o el total caos generado por la Ley de Memoria Histórica... pero señores, llegado el Partido Popular al poder, nada de nada, hemos seguido igual, salvo la diferencia de que los impuestos han sido más altos, la seguridad fiscal completamente abusiva con las rentas más bajas, y el dinero de las ayudas a cajas para rescates financieros a "amiguetes" masones, el pan nuestro de todos los días. Encausados los viejos miembros de la Junta de Andalucía, la propia infanta Cristina y los viejos miembros de la guardia de Aznar, el panorama no es menos desolador. La amenaza de Podemos, el desmoronamiento de UPyD y el auge de Movimiento Ciudadano nos hablan de un proceso de evolución democrático hacia unos "brotes verdes" de centro izquierda moderada liderada por Albert Rivera, que nos promete fórmulas intermedias, pactos de colaboración muy acertados, y una política de "neutralidad ideológica organizada" que seduce a miembros de los principales partidos y formaciones parlamentarias del país. Este momento es para España el momento del cambio, y si se puede demostrar en las urnas municipales y autonómicas que la cordura ha regresado a las cabezas calenturientas de parados y votantes desesperados del PP y del PSOE, por fin las aguas vuelven al cauce de la normalidad, las bolsas se estabilizan y los inversores no preparan las maletas, como hicieron en el caso de Grecia tras la victoria de Syriza. Hablamos de estos y otros temas, si bien exponemos soluciones a nivel educativo, moral y social que no se han puesto nunca en marcha, y no creemos que se tomen desde este Ejecutivo demasiado en serio, como la urgente reforma de la Ley Aido, que ha sufrido apenas variaciones en su redacción inicial, dejando expuesta la total insuficiencia del Partido Popular o de Rajoy Brey a la hora de cumplir con sus promesas electorales, alejándose de los grupos "pro vida" y de todos los creyentes católicos españoles convencidos, que se cuentan por millones. Exponemos un regreso al estudio de las Humanidades en los institutos, escuelas y universidades, un retorno a las raíces de la cultura mediterránea, pero incluyendo, claro está los estudios técnicos y la Formación Profesional más competitiva, eliminando el bachillerato pre universitario, que no es otra cosa que un reducto de vagos redomados, politólogos embravecidos y profesores marxistas que trabajan muy pocas horas lectivas a la semana.    

Pero defender una causa no es lo mismo que demostrar poseer las herramientas necesarias o las soluciones que la sociedad o los intelectuales de este país necesitan para afrontar lo que muchos han venido a llamar los "brotes verdes" o la "regeneración". Caídas en picado tan graves como las de Rodrigo Rato, el PSOE de Andalucía o similares gestiones judiciales dejan al ciudadano completamente desilusionado, incrédulo con las políticas o la forma de administrar los impuestos, los recursos del Estado o las arcas de Hacienda, y cuando hasta un ministro encargado de recaudar tributaciones y porcentajes sobre valores añadidos o actividades comerciales y que tiene la misión de velar por la lucha contra el fraude y la malversación de caudales públicos no lo hace, como el señor Montoro, y encima tiene la desfachatez de poseer una gestoría en la que favorece transacciones económicas y da indultos a los "amiguetes" del club elitista masónico o la logia a la que pertenece, las cosas no prometen nada bueno para los votantes, y los estudiantes de Humanidades o Ciencias lo ven, y no quieren vivir en un país en donde la corrupción generalizada, las mentiras y la difamación o los "tratos de favor" campan a sus anchas. Eso no es un país con futuro, para nada, es el comienzo de una decadencia de los valores y las tradiciones de un pueblo, y el buque del país empieza a hacer aguas, hasta que finalmente aquellos que decían "protegernos", ayudan a acelerar el proceso de hundimiento del barco a la deriva. Los intelectuales y pensadores humanistas del país llamado ahora "marca España", como el señor Sabater, simplemente se han limitado a seguir las huellas del "posmodernismo" determinista del socialismo de los años ochenta, ese que facilitó el acceso a ETA Batasuna a las instituciones, el pacto del 11-M y la actual negociación del PNV y los separatismos con el Ejecutivo de Rajoy Brey. Esta corrupción del único Gobierno que parecía defender de verdad a los españoles, el PP, está marcado por una agenda de tareas iniciada por Rodríguez-ZP y secundada por Rajoy, cuyos macabros pasos nos conducen a la desintegración del territorio nacional gradualmente, a un férreo control de las masas votantes mediante el miedo y a una temeridad asombrosa a la hora de castigar a sus antiguos miembros, como hemos visto en el bochornoso espectáculo mediático de la detención del señor Rato, culpable, sí, imputable, también; pero convertir un procedimiento de registro y acompañamiento de agentes de aduanas en una especie de "linchamiento mediático" con la prensa horas antes afincada en su domicilio, es una pesadilla de la mala administración oligárquica y masónica de Soraya Sáenz, le pese a quien le pese. Un sólo pensador independiente como yo necesitaría una cátedra completa con mentalidades competentes para iniciar el proceso de reparación institucional en todas las universidades de España, pero lamentamos que el daño sea demasiado grande ya como para comenzar a trabajar desde ahí, estamos solos, y sin nadie que nos apoye ya. El proceso de cambio o "regeneración social" que los politólogos melenudos salidos de la Complutense o la Autónoma prometen comienza por no hacerles caso a ellos en absolutamente nada, y ese es un buen comienzo. Después, el trabajo intelectual y filosófico comienza por un análisis claro de todas las teorías socialistas del falso y posmoderno humanismo recalcitrante de los años ochenta y noventa, que debe ser exiliado y limpiado de las confusas mentes de todos los adolescentes españoles, algunos de ellos no tan adolescentes ya, y casados y con hijos la mayoría. Seguidamente, investigar las aulas y detectar a los "intelectuales de opereta", camisa del Che Guevara y subvencioncitas baratas, que no ha dado palo al agua en su puñetera vida y mostrarle la puerta de salida, tras previo expediente de expulsión y una comisión de investigación por mala praxis en el uso de los fondos públicos. Cuando esos adalides baratos de la posmodernidad ochentera me vienen con sus cuentos chinos a predicarme en el desierto mítines marxistas y eslóganes baratos, me pongo a pensar en Confucio, Buda y Jesucristo, y no les hago el más mínimo caso. Repiten hasta la saciedad -entre calada y calada de pipa de marihuana o hachís, porros adulterados de mala calidad o entre raya y raya de cocaína mezclada con yeso de obra- sus mismas premisas una y otra vez, preguntándote los mismo de siempre: ¿pero tú sabes quién es Karl Marx? ¿Has leído alguna de sus obras? ¿Sabes quién era Lenin? ¿Tienes pruebas de aquello de lo que hablas?¿Estás licenciado en politología, o en sociología, o en psicología de los monos antropomórficos? Y un inabarcable blablablá, con preguntas aún más patéticas y más ridículas que ellos mismos, rodeados de artistas de café arruinado y poetas de lírica callejera venida a menos. Vaya España la de los intelectuales de Cascorro y los porreros pensativos... ¿y en esas mentes enfermas podemos hallar lo bueno, lo bello y lo verdadero? Creo sinceramente que no, y erradicar a esos parásitos de las universidades, será el primer paso para limpiar nuestras mentes de su escoria adicta al cannabis y parasitaria del dinero público del Estado. Muerto el perro, se acabó la rabia,  como suelen decir en mi tierra castellana y madrileña. Después comenzarían las verdaderas oposiciones a catedráticos y maestros en las áreas de Humanidades, en las que han habido parásitos comunistas y socialistas desde casi el comienzo de la democracia, de hecho, el campus universitario está plagadito de "becarios" que favorecen esta bochornosa situación, yendo de aquí para allá con papeles sin ir a ninguna parte, explicando a los chicos de la facultad de Letras quién era el Che Guevara, o repartiendo panfletos pro aberchales o "anti sistema"... qué bajas han caído las letras hispánicas, por eso sólo hay escritores iberoamericanos medio decentes, palabra, y se extrañan de ello.

¿Y cómo combatir a estos mequetrefes mentales, a estos intelectuales ninis de opereta barata y medios económicos ilimitados, financiados por los partidos y asociaciones de extrema izquierda y otros grupos de dudosa ilegalidad, como el régimen de Venezuela, Cuba o las firmas anglosajonas de élites masónicas interesadas en cargarse el legado mediterráneo para siempre jamás? Precisamente con las armas que usaría un intelectual, una mente preclara y preparada para ello, con la razón, rebatiendo uno por uno todos sus postulados, y una vez rebatidos, poniendo encima de la mesa el nuevo método inferencial, en el cual hemos estado trabajando desde hace algunos años hasta este preciso instante. Porque para determinar qué es lo verdadero y qué es lo falso, el nuevo intelectual, lejos de las premisas aberchales o marxistas recalcitrantes, debe abandonar el determinismo materialista de Engel o el destructivo y atroz minimalismo de Nietsche, y trabajar sensatamente en la reconstrucción del panteón deductivo, al que las propias ciencias han denostado ya como "anacrónico" o "superficial e incompleto", exiliándolo de muchas instituciones educativas como inadecuado para la educación de sus adolescentes o de sus futuros investigadores... ¿inadecuado y anacrónico, el método filosófico que fue el padre de las ciencias, las letras y de todas las disciplinas del pensamiento crítico y científico en su más pura esencia? Hay, hay, hay, que vemos aquí la mano invisible de la que siempre hemos estado hablando, la que piensa que las masas somos "borregos despreciables" y ellos, los más sabios, buenos y bellos. Esta herramienta inferencial no va a ser expuesta claramente en este post, sino que la iremos desarrollando y explicando paulatinamente, digamos que estamos leyendo su "presentación oficial" ante las masas universitarias aberchales, somáticas y posmodernistas de las facultades parasitadas y de las cátedras apolilladas por los herederos de Sabater, que ni hacen nada por el futuro del pensamiento, ni dejan tampoco hacer, como el perro del hortelano. Las promesas de "destruir el pensamiento crítico" y "pensar en dejar de pensar" han sido cumplidas, el pensamiento crítico, las letras y las artes ya no importan un carajo en este país, el país de los Cervantes, de los Lope de Vega y de los Quevedo, o de los Machado y los García Lorca. Ya atrás quedaron los tiempos de don Camilo o Delibes, ni siquiera la señorita Echevarría o el valiente Pérez Reverte pueden traernos ya los tiempos en que España era la primera potencia mundial de las letras, y de las Humanidades, la universidad de Salamanca, la número uno del mundo, ya no. Atrás quedaron esos tiempos, y cuando Umbral y sus coetáneos hubieron pasado a mejor vida, nada queda de lo que vino a llamarse "la Generación del 27"... ¿ya no hay más generaciones de escritores, artistas o pensadores independientes? ¿Acaso Lucía Echevarría y Pérez Reverte son los últimos estertores de las letras hispánicas? Quién sabe, yo solo soy un autor de subgéneros, y filósofo a tiempo parcial en mis momentos libres, ya que me gano la vida como trabajador de alimentación para poder pagar mis facturas y sobrevivir. Que los países iberoamericanos intentan remontar su decadencia bananera con las divisas enviadas por sus compatriotas trabajando en España, esto es fácilmente deducible, pero la presión de chavistas, comunistas y guerrillas del narcotráfico no la dejan del todo despegar. España debe ser el "buque insignia" que trace ese recorrido histórico de revolución social, intelectiva y económica en todas las antiguas colonias, pues de hecho fue la cabeza pensante de las mismas durante siglos de expansionismo imperialista, le pese a quien le pese y le duela a quien le duela. Pero para sanar a un pensamiento decadente, primero hay que limpiar la infección, administrar el antibiótico o los medicamentos prescritos por un profesional, y después comenzar el procedimiento de sanación y estabilización del paciente. Eso es imposible en mentes enfermizas, y las universidades están llenas de ellas. Exiliar a los "posmodernistas", sería el primer paso para elaborar centenares de expedientes disciplinarios, expulsiones sumarias y procesos judiciales con los sospechosos de colaborar con movimientos integristas musulmanes y asociaciones anarquistas financiadas por chavistas y guerrillas macheteras, todo un peligro que busca meter sus células terroristas en todo el territorio nacional, emponzoñando con mentiras las mentes de nuestros jóvenes y minando el edificio desde sus mismos cimientos...

¿Qué es el Nuevo Método Inferencial (NMI)? ¿En qué consiste realmente, cómo son sus postulados y cómo debemos estudiar el procedimiento a seguir? Es muy sencillo en realidad, el NMI es un método para distinguir lo verdadero de lo falso, aplicado a la utilidad del momento y la situación del individuo, es decir, que algo no es "relativo", sino es útil o no es útil, y punto. Lo que no es útil a la Humanidad y su futuro debe ser desechado, o tomado como una simple "curiosidad intelectiva" sin mayores implicaciones, aunque no debe abandonarse del todo, sino catalogarse y dejarse para el momento en que realmente sea necesaria y útil. Basándonos en esta premisa principal, nos anclamos en el esqueleto de todas las deducciones y postulados, abandonando el relativismo conceptual y volviéndonos algo maniqueos, pero sin contemplar las "libres interpretaciones", que tanto daño han hecho al conjunto del pensamiento crítico y de toda la sociedad en general, a nivel administrativo, como judicial o político, por poner unos claros ejemplos de esta atrocidad universitaria (y eso que yo mismo jamás he pisado una universidad en años, desde que tuve que abandonar mis estudios, para ayudar económicamente a mi familia). El NMI ajusta lo "verdadero" y lo separa de lo "falso", atendiendo a las necesidades de la disciplina aplicada, y se basa en premisas bien razonadas, no en "A sino A entonces B y luego me voy a tomar una caña", y similares. No, no voy a llenar la cabeza de la gente con chorradas de ese tipo, al menos por ahora. Porque algunos profesores universitarios de Filosofía y Letras se han lanzado audaces al patronazgo de la Lógica, despreciando completamente las restantes disciplinas intelectuales, como las inferenciales o las catalogadoras, las sociológicas o las políticas y las morales, creyendo en que esos maravillosos omnarigramas lógicos eran el futuro del pensamiento crítico, y no son más que eso, lenguaje matemático adaptado a un sistema deductivo recalcitrante y pasado ya de fecha. NMI significa exposición ordenada de una premisa, razonamiento deductivo basado en el sentido común y en los datos disponibles, que o bien pueden ser procedentes de un estudio sociológico o pruebas de laboratorio, pero no toma decisiones finales hasta haber completado perfectamente los pasos para llegar a juzgar algo como "útil", como "verdadero", o como "falso". Puede que algunos espabiladillos lo juzguen como "método postsocrático" y digan "el método científico y experimental hace muchos siglos que abandonó el método deductivo platónico y blablablá", que es el argumento de los mecanicistas materialistas, entre ellos, los de extrema izquierda, y blablablá... ¿Dios no existe? Que me lo demuestren, quiero las pruebas mañana mismo sobre la mesa, pero bien razonadas, y oh, por favor, que no venga de la mente atascada de un gusano de biblioteca o una rata de laboratorio, que jamás ha estado en la realidad cotidiana, ni lo estará. Nadie ha demostrado la existencia de una entidad creadora superior, del Logos socrático, del Gran Teúrgo de los masones, de la criatura primera, del Principio de todas las cosas, de la Fuente, del Origen. Al igual que hay un Alfa, debe haber un Omega, entonces, ¿eso implica que hay dos dioses, o un sólo Dios?¿Es factible hablar de dos aspectos de una mentalidad cósmica universal? Yo personalmente creo, pero no lo hemos demostrado aún, por tanto, es algo que no es útil de momento a nuestros compromisos terrenales, lo dejamos pendiente de demostración, y no nos planteamos lo verdadero o falso del asunto, porque no disponemos de las herramientas científicas o espirituales necesarias, del logos para rebatirlo o afirmarlo sin impedimentos. Y a otra cosa, dejemos que los expertos en teología hablen del asunto, por lo menos, o el que quiera explayarse en explicaciones teóricas arbitrarias, pues que despilfarre dinero universitario, pero procedente de particulares, no el nuestro. Dios puede que exista como algo distinto a como quererlos ponerlo o comprenderlo, pero tampoco hemos demostrado que no exista. Es una inferencia incompleta, porque no hay pruebas disponibles... y cuando no hay pruebas para demostrar o rebatir algo, queda a manos de los otros niveles de entendimiento, la Fe y la mística de lo trascendente, que tiene sus expertos, sus adalides y sus teólogos especializados en ello. Pobrecillos posmodernos, que creían que Dios era un razonamiento ancestral basado en los miedos primitivos del ser humano, en sus orígenes como criatura cazada por depredadores inmensos en la sabana africana, en la noche de los tiempos, perseguido por todos, y siendo suplemento alimenticio de otros. El marxismo y el socialismo mecanicista aprovechan precisamente esta faceta del miedo instintivo del ser humano, y te venden que el partido te ofrece la solución a todas tus preguntas y todas tus respuestas, sustituyendo a Dios por el secretario general del Polivurov, al que ensalzan y elevan como la máxima autoridad competente en la tierra y en los cielos celestes (como pasa en los países bananeros como Venezuela, o en la Cuba castrista, o en Corea del Norte, sin ir más lejos). Si no podéis traerme pruebas definitivas de la no existencia de Dios, tampoco podéis afirmarme si hay otra vida después de la muerte, si existen los espíritus o los extraterrestres, o las apariciones y las predicciones o los poderes mentales, sin ir más lejos. No hay pruebas concluyentes de que nada de eso sea falso, y hasta la física cuántica y astrofísica se ha encontrado últimamente con algunas encrucijadas matemáticas y deductivas demostradas en el laboratorio de lo que parecía imposible, puede ser más real que la propia realidad. Pobrecitos mecanicistas, rebatidme si podéis, pero con pruebas, no con palabras vacías, dadme datos fiables, razonamientos válidos, fechas, nombres, laboratorios, resultados concluyentes... lamentablemente, no los hay.  

El pensamiento crítico debe ser realmente independiente, lejos de las trabas de las influencias deterministas, sectarias religiosas o políticas partidistas y oligárquicas, debe obedecer a las necesidades del pueblo, no al placer de los escolásticos de escucharse a sí mismos en discursos eternos y en redacciones que ni ellos mismos han escrito, pues los pensadores actuales, pagan a otros por pensar. Este pensamiento crítico y actividad intelectual no está reñida con las ciencias, ni con las deducciones de la Teología o la Sociología, sino que se complementan, porque son actividades dedicadas a la mejora del bienestar, del ser humano en general, pero deben buscar de nuevo lo útil, lo bueno y lo bello, no lo útil a terceros, lo bueno al bolsillo y lo bello a ojos de ratas de biblioteca, que están más cerca de ingresar en un manicomio que de ver la realidad tal y como es, o como debería ser. Debemos buscar la verdad, es por lo que hemos trabajado durante milenios, para llegar a este bienestar, a esta cultura, a sentar las bases de esta civilización occidental, que ha brillado durante casi diez milenios sin nadie que pudiera hacerle sombra, y ahora, en su momento de decadencia y declive, nos planteamos si hay que reinventarse, si hay que sustituir lo viejo por algo completamente nuevo... señores, si ya está todo inventado, y lo que tenemos es una buena base para seguir adelante. No hay que destruir lo viejo, sino usarlo como los cimientos sólidos de la tradición, del legado cultural de nuestros padres para alcanzar un mañana mejor y más justo, más humano y libre de los errores cometidos por nuestros antepasados, sino, ¿para qué entonces está la disciplina de la Historia? Trabajar por el futuro es lo que hemos hecho siempre, y lo que siempre debemos seguir haciendo. Si no, no hay futuro que valga. El pensamiento crítico es un arte, una disciplina, una ciencia del pensamiento en sí mismo, una deducción lógica bien hecha y bien presentada, no una estafa intelectiva basada en premisas análogas o en estructuras matemáticas aleatorias y vacías de significado. To on, señores, To on, lo que es, es, y lo que no es, pues tampoco es, así de simple. El pensamiento crítico no puede estar en manos de quienes le tienen miedo de usar, porque saben que los pensadores independientes, la gente o la masa que sabe discernir lo bueno de lo malo, puede levantarse contra el tirano, el impostor o el explotador... ¿acaso las repúblicas bananeras no se gastan la mayor parte de su patrimonio en sacar a su dictador hablando las horas muertas a el pueblo para hacerle un diario y sistemático "lavado de cerebro", para que no piense, para que sea memo, para que no se revele contra el depredador que controla su nación?¿No es lo mismo que hace Occidente con comida basura, azúcar en cantidades industriales y productos con bajo valor nutritivo, para crear tontos integrales como los ninis, para adocenarnos y poder adoctrinarnos mejor? Distintos modelos de gobierno, distintas técnicas, pero el fin es el mismo. Mantener el control sobre el poder, porque el pensamiento crítico les da miedo. Un sólo pensador independiente puede poner hoy en día patas arriba a toda una nación, sólo necesita internet, una página web y un editor de texto, o unas ideas acordes con estas premisas dadas. Si lo que denuncia o lo que defiende cala en la opinión pública, no tardarán en mandar a las fuerzas del orden y la ley a cargárselo, poner pornografía infantil en su terminal y acusarle de crímenes indecibles, aún cuando no los haya cometido nunca. Así la masa aplaude y los que intente imitarle tiene miedo, se mantiene el control y el orden, y los poderosos seguirán robándonos y abusando de nosotros como quieran. Por eso ya no se enseña a pensar en las escuelas y colegios públicos, no por otra cosa. Son los bárbaros tecnológicos de los que hablaba Ortega y Gasset en su obra, advirtiéndonos de lo que iba a pasar con las masas enfervorecidas y los líderes populistas... Segunda Guerra Mundial, nazismo, estalinismo, guerra fría, muro de Berlín, URSS, EEUU, Naciones Unidas, OTAN, todo, absolutamente todo orbita a este preciso momento inferencial e intelectivo. Ellos tienen miedo de perder el control sobre nosotros, aunque eso signifique sacrificar la propia libertad de la que todavía disfrutamos. Y es un precio que las élites estarían dispuestas a sacrificar en alas de su propia seguridad y estabilidad económica indefinida. Todo para la élite, pero sin el pueblo. A el pueblo y los ciudadanos, que les den morcilla.

Bueno, y sin extendernos demasiado en nuestras palabras, ya continuaremos con este método deductivo y sus premisas principales en el siguiente post. Nos vemos y un saludo a tod@s los que nos seguís."  

martes, 14 de abril de 2015

Fanatismo vs Tradición Mediterránea?


 
"Una vez más, volvemos sobre nuestros pasos para recordar el legado de nuestros ancestros clásicos, los cuales nos advirtieron ya en tiempos pretéritos de las consecuencias de un comportamiento desordenado, subdesarrollado o mal encaminado moralmente, debido precisamente a que ellos mismos fueron testigos directos de las maldades y bondades de sistemas democráticos o tiranías en pleno proceso de desarrollo y evolución, cuando los pensamientos y las ciencias y las artes estaban en nacimiento, en la noche misma de su aparición y bases más simples. La Grecia clásica nos informa, así mismo la República romana y el sistema imperial posterior, de una evolución de las estructuras políticas, sociales y administrativas que alcanzan su máximo esplendor durante la época augusta, para comenzar con su lento declive hacia la "edad de plata" imperial, cuando el Imperio de Occidente empieza a declinar y las migraciones germánicas a llevar inestabilidad a todas las fronteras del mundo conocido, así como propiciar la decadencia de Europa grecorromana y la entrada en la Edad Media, en concreto, en el Bajo Medievo. Las características únicas de esta situación geopolítica e histórica, impone a todos los estudiosos de este momento histórico una serie de casualidades y paralelismos con los tiempos actuales, sobre todo en cuanto a la decadencia de los valores institucionales, del legado cultural recibido de nuestros padres, y del sentido de la existencia mismo del ser humano como criatura inteligente y heredera de unos valores inmateriales imperecederos, como son el concepto de la trascendencia, o la familia y el respeto por las raíces históricas y culturales de la civilización a la que pertenecemos. Los pensadores griegos de la antigüedad clásica trabajaron muy de cerca en materias tales como pedagogía, sociología, ética, filosofía deductiva, pensamiento crítico, estética, oratoria, biología, morfología, gramática, literatura, poética, astronomía deductiva, etc., llegando a conclusiones que aún hoy en día resultan sorprendentes, incluso hasta con los medios de investigación y tecnología de la que disponemos actualmente (si pensamos en que los antiguos hablaron de la existencia de los átomos, después ratificada en el laboratorio, resulta hasta estremecedor su capacidad de raciocinio e impresionante momento de evolución que supuso para toda la Humanidad). Estos pensadores no trabajaron con el total apoyo de sus coetáneos, sino que eran víctimas directas de los sectores críticos y conservadores de la sociedad, hasta el punto que algunos de los políticos y tiranos de su tiempo, los ponían en la cárcel o los ajusticiaban, acusándolos de sedición, rebelión contra el poder establecido, o como a Sócrates, por "corromper a la juventud", nada más lejos de la realidad. El gigantesco avance de la sociedad actual, de toda nuestra civilización occidental, no puede explicarse sino es por la intervención de estos pensadores en la historia clásica, irrumpiendo y rompiendo moldes en medio de la atrocidad y la barbarie supersticiosa aún reinante en los países mediterráneos de la época más grande de la historia helena. El abandono de la "caverna platónica", precisamente el concepto más elemental introducido por Platón para definir el paso de la ignorancia y la creencia en dioses olímpicos castigadores y autoritarios o inspirados por la imaginación del vulgo y los miedos ancestrales a las fuerzas de la Naturaleza, al de una visión adulta y madurada del reino de la Creación, basado en la observación directa, el método deductivo y la libre asociación de ideas, los procedimientos de razonamiento lógico que fueron los padres del "método científico", tan irrefutable hoy en día, que casi roza lo herético. Pero el proceso degenerativo de la sociedad clásica grecorromana, especialmente desde las migraciones germánicas, que eran tribus en una sociedad basada en la economía nómada del saqueo o el espolio a otros grupos más sedentarios y civilizados, nos trae un oscurantismo y un "pacto de poderes" entre la propia Iglesia, los nuevos gobernantes germánicos y sus clanes guerreros y los herederos del Imperio, así como de las futuras familias burguesas de respetarse mutuamente, a cambio de mantener sometida a la población civil a una ignorancia total de las cosas del mundo, y someter todos los destinos y voluntades de los siervos a las decisiones del sistema feudal, el de vasallaje y el del respeto del más fuerte, esto es, del que tenía mejores mesnadas o ejércitos a su servicio para someter a los demás. Hay especialistas e historiadores muy serios, que ya ponen el grito en el cielo anunciándonos que estamos en la antesala de otra Edad Media, esta vez a través de una barbarie tecnológica, esto es, personas que tienen a su alcance medios sofisticados y armamento muy puntero, pero no tienen la menor idea de cómo fabricar o hacer funcionar desde cero uno solo de estos ingenios, salvo unas pocas élites instruidas que estarían al servicio de los "señores de la guerra" o gerifaltes al frente de las instituciones o de los estamentos sociales y económicos del planeta, en permanente lucha o conspiración los unos contra los otros... ¿no resulta esto tremendamente familiar y parecido a la disposición y jerarquía usada por Al Qaeda, por los Hermanos Musulmanes o Boko Haram en el África meridional, Irak o la frontera de Siria por los miembros del Estado Islámico? Cuidado, porque tampoco los países "civilizados" nos libramos de esta decadencia popular, de esta ignorancia reinante, de esta "analfabetización inducida" del populacho, especialmente interesante para los poderosos, políticos y administradores de la sociedad actual. Estos puntos son muy oscuros, pero imprescindibles para tratar de entender qué está sucediendo en el planeta en estos mismos instantes.

Conectar a la Grecia Clásica con el momento actual es volver a las raíces mismas de nuestra historia y cultura occidentales, y nos da las claves necesarias para comprender el proceso decadente que está teniendo lugar en este mismo momento en toda Europa, EEUU y en los restos de los países miembros de la URSS. Esta comprensión está basada en la observación de críticos y pensadores, de intelectuales que ya están comenzando a lanzar advertencias a los presidentes de los gobiernos mundiales, de la OTAN o de la ONU que no estamos marchando por el camino correcto, que hemos abandonado los valores inmateriales en pos del relativismo moral y del laicismo mecanicista, y ese materialismo existencialista, sumado a la negación de la trascendencia y de la cosmogonía del ser humano a través de su historia natural y escrita, es un error que pagaríamos con creces, especialmente ahora, que el Islam y los movimientos tribales más radicales se están haciendo con el control de naciones enteras, convirtiendo a los inmigrantes en potenciales terroristas que puedan agredirnos en cualquier momento y en cualquier lugar. Estos momentos históricos siempre han ocurrido, pueblos o tribus con una expansión demográfica creciente, tienen a su disposición una numerosísima población hambrienta de recursos naturales, riquezas y bienestar que no están a su disposición, pero que ven por los medios de comunicación en Occidente, produciéndose el llamado "efecto llamada", con el que millones de ellos ya han saltado la frontera mediterránea buscando un futuro mejor del que ofrecen sus países de origen y nacimiento. No negamos que muchos de ellos vienen huyendo del hambre, la guerra y la falta de oportunidades, pero algunos de ellos son "agentes" encubiertos de los regímenes bananeros y autoritarios que precisamente propician esa situación insostenible, esa intolerancia casi homicida y sectaria radicalista hacia sus semejantes, y quieren imponerla por la fuerza en los países de "acogida". Debemos ponernos serios con este tema, ya han empezado los ataques terroristas generalizados por parte de muchachos y muchachas procedentes de barrios marginales y sin oportunidades o ganas reales de integrarse en la sociedad europea, o bien porque sus propios congéneres no les dejan, o bien porque sus propias creencias religiosas o legado cultural les impiden "mezclarse con los paganos y perros infieles". Esto obliga a replantearnos completamente el asunto de la inmigración magrebí y africana desde un punto de vista más sórdido, y preguntarnos si el concepto del "país de acogida y solidaridad universal", no ha sido una estratagema de los grupos elitistas para desestabilizar la sociedad y concentrar aún más el poder en manos de esas logias masónicas y centros de inteligencia internacionales, financiados por el tráfico de drogas y la venta de armas en todo el planeta, un negocio que les aporta millones de dólares en beneficios limpios y completamente libres de impuestos en el "mercado negro". el mundo islámico no ha tenido ninguna "primavera árabe", ni la tendrá jamás, mientras los principales imanes coránicos y facciones del islamismo moderado (chiitas, sumnitas, sufíes, etc.) no se planteen hacer el primer concilio ecuménico de su historia, y planten firmemente las semillas de la verdadera y sana interpretación de sus sagradas escrituras, preceptos y dogmas de fe de una manera moderna, clara y alejándose de las premisas del radicalismo salafista o de las redes de captación de terroristas suicidas y muyahidines, que campan a sus anchas por todo el Magreb. No soy yo el que dé ese paso, soy simplemente alguien que opina desde un país con cierta libertad de expresión, tienen que ser ellos los que se den cuenta de su error, comiencen a trabajar de verdad por sus respectivos pueblos y culturas y pongan entre rejas a los responsables de Al Qaeda o los Hermanos Musulmanes, diciéndoles claramente lo que piensan de ellos, como ya han hecho Egipto, Siria o países de mentalidad mucho más moderna, inclusive la propia Jordania. Pero esta tarea de renovación a nivel mundial no sólo depende de ellos, sino también de nosotros, y de los mandatarios mundiales, porque las élites mundiales económicas han estado muy interesadas en desestabilizar estas zonas tercermundistas con vistas a obtener mejores precios en las materias primas que, como el petróleo, los diamantes o el coltán para las nuevas tecnologías, o incluso el comercio ilegal del opio, han aportado beneficios y dividendos millonarios a los especuladores financieros y tiburones de Wall Street, el FMI o el Banco Mundial, que tienen un grandísimo negocio con el sistema de préstamos a los "países emergentes", el cual consiste precisamente en que los pagadores siempre sean lo suficientemente solventes, y los morosos, jamás salgan de su deuda financiera, un sistema de control bancario que asegura a los inversores un total dominio sobre la política exterior, interior y los movimientos bursátiles a nivel mundial... ¿para quién trabajan realmente los especuladores inmobiliarios y financieros? ¿Porqué Fort Nox no tiene ni una décima parte de las reservas de oro que decía tener en el pasado? ¿Dónde ha ido a parar todo ese oro? ¿Quiénes mueven realmente la economía mundial, y adónde ha ido todo ese dinero desaparecido de las cuentas bancarias de todo el planeta? ¿Acaso alguien lo tiene depositado de por vida en "paraísos fiscales" insospechados, los cuales aún no han sido ni catalogados? Los especialistas en conspiraciones hablan de una "élite detrás de la élite", una especie de estrato social por encima de los círculos de corporativas y mesas de accionistas, que son los verdaderos dueños de todo este negocio, y que tienen fortunas capaces de comprar varias veces un país como España... ¿es esto cierto, o fruto de la imaginación de mentes calenturientas y ex comunistas obsesionados con el capitalismo relativista actual? Quién sabe, pero cuando el río suena, agua lleva. Pero eso es una tarea que no nos corresponde a nosotros saber, ni siquiera investigar, porque podríamos abrir la "caja de los truenos" sin haber resuelto siquiera ninguno de nuestros principales problemas.

To on, como decían los griegos, lo que es, debemos centrarnos en la esencia misma del problema, que somos nosotros mismos... ¿cuántas veces hemos usado términos como "esto yo lo arreglaba en veinticuatro horas", o "que me dejaran a mí el poder", o "si tuviera yo un puesto como el de ese impresentable, se iban a enterar"? Vaya, este país está lleno de "salva patrias", pero ninguno de ellos ha sido descubierto aún. Son panaderos, electricistas, aparejadores, albañiles, médicos, dependientes de alimentación, etc. Todos son "corruptos" menos ellos. Dime de qué presumes, y te diré de lo que careces, reza un famoso refranero popular. Trabajar de verdad por el cambio moral, político y social o cultural de una civilización como pueda ser la occidental, no es una tarea baladí, ni se hace de la noche a la mañana, ni en veinticuatro horas, como Lope de Vega y sus escribientes llevaban a veces sus obras de teatro al escenario tras una noche de juergas y borracheras en las calles de Madrid de la época imperial, entre tabernas y mujeres de mal vivir. No, esta tarea es sencillamente titánica, un desafío del que pocos, muy pocos países occidentales sabrán salir en el día de mañana, y seguramente, algunos desaparezcan el proceso de cambio radical que ya ha comenzado. España amenaza con ser uno de los "desaparecidos", pero no por culpa de sus políticos, de su farándula retrógrada y marxista, o de sus intelectuales de trajes rancios y aspecto similar al de un crítico gastronómico con el estómago sobredimensionado por los numerosos atracones en mesones y garitos de Arturo Soria, que abundan tanto como chalets de lujo en el Encinar de los Reyes madrileño, o en las Rozas. Amenaza desaparecer no gracias a sus administradores gubernamentales, más preocupados por "hacerse la foto" o de los últimos sondeos de opinión o intención de voto, que en eliminar leyes ridículas, como la Educación por la Ciudadanía de Rodríguez-ZP o la fútil Ley del Menor, o la del Aborto, o la Memoria Histórica, que legislan insensateces como la defensa de los monos primates, cuando no hay ni monos españoles en Gibraltar, precisamente porque los trajeron los marineros ingleses y se sabe que son del Norte de África, de Libia o del Congo, sin ir más lejos. Amenaza desaparecer no por culpa de la docencia o los profesores de escuela de este país, que enseñan a los alumnos las materias obligatorias que los sectarios partidistas ofrecen como alternativa a las materias de Humanidades, Ética o Religión, impidiendo en algunas comunidades autónomas que los niños estudien en su idioma oficial, que es el castellano, prefiriendo dar clases de Corán y Árabe que de Literatura o Gramática española a sus propios vástagos, y luego se extrañan que se metan terroristas del Estado Islámico. Tampoco se irá al garete España en manos de los sectores marginales de la sociedad, como gitanos no integrados, mafiosos de toda nacionalidad, traficantes de armas, proxenetas o ladrones violentos y sin entrañas algunas, que entran en las casas con sus propios ocupantes, repartiendo balazos a todo bicho viviente y pegando hasta el perro que vigila la entrada, no, la delincuencia siempre ha existido, y siempre existirá, son los policías las verdaderas víctimas, pues según detienen a uno de estos bichos reincidentes, la ley impone que se les suelte por "falta de pruebas" o por "procedimiento causal indebido" o por "mala redacción del informe pericial"... viva la justicia española, oiga, y sus leguleyos histriónicos, adictos al whisky y a los sobornos de la mafia. España desaparecerá en manos de los propios ciudadanos, que consienten todas estas injusticias, que llevan a sus hijos indiferentes a colegios públicos en donde se suprimen las asignaturas del pensamiento crítico o la libertad de elección y la esperanza en una vida ultra terrena, que se prohíbe hablar español o se exaltan los valores del Islam, en vez de los valores propios y el inmenso legado cultural mediterráneo y occidental; desaparecerá en manos de votantes apáticos que dejan caer su papeleta sin pena ni gloria a favor del bipartidismo sectario y andalucista cerril, de los malversadores de fondos públicos, de los sobrecitos de comisiones por prevaricaciones varias y de los legisladores soberbios de aspecto rimbombante y andares valliestáticos. Estos mismos ciudadanos que consienten todo esto, ni más ni menos. Esta nación no tendría ni la mitad de paro, pobreza, marginalidad, precariedad laboral, inseguridad ciudadana o disgregación separatista y aberchale pro etarra o terrorismo islámico sino hubiera consentido a sus gobernantes, administradores o leguleyos actuar de este modo, si hubiera salido a las calles cada vez que sus derechos hubieran sido violentados, sus tradiciones atacadas, o sus hijos víctimas de las especulaciones partidistas y sectarias. Esta nación sería la verdadera heredera del proyecto de Adolfo Suárez, jamás hubiera entrado en el poder Felipe González Márquez, ni Zapatero, ni Rajoy Brey, porque jamás se le hubiera apoyado en las urnas engañados de una irrealidad en la que vivimos muchos españoles.  

Aún estamos a tiempo, siempre lo he dicho  y siempre lo defenderé, porque mientras tengamos un ápice de libertad o de garantías de poder actuar en las urnas contra estos impresentables, antes estaremos más cerca del volver al camino recto, y alejarnos de las tinieblas de la ambición, la pobreza y la marginalidad en la que nos tiene sumidos. Pero debemos ser lo bastante responsables como para recoger con el máximo respeto el legado occidental, tomarlo como el inmenso y precioso tesoro que es, aunque aceptando las otras culturas y diversidades étnicas del mundo, aunque no a costa de perder la identidad propia, y con los pilares de la cultura y la educación más excelsa y completa, levantar los cimientos de un nuevo mundo, de una Europa más brillante y longeva que la decrépita versión decadente a la que estamos acostumbrados. Podemos hacerlo, tenemos mejores herramientas culturales, históricas y fronteras muy seguras si nos ponemos todos a trabajar en un mismo fin. Debemos eliminar a las mafias internacionales, cofradías del robo o la estafa, células comunistas o aberchales, ponerlos a disposición judicial y que cumplan las condenas completas, en base a la gravedad de sus crímenes, y ni derechos humanos para los verdugos, ni olvido total para las víctimas de semejantes atrocidades. Tenemos que poner coto a la especulación financiera y masónica, cerrojos a las transacciones millonarias en cuestión de minutos, a las fluctuaciones provechosas para algunos pocos y terribles para millones de países en vías de desarrollo, y vigilar muy de cerca a las fábricas de armas, que son las principales responsables del suministro de arsenal a estas bandas y células del terror en todo el mundo, y si es necesario, cerrarlas para siempre. Debemos educar políticos honestos, gobernantes justos y auténticos estadistas, que conviertan a este mundo en el paraíso del bienestar, la salud y la paz mundial que muchos predican, pero que pocos aplican. Sí, habrá un nuevo "orden mundial", pero no el que esperan las élites multimillonarias, de hecho, algún día el dinero y la especulación no tendrán sentido alguno, y desaparecerán. Sí, desaparecerán los misiles atómicos y las centrales nucleares, porque... ¿para qué las necesitamos en realidad? ¿No hay ya en desarrollo generadores de fusión atómica, completamente operativos y que no generan residuos radioactivos de isótopos de uranio enriquecido? Sí, desaparecerán los tiranos del planeta, los fanáticos con ametralladora, los habladores mentirosos y los separatistas arribistas... ¿y acaso no sobran en un mundo moderno todos esos enloquecidos lacayos del miedo y del terror? Sí, desaparecerán los grandes patrimonios, la riqueza será distribuida más justamente y no existirán familiar capaces de acumular el presupuesto de varios países en sus cuentas corrientes. Los que eran ricos vivirán peor, pero los que eran pobres, jamás volverán a pasar hambre, y eso es lo justo, lo bueno y lo bello. Sí, no habrá empresas multinacionales con presupuestos ciclópeos, o agencias espaciales volando por los aires con explosivos todo aquello que no les conviene, o universidades que igualmente guardan en sus sótanos todo lo que no encaja con la "versión oficial". To on, que dirían nuestros antepasados grecorromanos, y no hay más."   

martes, 31 de marzo de 2015

Semana Santa: Un Tiempo para Meditar sobre Jesús de Nazaret


 
“Llegado el tiempo de semana santa, muchos españoles inician su primer periodo vacacional del año, si bien algunos de nosotros permanecemos en la capital madrileña, realizando nuestras habituales tareas laborales y profesionales. Durante esta época de descanso y meditación, todavía algunos ciudadanos prefieren el verdadero sentido de estas fiestas, que no es otro que el del fervor religioso, la demostración de su fe personal en una serie de tradiciones cristianas católicas, que se remontan a los finales del Imperio Romano y al comienzo de la civilización occidental, ni más ni menos, hasta casi dos mil años atrás en el tiempo se remontan estas raíces culturales y nacionales. La evangelización cristiana de la península ibérica, así como de todos los territorios imperiales, no fue una realidad sino hubiera estado la infraestructura comercial y mercantil naviera de Roma, que desde el Tíber gestionaba todas las riquezas y beneficios de la conquista militar y la inmensa maquinaria administrativa del emperador, beneficiada precisamente por el sistema social romano, el de la esclavitud, una injusticia total desde el punto de vista de la modernidad actual, y que actualmente, algunos países islámicos tienen como un negocio boyante y sobresaliente en todo el Magreb y el centro de África. Pero no hemos venido aquí a hablar de historia grecorromana, ni de administración imperial en tiempos de los Augustos, sino de la persona más trascendente e importante de la historia universal, Jesús de Nazaret. Es curioso ver a millones de ateos, votantes convencidos del PSOE, IU, Podemos o similares coger el coche a Sevilla y meterse de lleno en las procesiones, cofradías, pasos penitenciales o festejos solemnes de la “semana grande” como ellos mismos dicen, y ponerse como costaleros las imágenes a las espaldas, soltando soleares como unos descosidos, o migrar a sus pueblos natales a “ver las procesiones, como todos los años”… ¿es esto una broma del destino, una falacia mediática, o un caso de “doble moral” plenamente establecido? Sí, es cierto que hay mendrugos integrales plenamente convencidos de su ateísmo, que atacan a las procesiones con actos vandálicos, hacen pintadas en las iglesias o queman imágenes o roban reliquias del patrimonio nacional para venderlas en el mercado negro, pero eso son casos aislados, miembros del yihadismo juvenil de Ceuta y Melilla, o bien aspirantes a aberchales que se inician en pequeños grupos radicales y universidades de corte extremo izquierdista, como la Complutense o la Universidad Autónoma de Madrid, que posee ingentes hordas de aberchales y castristas convencidos contaminando sus aulas y facultades desde hace décadas. La devoción o el cristianismo de estas gentes sencillas y de formación escasa, es más bien limitada, sino inexistente, ellos van a sus festejos y tradiciones locales como el burrito que marcha a comer del cajón del pienso en su cuadra, ni más ni menos. Y eso es todo. Ni creen en el mensaje de Jesús, ni leen la Biblia, ni les importa lo más mínimo Dios o el prójimo, que para eso está el partido con sus subvenciones y ayuditas, ni más ni menos.

No podemos pensar en el cristianismo como una costumbre, ni como una “herencia casposa”, como dicen los comunistas aberchales y chavistas de Podemos, el cristianismo es algo más profundo, más vivo, más trascendental. No hay que conformarse con ir a misa, realizar unos ritos litúrgicos llamados sacramentos y creer en el mensaje de Jesús, debemos vivir conforme a ese mensaje, y vivir conforme a ese mensaje, no es hacer unas liturgias, rezar unas oraciones persistentes y comulgar como un bendito, para después salir por la puerta del templo y seguir con una vida de pecador, malversador de fondos públicos y relativista moral indecible. El borreguísimo ciudadano es uno de los males mayores de esta sociedad decadente, el que se conforma con lo que dicen los partidos políticos, los medios de comunicación, los artistas famosos, los habladores de tertulias de contenido inútil, los programitas de Tele Cinco, los magazines de futbol, etc., etc. Este procedimiento legal de descerebramiento perpetuo ha conseguido precisamente lo que los mandatarios del sectarismo político querían, llevarnos hacia la decadencia moral y conceptual, a la falta de criterio propio, a perder la autonomía del pensamiento libre y completamente independiente de los productos ilusorios que nos venden a diario, como las nuevas tecnologías, los video juegos, el fútbol, la TV, los mensajes de falsa moralidad, el colectivo LGTB, y mucho más… esta destrucción sistemática de la sociedad no es más que un foto montaje a gran escala, echar tierra sobre alguien que vino al mundo para traernos la verdad espiritual de la Humanidad, y que al lado de Buda, Zoroastro o los filósofos griegos, es una de las personalidades, sino la más importante de todas, de los últimos milenios… ¿y qué es lo que hemos hecho de Su mensaje, de Su palabra, de Su intención de acercarnos más al Creador, a Dios mismo, de establecer un pacto permanente con nosotros y Él mismo? Olvidar, eso hemos hecho. Ahora que la Semana Santa llega a todos nuestros hogares, que pensamos en la “escapadita” a ese parador nacional o a ese balneario para quitarnos los dolores de espalda de la tremenda jornada de meses y meses trabajando en la oficina por un sueldo escaso y contra viento y marea, nos hemos olvidado de lo más importante, de Jesús de Nazaret, de su palabra, de su mensaje. Pero no basta con vivir una Semana Santa de procesiones, de liturgias y de pasos cantados con soleares, hay que vivir todas las semanas de nuestra vida restante con la devoción y la santidad que Él nos pidió tuviéramos, y os recordamos, vivir como Él dijo, no ir a misa todos los domingos y ya está. Es mucho peor el cristiano de práctica y no creencia, que el ateo de convencimiento y corazón noble, creedme. Porque el delito del primero es mucho mayor que el del segundo, que aunque no cree en nada, tiene un código ético y moral a prueba de bombas. La relación con Jesús de Nazaret es algo personal, intimo, pero también debe estar relacionado con un sentido crítico de la realidad y el concepto de trascendencia gobernando el barco de la vida confesional. Es muy común encontrar gran devoción en aldeas apartadas y en puertos de montaña de la Sierra Norte, pero eso no es fe, es miedo a lo desconocido, ignorancia contenida, tradición escolástica y pobres ignorantes sometidos por la convicción perenne del que, a falta de una formación digna, se agarra a los dogmas para dar sentido a una vida demasiado simple como para tener respuesta a nada en concreto. Al menos la Iglesia les da una base moral y una esperanza en la trascendencia, que llena sus vacíos espirituales, les da respuestas concisas a las preguntas de la vida y les aparta del salvajismo y la barbarie de una sociedad medieval que se guiaba por el instinto y la ley del más fuerte, algo que está regresando por desgracia a los países musulmanes desde el auge del yihadismo radical.

Vivir a Jesús de Nazaret, es vivir en la ley del amor universal, del perdón a tus semejantes, de la esperanza de una vida nueva en la tierra, y de la trascendencia tras el tránsito al Más Allá. Es esperanza, es curación del espíritu y descanso del cuerpo, porque ofrece la tranquilidad y la estabilidad necesaria para afrontar sin problemas y con total tranquilidad los obstáculos diarios, evitando las tentaciones mundanales y los placeres terrenales, como la infidelidad a tu pareja, el consumo de drogas, el alcoholismo, el tabaquismo, etc., etc. La ley del nuevo pacto con el pueblo de Dios es una ley viva, una palabra viva, que sólo toma forma cuando el creyente tiene la convicción de que Jesús está en su vida, y es en la Iglesia católica, y no en otras sectas de dudosa legitimidad, en donde los fieles pueden y realmente tienen la inmensa oportunidad de encontrarse a sí mismos dentro de un ambiente sano y conocer de verdad a Jesús. Es muy común hoy en día ver, aprovechando la inmensa crisis de Fe y moralidad que hay en España pulular grupúsculos como los testigos de Jehovah, los protestantes evangélicos o similares vendiendo sus bondades y el “cristianismo verdadero” a los cuatro vientos, tratando de venderte de nuevo a Jesús, pero desde un prisma completamente distinto, el de la secta que se aprovecha de un mensaje de amor y esperanza para hacer dinero entre sus incautos acólitos, a los que sablea impunemente de su erario personal para beneficio y enriquecimiento de sus pastores, predicadores y líderes espirituales, los cuales viven una vida muelle y desahogada con las dadivas económicas de sus fieles, que convencidos de que lo hacen por una causa justa y honrada, convierten a su pastor en un “empresario de la fe” potentado y con un patrimonio a veces multimillonario. Qué tristeza ver a estos pobres diablos, que como no encontraban la paz en la Iglesia tradicional, han buscado “otros modos” de ver a Cristo, y simplemente han caído en las redes de sectas económicas y mediáticas, que empobrecen a sus fieles y aún más, los privan del libre albedrio y de la libertad de elección sobre sus destinos personales y sus vidas. No negamos que la Iglesia católica ha protagonizado no pocas crisis o escándalos, como el caso de los sacerdotes pedófilos en Irlanda o en la propia España, y gracias a Dios, el Vaticano los ha puesto en manos de la justicia y los ha destituido de sus tareas apostólicas y privilegios sacerdotales como miembro de la curia, pero eso no quiere decir que todos los miembros de la jerarquía eclesiástica sean pedófilos, o corruptos, o manipuladores y mentirosos o miembros del sectarismo político o amantes del poder y el dinero. Cierto es que, si Jesús levantara de nuevo al cabeza y se dejara ver en el mundo por segunda vez, los obispos, cardenales, arzobispos y similares serian destituidos uno tras otro por su opulencia, otros no, quizás amonestados, y la estructura eclesiástica y mediática del Vaticano sería parcial o totalmente desmantelada, no lo dudo ni un momento. Pero de eso a que Jesús consideraría al Vaticano la imagen de la “babilonia decadente” como predican los pastores protestantes desde sus púlpitos y con pases de bailes rockeros o corales afroamericanos, hay una grandísima diferencia. Llevan usando ese recurso retórico desde Martín Lutero, y eso ya ha pasado completamente de moda… además, trata de hablar con un protestante de Fe y de doctrina católica, y siempre estará buscando los fallos a la doctrina de la Iglesia, reiterando siempre “adoráis al Papa, tenéis una jerarquía, etc., etc.” Vaya. Qué mal informados, qué ignorantes de la realidad. Dicen que adoramos al Papa… ¿cuándo se ha visto al sucesor de Pedro como una deidad viviente? Jamás. Dicen que adoramos ídolos e imágenes de santos… ¿cuándo hemos visto a un santo o a la Virgen igual que un Dios? Nunca, son intercesores, patronos, protectores, pero no deidades o fetiches. Dicen que idolatramos a la Virgen como Madre de Dios, cuando es sólo una mujer mortal… ¿acaso no hay una intencionalidad sexista en todo ello, de poner a la mujer por debajo del hombre en todo momento, y rechazar la maternidad divina como símbolo del gran papel que desempeña la mujer en nuestra sociedad como incubadora de la vida? Era una mortal, pero una mortal que ejemplifica las virtudes cristianas y de acuerdo con la tradición eclesiástica y ecuménica. Los protestantes niegan la tradición… ¿acaso debemos enterrar dos mil años de historia y teología o evolución de concilios ecuménicos y adaptaciones a los tiempos, para dar paso a la “libre interpretación” personal de los textos bíblicos, como predicaba Lutero? Bien, en la facción protestante, eso ha provocado precisamente la división en baptistas, evangélicos, luteranos, amish, mormones, y un sin número de confesiones menores, que como los cristianos ortodoxos o los coptos del norte de Etiopia, han dividido la Iglesia universal en cismas y más cismas, simplemente por los problemas de interpretación o la aceptación o no de textos bíblicos o tradiciones rituales y apostólicas.

No debemos negar sin duda la devoción sencilla y sincera de muchos protestantes de buena Fe y mente despierta, que usan el sentido común y tratan con respeto a sus homólogos de otras confesiones cristianas, pero siempre pecamos, tanto unos como otros, de tratar de anteponer nuestras tradiciones confesionales al verdadero mensaje, que es la Palabra de Jesús. La nueva ley del Señor trae la frescura del pacto sempiterno, la saciedad del que busca esperanza, la fortaleza del que lucha en la vida de manera humilde, sencilla, directa, sin trabas a sus semejantes, del que vive en el amor universal y en una filantropía inmensas, pero cuidado… hay cristianos convencidos que han ido ilusionados y dispuestos a todo a evangelizar a tierra extraña, en donde moran otras culturas tribales o civilizaciones, y podríamos estar ahí ante uno de los grandes errores de la Iglesia en la historia de la humanidad. Han muerto muchísimos misioneros a manos de islámicos, representantes de grupos tribales que viven aún en la edad de piedra y guerrillas comunistas macheteras en la selva hispanoamericana, pero realmente debemos cuantificar si, al centrarnos en llevar el “mensaje divino” a otros pueblos, hemos sido demasiado dejados con nuestras ciudades, países y continentes occidentales o herederos de la cultura grecorromana. El predominio anglosajón sobre el mundo civilizado desde el siglo XIX y gran parte del XX es incuestionable, en detrimento del legado universal mediterráneo y de la inmensa cultura europea desde el Renacimiento hasta nuestros días, un legado que los burgueses y adinerados masones de EEUU desprecian, porque muchos son de ascendencia judía, otro protestantes convencidos, y otros ateos redomados. Ante el despertar de China como potencia mundial, la negativa del comunismo bolchevique a morir del todo como ideología de masas y el terrorismo yihadista, el mundo tiene muchísimas tareas pendientes por resolver, y muchas asignaturas por aprobar por fin de evaluación. Por primera vez, el cristianismo no es visto con buenos ojos por la sociedad laica, que prefiere favorecer a los colectivos abortistas, pro gays y pro lesbianas, hablar del “calentamiento global” o vendernos nuevas formas de espiritualidad orientalista o meditación trascendental, especialmente desde la década de los sesenta, unido al fenómeno mediático de los gurús del “nuevo milenio”, hablando de ovnis, extraterrestres y toda la parafernalia del chiringuito pseudo trascendental que nos inunda desde unos años hacia atrás. Todos tratan de vendernos una trascendencia falsa, una trascendencia que procede de las acciones, pensamientos y opiniones de unos hombres y mujeres que dicen “estar conectados con entidades superiores” o “ver tu porvenir en las estrellas y en las cartas del Tarot”. Otros dicen que debemos ser vegetarianos, no comer carne de animales y ser muy hippies, muy ecologistas, muy “new age”… ¿a quién debemos creer en realidad? ¿Quién de todos ellos trae el mensaje de redención y esperanza que tanto tiempo llevábamos esperando?

La respuesta es sencilla: Jesús de Nazaret. Algunos protestantes de mente despierta se centran en este hecho, y no están tan desencaminados a pesar de todo, y hay muchos cristianos, los llamados Neo Catecumenales, que aceptan volver a la esencia misma del cristianismo primitivo, que es centrarse en las palabras y las parábolas del Hijo de Dios, que vino al mundo para hablarnos de un testimonio único, y no son sus milagros, sus enseñanzas o sus signos la esencia, sino el amor con el que nos habló y nos perdonó, a pesar de clavarlo en un madero como recompensa por sus actos y por su predicación. Pensemos en la presencia extraña y sobrenatural de un hombre, el hijo de un carpintero que, de repente, se persona en un momento histórico convulso de la historia universal, habla de unos conceptos revolucionarios que cambiaron para siempre a la Humanidad y desafía no sólo la Ley de Moisés, sino la estructura misma de la sociedad clásica grecorromana y de toda la civilización universal… ¿es el mensaje de Cristo lo que propició la caída del Imperio, lo que trajo el oscurantismo del Medievo, lo que nos llevó hacia la ignorancia, la Inquisición y la creación de los estamentos sociales, como predican los comunistas más cultos y convencidos del marxismo recalcitrante, como predican los miembros de Podemos? No, esos acontecimientos formaban parte del destino mismo de la Humanidad, y ese destino es algo que todos compartimos durante todos los días de nuestras vidas, y todas las horas que luchamos por un mundo mejor, algunos traicionan este legado, y buscan el beneficio propio o el enriquecimiento, por eso vienen las guerras o las desgracias al ser humano, pero no por culpa del Señor. Tenemos el libre albedrío, la libertad de elegir, y eso implica que haya justos e injustos, buenos y malos, corruptos y gente de conducta intachable, el trigo mezclado con la cizaña. Un cristiano no puede vivir con miedo, codicia, resentimiento o envidia, eso es un pecado existencia, pero es como viven muchos que se llaman a sí mismos “creyentes”. Qué bonito es decir “si yo creo, pero que no me toquen la moral, porque no respondo de mis actos”. Vaya, soy cristiano, pero mucho cuidadito conmigo, ¿eh? O estos que dicen “creo en Jesús, pero no creo en los curas pederastas y en la Iglesia que se enriquece con los pobres”… amigo mío, sino vas a la Iglesia, es que no eres creyente. O esos que se ponen de rodillas en la misa, y rezan como poseídos por el espíritu santo en gracia apostólica, y luego, según salen del templo, le dicen al pobre que pide en la puerta que desaparezca de su vista o se ponen a hablar con su móvil de trescientos euros con el agente de Bolsa para seguir dando pelotazos y engañando al pueblo llano con especulaciones financieras de fin de semana. Vaya amalgama de pecadores y falsos cristianos estamos hechos, ¿verdad? Antes de buscar la pajita en el ojo ajeno, debemos comenzar a trabajar por nosotros mismos, recordad en las palabras de Jesús de Nazaret, ése que todos crucificamos y colgamos a morir de un madero, debemos mirarnos en el espejo y decirnos “yo soy un mal cristiano, un pecador, un mentiroso miserable, un hipócrita despreciable que finge algo en lo que no cree, pero que puede mejorar y cambiar, con ayuda del Señor”.  Es un ejercicio terrible, lo sé, pero es algo que yo hago de vez en cuando, y creedme, me devuelve de nuevo al camino, porque me arrepiento continuamente de mis errores.

Somos pecadores, lo sabemos, no somos perfectos, también lo sabemos, pero la diferencia entre un cristiano de verdad y un cristiano “al uso” o “por legado tradicional” es que el cristiano de verdad busca cumplir la esencia del mensaje, de la Palabra, de llegar a cambiar su vida, y de que Él le ayude en la tarea. Hay algo que dicen los protestantes que es una verdad incuestionable: sin la ayuda de Dios, no hay conversión posible, no hay cambio en la vida, no hay camino autentico de salvación. Pero se olvidan mis pobres diablillos adictos a la Biblia de una cosa aún más importante: tú debes ser el que abra las puertas de esa transformación, o no habrá cambio alguno en tu existencia, y esto no significa que vayas a ser un cristiano intachable alguna vez. Somos imperfectos, no estamos creados a partir de una materia incorruptible, ni ángeles ideales flotando y cantando en un éter incólume y omnisciente. Esa clase de criaturas ya fueron creadas, y precisamente una de ellas fue la inmediata responsable de la corrupción y la maldad en todo el Cosmos, por simple envidia hacia el ser humano, la criatura más preciosa de la Creación. No niego que pueda haber, y de hecho debe haber, otras civilizaciones y culturas extra planetarias, pero eso no es un asunto que nos deba concernir ahora, o al menos, en estos tiempos actuales.  El momento de contactar con ellas ya llegará, cuando seamos capaces de superar nuestras grandes trabas humanas y moralidad superficial y amar a nuestros hermanos, los habitantes del planeta Tierra como una gran familia universal, y los demás a todos los demás. Vemos que no ha llegado el tiempo, que realmente la fruta no está madura, que queda muchísimo por hacer.  Ni yo, ni tú, ni nadie de los presentes o los que leen estas líneas somos o seremos los grandes testigos del tiempo de los tiempos, cuando el Salvador regrese y venga para reconciliar a la gran familia humana con el resto de la Creación, a juzgar a vivos y muertos. Cuando los protestantes me hablan del gran arrebatamiento, cuando supuestamente nos lleven al Cielo a los “elegidos” y la Tierra caiga en manos del Maligno, blablablá y blablablá, pienso “qué atrevida y pueril interpretación de las revelaciones contenidas en las Escrituras, qué infantil, incompleta y completamente arbitraria”. Ni la tierra caerá en manos del Maligno, y vendrán los ángeles celestiales a sacarnos del apuro, ni Juicio Final, ni peras con boletos rellenos. Somos nosotros el momento, somos nosotros el lugar, somos nosotros el juicio, que será al final de nuestras vidas, en donde todo mortal es juzgado por sus actos y separado el trigo de la cizaña. El juicio universal es ya, en el momento mismo que una persona hace su tránsito al Más Allá. Por eso debemos cambiar nuestras vidas, porque cuando llegue el momento de morir, ya no hay marcha atrás. Todo lo bueno y malo que hayamos cosechado tendrá sus repercusiones en la existencia ultraterrena, como las tiene en la propia vida terrenal. Pensemos en ello, que Jesús de Nazaret nos tendió una mano inmensa, que Dios mismo se hizo carne para enseñar a los sencillos y los humildes aquello que los “doctores de la ley de Moisés” no quisieron enseñar, ya que vivían muy bien de las ofrendas del templo y de su estatus social como guardianes de la tradición escrita en Jerusalén. Habían convertido la casa del Señor en un reducto de mercaderes, políticos y conspiradores contra el propio pueblo, en vez de predicar la paz, el amor universal y tender su mano a los desdichados y los desfavorecidos… ¿no somos igual hoy en día que los miembros del Sanedrín, que prefieren mirar a otro lado con las desgracias ajenas, ya que decimos estar muy ocupados con las propias desdichas y las propias existencias de cada uno?  Traicionamos a Jesús todos los días, y todos los días un cristiano de verdad trata de ver en qué se ha equivocado, y suplica al Padre por su redención, por su perdón, tratando de no volver a caer en los mismos errores de siempre. Ahora, cuando retumben los tambores de Semana Santa, espero que penséis un poquito en esto que escribo, si os sirve de algo en realidad. Que no por ser costalero y cantar una soleá inmensa, somos más cristianos que otros, o mejores personas que los demás, no seamos fariseos, sino seguidores de Jesús, y como Él dijo “quien quiera seguirme, que coja su cruz y me siga”.