viernes, 13 de mayo de 2016

Ética y Sociedad




“Muchos lectores de blogs y artículos periodísticos en internet, así como los que se denominan asimismo “moralistas” o “especialistas en ética” reivindican día y noche el concepto de la asignatura pendiente en este país, que es la relacionada con la integridad del individuo, sus comportamientos sociales, sus relaciones con los demás y con su entorno de una manera civilizada y ordenada, esto es, de la Ética. A diferencia de la religión y sus fundamentos o dogmas de fe, la Ética puede considerarse una rama más de la Filosofía, y que contempla aspectos muy importantes de la naturaleza humana, tanto, que puede determinar la convivencia, adiestrar a los jóvenes para un futuro profesional o estudiantil adecuado, alejándolos de los instintos animales que posee la especie, y potenciando las habilidades de comunicación, relación interpersonal y entendimiento de las normas, las leyes y la justa administración de la vida civil, laboral y profesional. El abandono del estudio de esta asignatura, es un periplo que comenzaría por la reforma docente iniciada por el Ejecutivo de Rodríguez-ZP, cuando se sacaron literalmente de la manga una materia completamente nueva, la Educación por la Ciudadanía, cuyos contenidos y postulados no eran otra cosa que un intento del PSOE de reprogramar nuevos votantes potenciales obedientes a los postulados del partido socialista, y que destruiría y perseguiría hasta la extenuación las asignaturas de Religión, Ética, Educación Vial o Religión, que han desaparecido del plan de estudios actual, ya que nuestro maravilloso ex presidente del Gobierno las consideraba “un rollo”… indudablemente esa era su opinión, y aunque la enfermedad mental de Zapatero era indiscutible y sus capacidades cognitivas muy, pero que muy mermadas y rozando la paranoia, al igual que un Calígula psicópata con manías egocéntricas y sin ninguna base de credibilidad, el daño realizado a las instituciones de enseñanza ya estaba hecho, y nadie hoy en día, ni siquiera el Ejecutivo secuestrado por Rajoy Brey, se ha preocupado de retomar esta materia y relanzarla en todos los centros educativos del país. Convencidos de su “victoria sobre el capitalismo”, los adolescentes no saben nada ya de Ética o Religión, mucho menos de Filosofía o Literatura o Historia, y lo que suelen dar, es un resumen espúreo que enumera acontecimientos importantes para los profesores marxistas o leninistas, pero nada más. Nuestros jóvenes han perdido completamente el norte, y de ello, tienen mucha culpa los políticos, esa “casta superior” de la que tanto habla Pablo Iglesias, y de la que él mismo forma parte indiscutible. Caminar por el sendero de la docencia siempre ha sido complicado, pero los políticos deberían dedicarse a mejorar el bienestar de sus ciudadanos y administrar bien los impuestos en cosas útiles y productivas, no en cargarse el sistema educativo y exportar el dinero público a cuentas privadas en Panamá, por si ni ha quedado bien claro mi último mensaje.

El camino de retorno hacia la Ética pasa por redescubrirla desde el punto de vista de la Filosofía, y canalizar este conocimiento hacia algo productivo y útil a todos y para todos aquellos interesados en no tener el encefalograma plano y las palabras justas en la mente para pedir alimento o manejar una cuchara correctamente sin babear como idiotas lobotomizados. La chulería barriobajera y pandillera está muy de moda entre los adolescentes españoles, eso que algunos ineptos han venido a llamar “cultura urbana”, y que tiene muchas manifestaciones supuestamente artísticas, como el grafiti, el rap, una cierta forma de vestir, las bandas urbanas importadas de Latinoamérica o EEUU, etc. Todo este basurero conceptual y degradante no es otra cosa que un síntoma más no de “rebeldía juvenil transitoria”, como dicen algunos psicólogos y pedagogos apoltronados en sus sillones universitarios y cátedras subvencionadas, sino un peligro potencial de criminalidad, marginalidad y delincuencia, que manifiesta una total falta de principios éticos, una actitud irrespetuosa hacia sus mayores y el legado cultural de sus padres, y así como la “generación X” rompió estereotipos para transformarse en una de las generaciones más desobedientes y decadentes del siglo XX, conformistas, consumistas y hasta inmovilistas o materialistas y mecanicistas que desestimaron los valores inmateriales y se volcaron en el culto al dinero y las apariencias, estos nuevos jóvenes y adolescentes, algunos pertenecientes a la “generación Niní”, son en apariencia, y sólo en apariencia superficial y temporal un “acto de reivindicación social”, que no es otra cosa que una masa de descerebrados y pandilleros sin formación alguna, que recurren a una forma de vestir, moverse y hablar que roza lo chulesco, lo barriobajero y muchísimo menos tiene que ver con una subcultura o cultura, ya que imponen sus criterios con la desobediencia civil, el acto delictivo y el resguardo que la Ley del Menor les promete, capacitándoles y justificándoles para llevar a cabo sus fechorías y ser completamente inmunes a cualquier represalia o acto de justicia legal contra ellos y sus progenitores. No puede haber cultura alguna en la marginalidad, en la delincuencia o en las bandas urbanas, sino delito. Y el delito debe ser castigado con contundencia y en la medida de su gravedad, caiga quien caiga y le pese a quien le pese, esas son las bases de una sociedad justa, democrática y libre de cadenas ideológicas o  dictaduras sociales de minorías que rozan lo ilegal y lo animal. Una educación de calidad pasa por el modelo del estudio de materias cívicas y constructivas, como la Ética, la Religión o la Filosofía, que enseñan al ser humano a pensar y ser dueño de sus actos, no una marioneta que responda a los caprichos del partido y a los intereses de unas élites económicas con la cruel tendencia a pensar en nosotros como “chusma sustituible”, como en algunos círculos he llegado a escuchar en conversaciones privadas. La Ética es una disciplina del conocimiento universal que evita todas estas cosas, y que puede luchar contra la injusticia allí en donde ha sembrado semillas de humanismo y justicia social. Los empresarios sin ética profesional, estiman que la reducción de costes para conseguir beneficios no es tan importante como el hecho mismo de eliminar trabajadores sin repercusiones sociales o mala prensa, ya que, controlando la prensa y los medios de comunicación, un corporativista consigue que nunca se hable mal de sus estratagemas de especulación y obtenimiento de riqueza a cualquier precio. El salario mínimo, la seguridad social, los derechos de los trabajadores, es algo que a cualquier empresario de gran peso le viene muy mal, ya que establece límites a su ambición personal, que muchas veces ronda lo paranoico o lo excesivamente inhumano. Nadie necesita diez veces la riqueza de un país bananero para vivir bien, pero hay algunos que ni con eso tienen bastante.  Por eso la Ética es molesta, y procuran manipularla o pervertirla, y censurarla o eliminarla directamente, como han hecho en la actualidad.

Pero el margen de error del mecanicismo materialista y relativismo moralista es enorme, ya que, desde el punto de vista de éste último, “todo es discutible, desde el punto de vista con el que se mire”, así como el posmodernismo dice que “todo pensamiento filosófico, es en realidad una reducción al absurdo”, algo completamente trivial y basado en una opinión artera y personal del señor Sabater, a quien me honra mencionar de vez en cuando como el único filósofo (o dice llamarse así) que destruyó para siempre la Filosofía en España, amparado por la protección académica de los activistas del PSOE. No estamos hablando de una aplicación del mecanicismo, sino de una reinterpretación o “flash back” de la Ética antes de la existencia del relativismo moral, y retomar la asignatura o materia completa y llevarla hasta los tiempos actuales, adaptándola a las necesidades y problemas de los tiempos actuales, algo que no se ha hecho en digamos treinta años más o menos, desde la entrada del PSOE en el poder allá por el año 82. Desde el punto de vista del Nuevo Método Inferencial (NMI), llegamos a la conclusión de que este problema debe ser tratado punto por punto y paso por paso, estudiando sus errores garrafales y sometiendo el asunto a una exposición amplia, profesional e igualmente útil, de la cual comenzaremos a trabajar en artículos posteriores. Aunque no hemos tomado resoluciones finales, podemos descubrir lo siguiente a partir de unas hipótesis dadas, que pueden ser las siguientes:

1.       La Ética en sí misma no ha sido el problema de que la docencia española y los políticos hayan rechazado la misma en el plan de estudios, abortando su tratamiento en las aulas como asignatura válida, al igual que el resto de Humanidades y materias propias del pensamiento intelectivo.

2.       Las soluciones intermedias aportadas por el Estado, como la Educación por la Ciudadanía (EpC), no han sido sino herramientas de programación e ingeniería social para asegurarse en un futuro un colectivo masivo de votantes convencidos, y la oposición, ahora en el poder, ha seguido trabajando en la misma línea y haciendo caso omiso de los síntomas de decadencia social en los jóvenes y multiplicación de los casos de bandas urbanas y delincuencia organizada.

3.       La Ley del Menor, desde el punto de vista legalista y civil, está mal redactada y escrita a propósito, con el único fin de asegurarse la protección de adolescentes conflictivos y causar un impacto social de “control mediante el miedo” que no tiene otra finalidad que seguir asegurándose el voto masivo de las masas ciudadanas en las urnas. Esta técnica fue programada por el Partido Popular, y posteriormente aceptada y expandida por el PSOE en todos sus puntos, lo que explica la total impunidad de las instituciones ante este problema, que ya es una lacra social.

4.       Los colegios, institutos y universidades deberían desobedecer el actual plan de estudios, que limita a los estudiantes a aquello que los políticos quieren escuchar, oír y las tendencias de consumo, preferencias personales y materialistas que los empresarios quieren condicionar a través de diferentes métodos de programación mental y subliminal.

5.       Las Humanidades deberían ser de estudio obligatorio en los planes de preparación pre universitaria, y aquellos estudiantes que las suspendiesen ineludiblemente o fuesen muy torpes para poder desarrollar un conocimiento intelectivo o pensamiento independiente medianamente aceptable, derivados a centros especializados para gente con problemas, o canalizados a una formación profesional para formarse en un oficio y empezar a ser útiles a la sociedad en el mundo laboral, como ocurre en el resto de países europeos. Nadie es inútil, sólo hay gente más apta para unas tareas que para otras.

6.       Deberían hacerse test psiquiátricos a los profesores con regularidad. Esta es una medida impopular y a veces muy polémica, pero en otros países se ha descubierto realmente casos de injusticia docente hacia ciertos alumnos por parte de profesores megalómanos o muy interesados en que cierto perfil de estudiantes no prospere en el mundo académico, pero eso es un porcentaje bajo. Los mentalmente inestables, no deberían ejercer en los cargos públicos, especialmente en la enseñanza.

7.       Los académicos deberían formarse con cursos de actualización y puesta al día en materia de enseñanza, hay docentes que llevan de treinta a cuarenta años en la docencia sin tan siquiera haber sido sometidos a un test de aptitudes y conocimientos generales, lo que hace realmente obsoleto el sistema educativo si un profesor sigue dando la misma materia de la misma manera que hace generaciones. Además, la edad de jubilación de un académico universitario debería ser la misma que para el resto de trabajadores, dada la decadencia intelectual y física, que repercute seriamente en la calidad de las clases impartidas. A los sesenta y cinco se jubilarán todos los catedráticos, les guste o no. 

8.       El poder Ejecutivo de un país no debería tener control alguno sobre las instituciones docentes, sino un Consejo de Catedráticos superior, al que sólo pudiesen acceder aquellos maestros, académicos y especialistas o investigadores con una carrera intachable, sin escándalos, corruptelas o maniobras partidistas o simpatía hacia una u otra ideología. Esto es, la completa independencia de la enseñanza de los poderes públicos. También deberían ser revisados los cargos públicos de aquellos funcionarios que han accedido a la carrera docente universitaria por medio del “enchufismo” o el “clientelismo”, tan abundante en nuestro país.   

9.       Establecer un plan de estudios adecuado, mediante las reuniones periódicas del Consejo de Catedráticos, el cual debería respetar las limitaciones y los postulados estudiados por cada reunión precedente, y las medidas disciplinarias a tomar en cuenta contra materias improcedentes o asignaturas nada beneficiosas, como la EpC, y la recuperación de todas aquellas materias y asignaturas, sean de Humanidades o no, que puedan enriquecer al individuo y su preparación para la vida civil.

10.   El Consejo de Catedráticos tendría asimismo una permanencia en el cargo limitada, renovable cada cuatro años, y sometida a escrutinio por los más veteranos y antiguos en el cargo, pero sin manipulaciones o casos de corrupción, clientelismo o tráfico de influencias. Los miembros que fuesen sorprendidos en estas actividades, serían inmediatamente investigados por las autoridades legales competentes y expulsados permanentemente del Consejo, previa rueda de prensa por escándalo público y presentar su fulminante dimisión.

Estas hipótesis no están directamente relacionadas todas con la Ética en sí misma, pero sí con la forma de impartirla en los centros de estudios… abordar la asignatura o materia como tal, es algo que seguramente haremos en los post siguientes, aunque definir qué es la Ética sí podemos fijarlo en este artículo, por increíble que parezca.  La Ética no es otra cosa que la ciencia del pensamiento encargada de los asuntos morales, el comportamiento social del ser humano y sus consecuencias dentro del mundo civilizado. Esto es, distinguir lo bueno de lo malo, lo conveniente de lo no conveniente, lo bello de lo feo, pero siempre desde el punto de vista de un ciudadano integro, sin corruptelas ni ataduras materialistas, ni relativismos morales o mecanismos de “programación mental” que supediten sus opiniones a aquello que les interesa a unos pocos, para beneficio de unos pocos. Investigar las consecuencias de ciertos actos no es muy difícil hoy en día, los titulares de prensa están llenos de todo aquello que no se debe hacer cuando los principios morales del ser humano han caído bajo, y en este país, han batido todos los records de amoralidad y trivialidad intelectiva y catadura como administradores y legisladores de una nación europea. La política, a su vez, debería tener unas bases éticas muy marcadas, que buscaran el beneficio de sus ciudadanos, y la supresión de toda forma de tiranía, ya sea por parte de una oligarquía partidista organizada, como de un “líder supremo” de un partido político, al que nada importa, al que nada detiene, y al que nadie puede llevarle jamás la contraria, como en las repúblicas bananeras más tercermundistas. El mundo clásico grecorromano sufrió en sus propias carnes la amoralidad y abusos de sus tiranos, dictadores y cónsules fuera de razón, llevados por la soberbia y el exceso de vanidad, arruinaban sistemas políticos completos con tal de dar plena satisfacción a sus ambiciones y caprichos personales. Tal fue así, que la democracia ateniense o griega, nace de la imperiosa necesidad de derrocar a los tiranos y reyes déspotas que gobernaban al pueblo con mano de hierro y aterrorizaban pequeñas poblaciones bajo la amenaza del espolio, el saqueo o el uso de sus fuerzas militares para aprovisionarse para la guerra con sus vecinos y mantener alto su estatus social. La actual democracia europea, así como la griega o la republica romana en sus últimos estertores, fueron los escenarios perfectos para que volvieran a regresar los dictadores y los tiranos, aunque el imperio como tal, bajo el mando del princeps, fue el menor de los males una vez que Octavio Augusto se hiciera con el poder después de varios triunviratos fracasados y con un vacío de legalidad casi absolutos. Pero no vamos a entrar en digresiones históricas, pues estamos hablando de la Ética en sí misma. Actualmente, la falta de esta clase de estudios humanísticos produce individuos fatuos, perversos e instintivos, que se barbarizan aun más por la sociedad de consumo, animalizándose en sus apetencias y tribalizandose en sus maneras de entender el grupo social y las relaciones humanas con los demás. Este tribalismo urbano nada tiene de movimiento cultural, como algunos sostienen, y sí de síntomas de que el fin de la civilización occidental estaría próximo, sino tomamos cartas en el asunto y retomamos aquellos caminos abandonados por los eruditos mecanicistas y obedientes al relativismo liberalista, o al marxismo materialista y dogmático, casi rozando el fanatismo. Necesitamos encontrar las afecciones del espíritu europeo, tratar de extirpar los tumores malignos que lo están enfermando y seguir sanando las heridas abiertas, que no son pocas, y el trabajo académico por hacer es ingente, casi inabarcable. Muchas gracias por seguirnos, y nos vemos en el próximo post.”   

domingo, 17 de abril de 2016

Metafísica vs Mecanicismo y Relativismo Moral




“Uno de los grandes enigmas de nuestra época actual es el abandono de la materia más subjetiva de la Filosofía, la Metafísica, que es la abstracción máxima de todas, la que abarca la esencia misma de la existencia, la explicación final a las grandes preguntas del ser humano, y una de las preocupaciones más largas de los intelectuales de pro en la larga historia de las ciencias, las letras y las artes. Las actuales derivaciones del saber científico, como el método experimental, dejaron atrás el método deductivo, por el cual antes se hacían todos los descubrimientos y logros del saber y de la razón, y que tenía unos pasos bien marcados desde tiempos pretéritos, en concreto, desde la época grecorromana clásica, en la que los socráticos revolucionaron el pensamiento epicúreo y pre aristotélico descubriendo unas bases desarrolladas por Sócrates, perfeccionadas por Platón y continuadas por los sofistas posteriores, algunos con mayor o menor éxito. Pero no vamos a hablar de historia de la ciencia del pensamiento, sino de una de sus especialidades, que surgieron a partir de la expansión de la razón y las disciplinas que fueron surgiendo en torno a ella, que son las madres de la cultura occidental, y sin ellas, sería imposible comprender todo el entramado y paradigma científico o metodológico y ontológico actual. Sin ánimo de ser exhaustivos, los derroteros que han expulsado a las Humanidades de los centros docentes de todo el país, así como el establecimiento del relativismo moral, han exiliado para siempre todo sentido de trascendencia, relegando el Logos a una simple realidad semántica carente de todo sentido profundo, de toda espiritualidad e importancia, marginándolo como si el “mundo de las ideas”, fuese otro constructo más de la mente humana, que tiende a crear estructuras matemáticas y mentales para explicar una realidad que no puede percibir completamente por sus limitados sentidos y percepciones. El fallo de las entidades educativas ha sido garrafal, porque materias como la Teología, la Ética, la Religión en sí misma carecen de sentido práctico alguno, ya que no se dedican precisamente a valores cuantificables, medibles o capaces de ser registrados por instrumentales de laboratorio, y para el método experimental, todo aquello que no sea demostrado o cuantificable, simplemente no existe, o es una simple entelequia sin bases sólidas contrastadas. Aunque no es considerada del todo una especialidad científica, la Parapsicología trata de cubrir este importante hueco relativista con explicaciones a caballo entre lo místico y lo científico, pero dando explicaciones muy superficiales del fenómeno de la trascendencia y la inmortalidad o no del alma, y cayendo en la eterna trampa de la parafernalia metodista irreal de los charlatanes, como adivinadores del futuro, echadores de cartas o especialistas en leer las líneas de la mano. El fenómeno del Logos creador, del ente cósmico responsable de todo entendimiento y de todo conocimiento objetivo, es una asignatura fascinante, y solamente la Teología o la Filosofía han sido parcialmente capaces de explicar el acontecimiento absoluto de la totalidad desde la perspectiva humana y de sus limitadas capacidades. Saber quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, es la pregunta clave, la respuesta es muy compleja, y aún a día de hoy pocos o muy pocos se han acercado tan siquiera a esa realidad demoledora. El porqué último de las cosas, aquel que da fuerza a las creencias profundas del ser humano, y aquel que le da forma a sus convicciones morales, existenciales y personales más íntimas. Tanto si se trata de creyentes católicos, agnósticos maniqueistas o ateos mecanicistas, todos se han preocupado alguna vez de este tema en sus momentos de intimidad, y muchos, aunque incultos o iletrados, han llegado a conclusiones muy parecidas, pero igualmente sorprendentes todas. Hay “algo”, “alguien” o una “fuerza inteligente” por encima de todas las cosas materiales e inmateriales, y mucha gente está de acuerdo en ello…  

Recordemos que el proceso de medido y cuantificado de los fenómenos naturales es algo que el ser humano lleva haciendo desde los mismísimos albores de la prehistoria, desde que comenzó observando las estrellas y usando los fenómenos celestes para predecir el tiempo, sucesos importantes o relacionar las constelaciones con comportamientos de los mortales, o una cosmogonía “divina” que explicaba la relación entre la Creación y los creadores, esto es, los dioses de la antigüedad posterior, cuyas religiones fueron perfeccionándose hasta desembocar en el monoteísmo judeocristiano, budista, o las distintas confesiones del taoísmo, confucionismo, etc. El trabajo de los filósofos griegos, que partieron al antiguo Egipto faraónico en Alejandría y Tebas para estudiar los fundamentos del conocimiento y del saber almacenados por la imponente civilización del Nilo, que a su vez había bebido de Caldea y Babilonia y desarrollado unos avances espectaculares, se iniciaría con el aperturismo de este conocimiento a una enseñanza que, aunque privada y sólo al alcance de unos pocos, permitía que este saber no se perdiera, sino que se transmitiera en obras escritas y traducciones que desmitificaron el sentido místico y sagrado de este, transformándolo en las bases del método deductivo o razonamiento lógico, hasta llegar al actual método científico. La dimensión de los conceptos universales o demiurgicos no eran exiliados del todo, como lo hace el actual mecanicismo materialista y mecanicista, sino que se clasificaban en un nuevo saber, el de la Metafísica, que se encargaba del pensamiento último, la reflexión del ser humano sobre el Cosmos, esto es, la Creación, y su lugar en el mundo, así como la existencia o no de una vida ultra terrena, la inmortalidad del ser, o la presencia de los dioses, si estos tenían o no una consciencia como tales, o eran simples “pensamientos universales” o entelequias del Logos, como propiedades del Gran Demiurgo, pero personificadas en potencias cósmicas autónomas y con conocimiento de sí mismas. El trabajo de los pensadores sofísticos y aristotélicos se encargó de esta materia en repetidas ocasiones, y sentaría las bases de la Teología cristiana primitiva, la cual evolucionó hasta la materia profesional académica de hoy en día. También hay teólogos de otras confesiones religiosas, pero no es de teología de lo que hoy estamos hablando, sino de la materia que creó todas estas ramas y especialidades, la que unificó el proceso de deducción sobre toda experiencia trascendental y la modernizó hasta darle forma, y que es una disciplina desierta por muchos intelectuales en la actualidad. Quizás con Unamuno y los autores del siglo XX se terminara el ensayismo y el desarrollo del pensamiento metafísico, ya que el mecanicismo marxista de los académicos de la época de González Márquez determinaron la aberrante decisión final de desterrarla completamente, al considerarla “espúrea y estéril en sí misma”, por el concepto posmodernista de “reducción al absurdo”… Señor Sabater, ¿desde cuándo la Metafísica es absurda, dígame usted? ¿Y desde cuándo el pensamiento filosófico es una reducción al absurdo? Absurdo es el que se reduce hasta un pensamiento estéril y poco prolífico, como usted demuestra en todas sus deducciones y supuestos trabajos académicos. Deje ya de enterrar a los grandes del pensamiento crítico, y dedíquese a la venta de jarrones chinos, sino sabe usted nada, pero absolutamente nada de Filosofía. El que un hipster amigo de Pablo Iglesias con gafas de pasta y bicicleta reciclada de los años 50 se ponga profundo y diga saber de Filosofía porque tiene la carrera universitaria, es ya lamentable, pero que encima quiera meterse a enseñarla en los institutos o universidades, ya es de pabellón psiquiátrico. Necesitamos urgentemente recuperar la seriedad que estos académicos no tienen, que cobran un sueldo del Estado por enseñar algo que ni ellos mismos saben ni comprenden lo más mínimo, y empezaremos a tener nuevos especialistas en Humanidades a la altura de los grandes de siglos pasados, pero primero, hay que echar a todos los mediocres de las instituciones en donde están viviendo como señores de un subsidio social de enseñanza que es como si a una tortuga la pusieras a enseñar matemáticas en Oxford, nada de nada. Pero claro, cargarse la materia docente de Filosofía es el plan astutamente tramado por los intereses de los dos grandes partidos políticos, para evitar que haya librepensadores independientes del poder, que pongan en peligro sus planes de dominación del pueblo español y control casi mefistofélico sobre la educación y la enseñanza.

La experiencia con lo trascendente, con lo absoluto, con lo inmenso, es una asignatura pendiente en la actualidad, porque el ser humano ha decidido que todo aquello que no puede medirse por instrumentales científicos o matemáticas y pizarras, simplemente “no existe”. Negar todo esto, el origen, el Logos mismo del mundo de las ideas, es como si negáramos que procedemos de esa totalidad, y que formamos parte intrínseca de toda ella, al igual que el resto de la Creación. Es la fase de la adolescencia de la humanidad al completo, cuando reniega de sus padres y cree que por sí mismo, puede ser Logos en lugar del propio Logos, y que no hay otra cosa que el ser humano, su mente y sus capacidades y herramientas. Supongo que esta experiencia egoísta, rozando casi la megalomanía que trata de sustituir a lo divino por lo terrenal, a lo mortal por lo inmortal, es simplemente un paso más en el ciclo de la evolución de la cultura, el arte y las ciencias, un episodio transitorio que simplemente pasará de largo y nos ayudará a darnos cuenta de las consecuencias de este tremendo error de adolescentes mimados e irresponsables. No estamos solos en el Cosmos, seguramente haya civilizaciones que nos sacan sino milenios, centenares de milenios de ventaja en cuanto a conocimiento, espiritualidad y ciencia, y nos miren con una ceja arqueada divertidos, pensando en lo estúpidos que somos al encerrarnos en nuestra propia cabezonería, y ser fríos e incapaces de amar a nuestros semejantes, ya que nos creemos “dioses materialistas”. No tardará el trono del materialismo y del mecanicismo en caer por su propio peso, pero hasta entonces, alguien deberá ocuparse de todas estas disciplinas abandonadas en un callejón sucio y olvidado. Debemos encajar la idea de que los errores propios son pasos hacia un nuevo escalón, el cual habremos de subir por las buenas, o por las malas. Las consecuencias de hacer las cosas mal, siempre son sufrimiento, conflictos innecesarios, persecuciones religiosas o políticas, incluso académicas, etc. No es la primera vez que los aventureros del saber universal representan una amenaza para sus camaradas de cátedra, especialmente cuando se descubren cosas nuevas, asombrosas o revolucionarias. Tampoco es la primera vez que se trata de acomodar el saber y las disciplinas del mismo a las expectativas de ciertos colectivos interesados y apoltronados en el poder establecido y con un control casi absoluto de las opiniones y la libertas de expresión “real”. Todo lo que se salga del canon establecido es simplemente eliminado, censurado o ninguneado, clasificado como “delirios de perturbados mentales”, o ridiculizado en los medios de comunicación, al servicio directo de estos intereses privados y económicos. Educan a las masas en el mecanicismo relativista, para hacerlas menos libres, para que ni crean en realidades alternativas ni en seres superiores, o en entidades extraterrestres o civilizaciones más desarrolladas que la nuestra. El “establisment” así lo decreta, y pobrecito aquel que no cumpla con las decisiones finales de cualquier comité universitario y sus manipulados catedráticos, los cuales han de cumplir el plan de estudios que sus amigos políticos fuerzan a cumplir casi al pie de la letra. Cuántos docentes de Humanidades o Ciencias han caído en la marginalidad, la pobreza o el anonimato por no hacer caso del aparato estatal, y son mártires silenciosos de la aventura del saber y del conocimiento universales. Los grandes genios están relegados siempre a caer en los abismos más oscuros y secretos del anonimato, debido precisamente a la envidia, la mediocridad y la ambición del ser humano, que ve cada avance y descubrimiento como una herramienta más del poder o del enriquecimiento y del lucro personal por encima de sus hermanos, a los que debería amar, proteger y respetar.

¿Qué pensaría un Demiurgo creador de todos nosotros, que perseguimos, asesinamos y maltratamos a todos aquellos que defienden y buscan la Verdad por encima de todas las cosas? ¿No somos como adolescentes rebeldes, que nos hemos juntado con pandilleros y bandas urbanas para no sentirnos frágiles, inseguros y llenos de miedos y limitaciones, como le está pasando a toda la Humanidad en la actualidad? Una de las formas de superar estos miedos, limitaciones y prejuicios es aceptar todo lo que existe, pero sin plantearnos metodologías que lo acoten y lo adapten a los intereses de unos pocos, sino siendo humildes y buenos hijos del Logos, impartiendo el conocimiento libremente a todo aquel que tenga buenas intenciones y quiera aprenderlo. No necesitamos maestros especialmente iluminados, ni predicadores bailarines y uniformados dando golpes de pecho y parafraseando citas bíblicas, ni tampoco mártires cristianos tratando de recuperar la fe perdida en las masas modernas, ni mucho menos talibanes descerebrados islámicos inmolándose como represalia a la modernidad y el avance de las libertades, sino regresar a la fuente, al origen de todas las cosas, y este no es otro que el Logos en sí mismo, la búsqueda de Dios que todos los seres inteligentes llevan haciendo desde los albores de los tiempos y el nacimiento del Homo Sapiens y las versiones del mismo que lleguen después. Estoy seguro que, en las civilizaciones de las lejanas estrellas, ellos ya pasaron por un momento delicado y especial como éste, y sólo sobrevivieron aquellas que supieron retomar el camino perdido y aceptar humildemente la increíble lección que debemos asumir con todo ello. No somos sino parte de la Creación, fragmento de la obra universal del Logos, y como tales, somos producto de su mente, y no somos limitados como algunos dicen, sino dignos hijos del Logos, y dotados con las capacidades necesarias para alcanzar algún día el estado total de iluminación final. Pero, hasta que llegue ese momento, el mecanicismo y el relativismo moral deben ser rechazados taxativamente, y regresar al camino recto, buscando la esencia personal de nosotros mismos, antes de que hayamos perdido hasta nuestra propia identidad como miembros de la gran familia cósmica. Necesitamos aprender de nuevo a maravillarnos ante un precioso cielo estrellado, y mirar cada uno de esos milenarios soles como el posible hogar de seres vivos y animados, en donde haya quizás seres inteligentes que, como nosotros, se hayan hecho todas estas preguntas alguna vez. Lejos deben quedar los intereses corporativistas, políticos, de las grandes fortunas familiares que arruinan el planeta día a día, de los empresarios o líderes religiosos sin escrúpulos, de los adictos al poder y al dinero, de los que se creen “dioses”, cuando valen menos que cualquier mendigo que esté pidiendo en una esquina. Lejos deben quedar el odio, la envidia, los sentimientos negativos, ya que somos parte del Logos, y con nuestro pensamiento tenemos el poder de transformar la realidad, debemos comenzar a trabajar por cambiar esta realidad de manera positiva, reconstruyendo, sanando, comprendiendo, atendiendo al mensaje que la madre Naturaleza y el Logos creador nos quieren entregar, ese maravilloso mensaje que quieren silenciar algunos, porque no estamos solos, ni lo estaremos jamás. Ese mensaje no nos quiere echar del mundo, sino integrar de nuevo el mundo con nosotros mismos, y redimir a sus “hijos pródigos” de nuevo con el Padre. Un saludo a tod@s, y gracias por seguir este blog. Nos vemos en el próximo post.”


martes, 12 de abril de 2016

Horror en las Aulas (y IV)




“La evolución de la juventud española es un asunto que a muchos les pasa desapercibido, ocupados como están por sus obligaciones laborales, personales y familiares, pero cierto es que la deriva del colectivo denominado como “Nini”, está sumido en un proceso de degradación psicológico, pedagógico y social que despierta la alarma a educadores, padres amenazados y agredidos por sus propios vástagos, situaciones de acoso escolar y violencia callejera jamás vistos, etc. Aunque la generación de sus padres, llamada “generación X”, estaba ya marcada por una apatía y un rompimiento pasivo con los valores y códigos éticos y morales de sus padres en pos de un materialismo consumista y mecanicista casi obsesivo y la total conformidad con todo lo que ocurría en la sociedad, sin participar de ella o protestar por situaciones de injusticia social o artimañas partidistas interesadas, los herederos de la apatía paterna representan el resultado final de este proceso degenerativo, fruto de una “ingeniería social” desarrollada por los líderes políticos, las grandes corporativas empresariales y las élites propietarias de la banca, los simpatizantes de la extrema izquierda y otras fuerzas en litigio por el control de la población, sus gustos, sus pensamientos y sus tradiciones, que han sido sustituidas por un modelo de globalización y sistematización digital de los valores humanos, adquirida a través de los medios de comunicación, las redes sociales y las tendencias marcadas por la moda, el consumo y la mecanización del pensamiento, eliminando de los planes de estudios todo aquello que permite al individuo ser un libre pensador, tener albedrío o capacidad y madurez para tomar sus propias decisiones. El “Nini”, no es otra cosa que un bárbaro tecnológico más, un desecho sociológico y un fracaso escolar patente, en donde la ausencia de padre o de madre, debido al fulminante divorcio de los cónyuges, las amistades peligrosas, en las que su crecimiento está marcado por la relación con los miembros de la pandilla, la banda urbana o el colectivo de tribu urbana que frecuenta, y la incapacidad de los maestros para someterlo a la voluntad del orden y el concierto social, hacen de él un individuo agresivo, caprichoso, al que no han enseñado los límites de las acciones y las consecuencias de sus actos, que seguramente haya tenido problemas con la justicia o los acabará teniendo en un futuro próximo, que no entiende los convencionalismos de los modales, la educación o el respeto por sus mayores, y que, finalmente, piensa que todo modelo de convivencia es algo a extinguir, que sólo existe el poder del líder de la pandilla y la ley del más fuerte, ése es el único lenguaje que entiende, pues es lo único que ha existido en sus años de adolescencia, infancia y niñez. Con unos padres machacados por las responsabilidades laborales, económicas y divorciados en un momento temprano de su vida, este vástago no respetará el modelo tradicional familiar, comprendiéndolo como un “error social” a superar, y tendiendo él mismo a la inestabilidad emocional, la incomprensión hacia el sexo opuesto, y puede que se acabe transformando en un maltratador o en un maltratado, debido a la poca o ninguna experiencia que tiene en el modelo de convivencia en el que jamás ha sido educado. Un chico al que el entrenamiento para la vida y la convivencia no han llegado, y ya no puede llegar. Un desarraigado, caprichoso y generalmente violento, o sumiso a las órdenes de un líder de manada, como si un reducto de lobos hambrientos se tratara, y que sólo se ampara en la figura de las tribus urbanas, el respeto por el miedo y éste mismo como herramienta de intercambio social y jerarquía humana. Estos chavales, perdidos entre la nula presencia de sus progenitores, la desatención de las instituciones y la rebeldía de sus modelos de personalidad, recurren a métodos tribales y a veces brutales para instaurar el orden, conseguir aquello que necesitan, o simplemente tomarlo por la fuerza, como sus leyes de comportamiento social exige que así sea.

En el otro lado del espectro, tenemos a padres completamente desesperados, que luchan por una criatura que ha escogido el camino más corto entre dos puntos, el camino fácil y seguro de sentirse integrado en un grupo social, por muy ilegal y peligroso que éste sea. En muchos países civilizados, la adolescencia es un portal a la madurez o una puerta a la delincuencia, no hay términos medios, o te adaptas, o te marginas para siempre. Los que prueban las pandillas menos violentas y dadas a comportamientos delictivos no caen en rutinas demasiado destructivas, sino en una especie de “rebeldía juvenil” respecto a sus modales, contestaciones a sus mayores o formas de moverse y vestir, pero que pasan a su debido tiempo en cuanto comienza a tomar contacto con responsabilidades sociales y personales, a asumir las consecuencias de sus actos en la mayoría de edad, y comprende que en este mundo, nada es gratis y todo acarrea un desenlace, y cosechamos aquello que sembramos. Los que por desgracia caen en los grupos más dados a la desobediencia, el desorden y la violencia gratuita y diaria como medio de ser aceptado y superar sus problemas, pues normalmente ya cae en el irremediable círculo de la delincuencia y la marginalidad, seguramente acabe consumiendo sustancias peligrosas, ingiriendo grandes cantidades de alcohol a temprana edad y extendiendo el control por el miedo a sus propios círculos, como puedan ser sus familiares o sus seres queridos. Si no se le paran los pies a tiempo, es ya muy difícil que este adolescente, posteriormente joven pandillero no acabe siendo un perfecto candidato a carne de presidio, o de terminar en el corredor de la muerte, dependiendo del país en donde vive y de las leyes vigentes en él. En España no hay ya pena de muerte, pero hay jóvenes con crímenes de sangre, cuyas penas no han sido cumplidas ni siquiera a la mitad, ya que todos los delitos cometidos por menores de edad, prescriben al alcanzar la mayoría legal como ciudadano, borrón y cuenta nueva. Este patético código penal, introducido por el PSOE y con ridículas leyes aprobadas por el Partido Popular, permiten que algunas de estas bandas juveniles actúen con total impunidad, sembrando el caos y el terror en los centros de estudio, en edificios públicos, en parques que deberían estar destinado al uso y disfrute de los contribuyentes, y no de estas bestezuelas sin respeto por nada, etc. No confundamos “rebeldía juvenil” con crímenes de sangre, palizas, robos a mano armada o similares, o tráfico de drogas y violaciones, eso no es rebeldía, sino delito, y que quede muy claro. Y algunos de estos elementos tienen con apenas dieciséis años ya una larga ristra de detenciones y delitos menores en su haber, y en algunos casos, hasta delitos mayores. Los educadores y sociólogos se piensan que esta lacra se soluciona con medicación, centros especializados, tratamiento psiquiátrico o especialistas y asistentes sociales, pero nada más lejos de la realidad. El que ya ha probado el sabor de lo prohibido, seguramente cada vez tenderá más a realizar actos de este tipo para conseguir aquello que necesita, sin comprender los límites a sus instintos depredadores y asesinos. Los criminales no nacen, se hacen, y siempre tienden a magnificar sus actos, sino son castigados o encarcelados por ellos, y se les hace pagar con condenas largas y sentencias firmes e inamovibles. Es el camino fácil, el camino del bárbaro tecnológico. Cierto es que, muerto el perro, se acabó la rabia, y si se suprime a tiempo al cabecilla de la banda, generalmente el resto se dispersan y regresan a un comportamiento más moderado, pero si la justicia no es lo bastante fría y definitiva, pues entonces elegirán a un nuevo líder, sino más violento y decidido que el anterior, al que verán como alguien débil e incapacitado en el mismo momento que dé con sus huesos en un reformatorio o en la cárcel. Cierto es que estoy hablando de los casos más extremos, pero tiempo al tiempo, y si dejas evolucionar a alguien en una dirección poco adecuada, las consecuencias son siempre las mismas, gente destrozada y más víctimas en su haber. Las fuerzas del orden no pueden parar a estos grupos de sinvergüenzas con unas leyes injustas, que defienden a los delincuentes y suprimen o apantallan las acciones de los policías, jueces y magistrados que quieren aplicar bien las sentencias y condenar a estos impresentables, pero si hay políticos que hacen una legislación blanda y consentida con estos atropellos, entonces los culpables han salido inocentes incluso antes de que se celebre cualquier vista judicial o el ponente haya escrito tan siquiera el primer atestado sobre estos hechos deleznables… ¿cuántas Martas del Castillo, cuántas Sandra Palo han de morir, ser violadas o descuartizadas, antes de que uno sólo de estos políticos incompetentes haga nada por cambiar la Ley del Menor?

Con todo esto, no quiero decir que la juventud española en general sea de esta manera, pero numerosos son los casos de maltrato, desobediencia civil y violencia gratuita en nuestros colegios públicos, institutos y centros de enseñanza, en donde deben formarse estudiantes, no víctimas de abusos. Pero tampoco estoy de acuerdo con lo de la “sociedad multicultural, igual y accesible a todos” en los colegios públicos, porque sabemos perfectamente que mucha de la marginalidad, delincuencia y pandillas juveniles, son, a día de hoy, de origen extranjero, que “importan” sus modelos de comportamiento callejero, chulería antisocial y ven en los estudiantes españoles víctimas perfectas para extorsionar, sacar dinero bajo amenazas o palizas y transformarles en más chusma de la que llega por “importación”… no estoy generalizando, pero muchos casos actuales se están dando de este modo, líderes de bandas urbanas y pandillas que azuzan a sus acólitos contra los más débiles, que, generalmente, suelen ser los mejores estudiantes de los centros, los cuales, hartos de agresiones o de chulería barata, se desplazan a otros concertados o incluso de pago, ya que sus padres prefieren pagar dinero a que conviertan a su vástago en un candidato perfecto al manicomio más cercano, eso en el caso de que se lo puedan permitir, y si no, pues fracaso escolar asegurado, candidato al correccional o reformatorio o víctima de mobbing escolar y suicidio garantizado al cabo de unos pocos meses. No es que sea así siempre, pero en los colegios e institutos más conflictivos, las cifras ocultadas por maestros, alumnos y directores son realmente escalofriantes. Todos los meses, al menos dos o tres alumnos españoles o de centros españoles, se suicidan por casos de maltrato escolar. Eso sí que debería preocuparnos. Apenas nacen niños, y los que no se suicidan, o se vuelven delincuentes juveniles, o pandilleros, o Ninis, con todo lo que ello conlleva. Los inteligentes y dotados son apartados, ninguneados, aplastados como moscas y finalmente eliminados, impidiendo su correcto desarrollo intelectivo y social, transformándolos en monstruos aislacionistas y susceptibles de ser inestables y depresivos en su madurez, debido a la total falta de integración en el colectivo estudiantil o los chicos de su barrio. Pensemos detenidamente en que, si nuestros talentos son eliminados antes de florecer, qué futuro nos espera, ¿bastante oscuro, no es verdad? Pero las agresiones y amenazas ya han llegado a padres y profesores, que han llegado algunos de ellos a auténticas situaciones de terror, pánico o depresiones provocadas por estos gamberretes y candidatos a delincuentes juveniles profesionales. Pensemos en esos “Ninis” malcriados, habituados a salirse siempre con la suya, a tener ropa por valor de varios centenares de euros, móviles de un centenar o más, y caprichos inabarcables, aunque eso suponga sacrificar a sus progenitores en el proceso, a los cuales no respeta ni lo más mínimo. Pensemos en esa dinámica del “ni estudio, ni trabajo”, pensemos en el futuro que le espera a una familia de clase media con un parásito así entre sus cuatro paredes, que permanece inactivo hasta la friolera de los treinta y tantos, que va a la universidad como el que se está sacando el carnet de conducir, esto es, sin interés ni prisa alguna, y que está por estar, sin añadir absolutamente nada de su parte. Luego la culpa la tienen los padres, siempre son los padres, según psicólogos, educadores y sociólogos. Ya está bien, señores, la culpa la tienen los niñatos, y punto. Ya es hora de echarle narices al asunto, ponerle el cascabel al gato y disciplinar a todos estos insensatos, recurriendo a los métodos legales que sean necesarios para bajarles los humos, hacerles pagar por crímenes si los tienen y que sepan que todo, absolutamente todo, tiene un precio, o una recompensa, tanto lo bueno como lo malo.

Qué triste es ver el resultado final de las políticas educativas de los últimos gobiernos, y eso simplemente puede verse a primera hora de la mañana, cuando los españoles medios acuden a sus puestos de trabajo habituales, de madrugada. Hace solamente un par de décadas, la afluencia de jóvenes varones a sus responsabilidades legales era enorme, las cafeterías se llenaban de clientes de esa índole, todos es periodo de prueba en las empresas, o en sus primeros años de etapa profesional, luchando por abrirse camino en un mercado competitivo, y que se auguraba cada vez más exigente y necesitado de gente preparada, como nos estuvieron vendiendo en los colegios, institutos y universidades de toda España en los ochenta y los noventa. Pasada la reforma educativa de PP y PSOE, eliminadas muchas materias del plan de estudios y rebajada la enseñanza a una simple herramienta del bipartidismo sectarista, la sociedad del esfuerzo y el sacrificio ha dado paso a una sociedad del parasitismo y la vagancia redomada, encontrándome solamente con treintañeros y gente rondando los cuarenta cuando voy a trabajar como todo hijo de vecino, simplemente, aquellos que comenzaron a trabajar en mi época, y han conseguido seguir a duras penas manteniendo sus puestos. Sí, veo a chicas jóvenes, emprendedoras y muy lanzadas, a aventurarse igual que esos treintañeros y cuarentones, pero ningún varón del perfil juvenil necesario para mantener a flote el relevo generacional, y las mujeres no son las únicas que deben trabajar para levantar un país con una crisis demográfica y laboral progresiva que puede hundir todo el sistema social y de seguros médicos a escala nacional. Ese pasotismo, ese espíritu de “pasar de todo y no mojarse en nada” es lo que nos conduce lentamente a todo esto, a estos catastróficos resultados. La falta de disciplina, de respeto, de educación, de buenos modales, campa a sus anchas por todo el país, y no es raro el negocio nocturno o de hostelería en donde estos desalmados hayan perpetrado ataques violentos o gamberradas indecibles, si es que pude calificarse como gamberrada algo que roza la inmediatamente delictivo e ilegalmente denunciable. Triste es ver a padres desesperados, a chicas violadas, a profesores aterrorizados, y todo por la dejadez del sistema a la hora de emprender correctamente la aventura de la educación de estos mozalbetes, una generación entera perdida, que no tiene ya remedio, y pasará a sus descendientes esta lacra degenerativa, si nadie lo remedia a tiempo y empieza ya a poner soluciones encima de la mesa. Necesitamos urgentemente una reforma de la Ley del Menor, para que toda esta pesadilla acabe, y el orden, la justicia y el respeto por los mayores se impongan por las buenas, o por las malas, en los casos que sean absolutamente necesarios. No se puede ignorar estos avisos por más tiempo, hay que pararlo antes de que sucedan casos como las Maras salvadoreñas, o las bandas latinas, que controlan completamente regiones enteras de sus repúblicas bananeras, dedicándose al tráfico de armas, drogas, prostitución y al uso de la violencia extrema por el control de las calles, algo que aquí se está contagiando en barrios madrileños, como el de Tetuán, o el caso de los tumultos de Villaverde, no hace mucho en la historia reciente de la capital. Tenemos que separar el trigo de la paja, ser valientes y dejar que las fuerzas del orden hagan su trabajo con total libertad y límites lógicos, no que no puedan ni usar la fuerza sin que uno de estos desalmados salga beneficiado en un juicio y suspendan al agente de empleo y sueldo porque simplemente le instó a mantenerse calmado y no agredir a nadie. Los padres tienen la obligación de educar a sus hijos, pero en la coherencia de unas bases morales y filosóficas adecuadas, con unas limitaciones marcadas por castigos no demasiado severos, pero lo bastante convincentes como para que los niños y adolescentes comprendan que no puede hacerse precisamente lo que a uno le venga en gana cuando a uno le dé la gana.

Meditemos seriamente todo ello, y pensemos en lo que nos estamos jugando de cara al mañana… muchas gracias por seguirnos, y hasta el próximo post.”  




jueves, 24 de marzo de 2016

Semana Santa: el Sentido de la Fe




“Llegadas nuevamente las fechas de Semana Santa, muchos españoles se desplazan con sus familias y amistades a numerosos pueblos y localidades de la nación, visitando a sus padres, hermanos o abuelos y participando (o simplemente pasando una jornada de vacaciones tras meses de arduos esfuerzos laborales, no todos comparten las creencias cristianas, y no debemos culparlos o estigmatizarlos por ello) de las procesiones, demostraciones de fe y numerosos pasos de la Pasión del Señor, en los que las cofradías y hermandades de costaleros llevan a cabo impresionantes demostraciones de los cultos y tradiciones centenarias heredadas del Siglo de Oro, así como sacan a la calle las obras de arte más impresionantes de los siglos XVI, XVII y XVIII, en donde los escultores de esas épocas realizaron tallas magistrales y ejecutaron encargos admirables, de imágenes que casi parecen estar respirando o nos dejan sin aliento, referentes al juicio, muerte y resurrección de Jesucristo. Las saetas cantadas, las misas y los ritos de la Semana Santa son parte irrenunciable de lo que una vez fuera España, como baluarte de la cristiandad y defensora de la fe católica, pero que hoy, por desgracia, debido al relativismo moral y la falta de educación religiosa o la transmisión de padres a hijos, está desapareciendo lentamente, salvo casos de personas que, después de un ateísmo galopante o un agnosticismo mecanicista, han buscado el refugio a sus sufrimientos y padecimientos personales o profesionales, ante la crisis económica o los fracasos sentimentales y familiares, en la figura del Resucitado. Y es normal este regreso paulatino a la fe cristiana, porque ella fue la que sentaría las bases de la Europa moderna, de la civilización occidental tal y como hoy la conocemos, y junto al legado grecolatino clásico, los cimientos de las ciencias, las artes y la moral de los países más avanzados. Ante la amenaza del islamismo radical, el avance de las ideologías populistas o los extremistas de izquierdas, los nuevos creyentes militan un cristianismo más auténtico y convencido, pero más peligroso, y es que hoy en día, ser creyente o practicante pasa por soportar un yugo incómodo, en donde se recibe el insulto, la descalificación, la burla o el desprecio de aquellos que se han criado en ambientes cómodos, con todos sus problemas resueltos y son los parásitos de la civilización que ellos mismos quieren destruir, para convertirla en una república bananera y chavista. No vamos a entrar en debates moralistas sobre la correcta opinión o no de los colectivos a favor o en contra del cristianismo, sino que nos vamos a centrar en la persona de Jesús de Nazaret, ese hombre excepcional al que llamaban “hijo de Dios vivo”, el que con su mensaje, sus actos de misericordia, sus palabras y su evangelización, cambió para siempre la historia de toda la humanidad, y de todo el planeta en general. La autenticidad de sus milagros y manifestaciones sobrenaturales se enmarcan en los misterios de la fe cristiana, pero su vida fue un testimonio de amor sincero, entrega total y perdón por los actos de una sociedad que, a las alturas de una Grecia clásica moralista y una Roma defensora del derecho penal y civil, estaba envilecida por la brutalidad, la crudeza y el oscurantismo heredado de una Edad del Bronce en donde las civilizaciones aún soportaban el largo camino hacia la modernidad, pasando por el espectro de las conquistas de grandes imperios sobre los últimos vestigios del mundo antiguo, como Egipto, Mesopotamia, Grecia, Cartago, Fenicia, Tartesos, etc. Un mundo prehistórico o histórico en los momentos más excitantes de toda la historia, cuando las sociedades evolucionaban a un concepto más avanzado del derecho universal, cuando la esclavitud y sus postulados fueron puestos en jaque por un colectivo de defensores del amor fraterno y la igualdad de todos los seres humanos, los primeros cristianos, que serían perseguidos, lapidados o ejecutados y torturados en todos los confines del mundo conocido, defendiendo unas ideas y unos principios que son las raíces mismas de la Europa cristiana y medieval del Camino de Santiago y el posterior Renacimiento, el resurgir maravilloso en manos de la Italia del papado y las ciudades-estado (Génova, Milán, Florencia, Venecia, etc.). Toda esta megalítica estructura del cambio planetario fue orquestada por hombres grandes e insignes, filósofos griegos, pensadores romanos, estadistas y cónsules imperiales, pontífices valientes en época del paganismo olímpico y la incomprensión de las élites republicanas y senatoriales, pero sobre todo, un movimiento iniciado a partir de los pensamientos, palabras y obras memorables de un rabino y carpintero de barcos nacido en Belén, una pequeña aldea de Israel. Que alguien destinado a tener una vida tan anónima, consiguiera algo tan increíble, es igualmente indescriptible, ni los emperadores más ambiciosos, ni los intelectuales orientales más legendarios hubieran soñado emprender un cambio tan enorme, tan inmenso, tan espectacular.   

Un hombre que recoge las tradiciones del pueblo judío, la ley de Moisés y la Torá y el Talmud hebreos, los estudia, los respeta y obedece las tradiciones y ritos de su pueblo adoptivo, y descubre que todos los eruditos, sacerdotes y miembros del Sanedrín han hecho de la casa de Jehovah un negocio, que el templo es reducto de cambistas y mercaderes, que las leyes judaicas, basadas en una teocracia monolítica, mezcla lo civil con los sagrado, y beneficia solamente a las élites sacerdotales, a los escribas del reino y a los reyes hebreos, que son a su vez obedientes siervos de Roma y los conquistadores latinos. Estas élites judías, desprecian a los pobres, a los marginados, a los tullidos y los parias, o a todos aquellos que, simplemente por no ser judíos o levitas, llevan unas vidas de pecado, perdición o pobreza, y lo interpretan como un “castigo por sus pecados”. La molicie, el despilfarro y la riqueza que mueven los sacerdotes del templo, incluso el poder y el peso político que poseen se ve amenazado por un rabino rebelde, miembro de la orden de los Nazarenos, una de las sectas o confesiones que, junto a esenios, no tienen apenas representación en Jerusalén, y están casi extintos entre los miembros del Sanedrín judío, controlado por los Fariseos, la secta mayoritaria. Una secta que movía sus propios peones en el tablero de la política local, jugando a un doble rasero con la ocupación romana, y evitando que los rebeldes zelotes se hicieran con el control de las masas, a las que pretendían controlar para evitar males mayores en toda la nación y sus provincias aledañas. Las tensiones entre ocupadores y ocupados iban en aumento, las actividades de los insurgentes traían de cabeza al gobernador civil, Poncio Pilatos, y estas no eran del agrado de Roma, que veía en una intervención militar definitiva la única manera de pacificar la región, como sucedería décadas después con la guerra de los judíos, en la que Jerusalén sería destruida y los miembros del colectivo racial dispersados a los cuatro vientos en la famosa Diáspora. Una destrucción del templo profetizada por Jesús en sus misteriosas palabras días antes de su muerte, cuando se despide de la ciudad santa del judaísmo. La capital que habría de recibirle como Mesías, lo mataba en apenas setenta y dos horas como si fuera un simple conspirador, un delincuente común o un simpatizante de los zelotes, pero nada más lejos de la realidad. La figura de Jesús entra en la historia con una derrota demoledora en manos de los miembros del Sanedrín, que lo juzgan,  maltratan, envían al gobernador provincial romano como si fuera culpable de delitos inmensos, y es devuelto a los judíos después de ser azotado, pues entraba una supuesta acusación como conspirador contra el Imperio, ya que se le acusaba de haberse autoproclamado “rey de los judíos”. Rey de los judíos ya era Herodes Agripa, hijo de Herodes el Grande, y títere a las órdenes de Roma y los ocupadores, que se sentía atraído por la figura de Jesús, al igual que Anás o Caifás, los líderes crueles del consejo supremo de los Fariseos, que veían en él un desafío a su poder hegemónico y al control que tenían sobre toda la sociedad y las estructuras de poder judías. Un hombre que reinterpreta la ley de Moisés, que instituye el mandamiento del amor, que da cumplimiento a las antiguas escrituras y da comienzo al evangelio de la vida, al pacto nuevo de Dios con los hombres, y se convierte en el sacerdote del pacto imperecedero, en el Melquisedec que se ofrece a sí mismo como cordero pascual, alejando para siempre la mancha de los pecados universales, incluyendo los del pueblo judío.  Un hombre, un profeta y un rey, pero no de un reino terrenal, sino de uno que no pertenece a este mundo precisamente. Como hombre, sería traicionado por sus propios apóstoles y entregado por crímenes que no cometió, abandonado por todo y por todos, burlado por el propio destino, y por el Dios que ha hecho de él su mensajero y testigo imperecedero. La noche del juicio, su posterior pasión y muerte, son el testimonio claro del alguien que es derrotado en todos los aspectos, desprestigiado públicamente y humillado a la vista de todos, desposeído ante los poderes del Estado y el pueblo judío, que lo insulta y se burla, renegando de su mensaje, que cala más hondo entre los extranjeros y no pertenecientes a las raíces de las doce tribus de Israel. El heredero de David se derrumba frente a las multitudes, es asesinado y muere del peor modo, crucificado en un madero y dejado a la intemperie, como escarmiento a todo el que intente algo parecido. Jesús el hombre, Jesús el carpintero ha muerto de este modo, y nada se puede hacer ya por él… al menos, en apariencia.

Al tercer día, sucede lo increíble, el nazareno, el azotado, el crucificado ya no está en su tumba, algunos dicen, sobre todo los miembros del Sanedrín, pagando a testigos falsos y manipulando así la opinión del pueblo y las posibles rebeliones contra su poder incuestionable, extienden el rumor de que los apóstoles han robado y escondido el cadáver, propagando la falsa noticia de que ha resucitado de entre los muertos, y vencido para siempre a la mortalidad humana, a la temporalidad y el sufrimiento, al hado de los hombres, demostrando con ello el poder inconmensurable de su padre, Iahveh. Además, este extraño suceso se ve acompañado de apariciones sorprendentes del propio Jesús entre sus apóstoles, familiares y conocidos, dando cumplimiento a las Escrituras y profecías, instrucciones finales a sus seguidores para la evangelización de todo el planeta y un mensaje de solidaridad y paz para cualquier hijo de Dios. Regresa de esta manera al Padre, al Demiurgo o al Logos, fundiéndose con él y desapareciendo de la historia misma hasta el final de los tiempos, en donde promete regresar para el juicio final de vivos y muertos, en el cual ya no habrá más muerte, ni más dolor ni aflicción, es la promesa de la “segunda venida” del Salvador. Desde diversas interpretaciones, hay algunos que piensan que este “juicio final” es la muerte misma, cuando el difunto, al cruzar el umbral del Más Allá, es sometido al arbitrio de Dios, el cual decide según sus obras, buenas o malas, para su destino final en la vida eterna, o en el suplicio del infierno. La salvación prometida por Cristo se extiende mucho más lejos del día a día, pero se concentra precisamente en el testimonio de alguien que vivió una vida de hombre según los mandatos y designios del Creador, si damos crédito a las tradiciones cristianas. No son las procesiones, ni los ritos o ceremonias las que definen estas fechas, ni los tambores de Semana santa o los pasos devocionales y las saetas lanzadas por fieles inspirados, ni los silencios respetuosos o las tradiciones de nuestros pueblos y localidades, no…  Son los conceptos predicados por Cristo mismo, la ley del amor imperecedero, el evangelio de la vida, de la vida eterna después de la muerte, porque el que quiera conservar su vida terrenal la perderá, y el que no le importe perderla en nombre de Jesús, vivirá para siempre. Es un mensaje de paz, amor y esperanza, frente al dolor, frente a la muerte, frente a la injusticia misma, frente a la marginación y la pobreza, frente a las atrocidades cometidas en nombre del dinero, el poder o la ambición humanos, que parecen no tener fin. Jesús no buscó la venganza contra sus falsos acusadores, sino el perdón, el perdón de toda la Humanidad, la misericordia divina de alguien que viene al mundo para dar cumplimiento a las profecías, pero también un ejemplo de vida a seguir, a comprender y a respetar. El ateísmo mecanicista, el laicismo relativista y las ideas de extrema izquierda han declarado como enemigo de las masas y sus postulados marxistas a Jesús de Nazaret, más de dos mil años después de su muerte y posterior resurrección, sin que él les haya hecho nada de nada, simplemente dejar un mensaje de amor que ahora está siendo olvidado y desoído por muchos, como si nunca hubiera existido. Algunos dicen que esto es el fin de todas las religiones, y que, como la griega o la romana, la egipcia o la caldea, está condenada a desaparecer, al igual que el budismo tibetano o el propio mahometanismo, y otras creencias que han surgido a lo largo de la historia universal. No, esta creencia sobrevivirá a todas las demás, y no morirá jamás, porque no es una religión más. Sus postulados y fundamentos son demasiado cósmicos, demasiado universales para desaparecer en una de las muchas crisis que han azotado la humanidad en estos milenios, y especialmente, en el último tercio del mismo. Que más les gustaría a los enemigos de Jesús, ¿verdad? Él no vivió para dejarnos una religión, o un culto más, una institución monástica con jerarquías y un Sanedrín, sino todo lo contrario, ni tampoco era un revolucionario o un estadista, ni un político o un líder religioso o zelote, nada de eso. El vino para dejar un evangelio de la vida, un testimonio abierto para siempre, pasase lo que pasase en las historia, porque sus palabras no pasarán.  A día de hoy, sus temáticas y parábolas siguen siendo tema de rabiosa actualidad, sigue estando en boca de todos, sigue siendo objeto de polémica, escándalo o de incluso de burla. Sigue siendo un personaje que provoca ríos de tinta, sobre todo a los historiadores, que no saben cómo calificarlo, como figura cronológica, o como el verdadero Hijo del Hombre.

Seas creyente o no, verdaderamente Jesús de Nazaret desafía todo lo establecido, y pone en jaque a todos los teóricos y pensadores filosóficos, porque es el único que se sigue saliendo del cuadro de lo políticamente correcto y lo socialmente establecido, ahora más que nunca. Pensar en él como personaje histórico, es quedarse corto. Cualquiera que realice obras más grandes, es más representativo en las crónicas del mundo. Para los judíos actuales, sigue sin ser el Mesías, aunque lamentan el hecho de haberlo asesinado en el pasado remoto, y se arrepienten de ello. Lo ven como todo un profeta y un hombre santo, y eso ya es todo un logro. Para el Islam, es un profeta más, pero no el mejor de todos, y anteponen a Mahoma a la figura de Jesús. Para el budismo, es un “iluminado”, pero no el Hijo de Dios. Para algunos pensadores de izquierdas, fue el primer revolucionario de la historia occidental. Pero todos ellos están equivocados, y siguen sin hacerle justicia, porque su justicia no emana de los hombres, sus leyes no salen de las leyes humanas, y sus palabras, no salen de las palabras o tratados de los pensadores humanos. Del Creador procedía, y al Creador regresaría después de muerto y resucitado, porque Él, aunque nacido hombre, no procedía del hombre, sino de Dios. Es por ello que nos sentimos incómodos al hablar de Él, porque nos hace sentir muy pequeños, alguien que se hizo pequeño para ponerse a nuestra altura, para explicarnos las cosas con la paciencia de un hermano mayor amoroso y atento, que vino a sanar nuestras heridas y a perdonar nuestras faltas, a devolvernos la esperanza y a levantar a los débiles y oprimidos por encima de los poderosos y los ricos del mundo terrenal, los que atesoran grandes fortunas y pierden el amor por sus semejantes o por las tesoros del espíritu. El que parecía derrotado, nos venció fácilmente, pero no con ejércitos, sino con palabras de justicia, de paz y de amor, con ejemplo vivo de existencia ejemplar, de entrega, de obediencia a su Padre celestial o cósmico por encima de todo, incluso a riesgo de su propia vida, y con ello, como premio, vencería para siempre a la muerte. Por eso no mostró estos misterios a los eruditos, a los sacerdotes levitas o a los escribas y doctores judíos de la Tradición, sino que revelaría el gran secreto de la vida eterna a los sencillos, a los desposeídos, a los parias de la sociedad de aquel tiempo y de todos los tiempos. Tendió su mano a los humildes, renegando de los que hacían ostentación de sus pertenencias y riquezas materiales, dando importancia a las riquezas espirituales. Y eso conmovió para siempre la historia del mundo, y cambiaría para siempre a toda la Humanidad… ¿qué más quieres para comprender su mensaje de amor y de Verdad? Nos remitimos a sus palabras: “Yo soy la luz, la verdad, y la vida, nadie llega al Padre sino es por mí, porque sólo el Hijo conoce al Padre, de Él proviene, y a Él ha de regresar.”

Feliz Semana Santa, y nos vemos en el próximo post.”

viernes, 26 de febrero de 2016

Los Paraísos Artificiales: un Peligro para la Razón



"En este blog, hemos hablado mucho de política, sociedad y tendencias ideológicas, pero también hablamos de vez en cuando de otros menesteres, y quizás sean más importantes que los asuntos que tratamos a veces con demasiada asiduidad. Pero es que, realmente, la aplicación del mundo de las ideas y la lógica o la razón deductiva o filosófica a la existencia misma, se enraíza con el mundo físico que nos rodea, el mundo de las sensaciones perceptivas y la información sensorial, el cual está siendo manipulado por entelequias partidistas, élites corporativas e interesados particulares que se cuentan entre las fortunas más poderosas del planeta, y quieren simplemente perpetuar su poder económico y su relevancia social, al precio que sea y sin importar para nada los medios empleados. Muchos investigadores, estudiosos, científicos y eruditos, ante la falta de dinero para proseguir con sus trabajos de campo y desarrollos matemáticos o experimentales, se fían de estos mecenas corporativistas con intereses secundarios, que usan el conocimiento a su favor, y los descubrimientos para enriquecerse exponencialmente, aunque eso cause un gran sufrimiento, injusticia social y padecimientos a toda la Humanidad. Entre los mecanismos utilizados, está el de los paraísos artificiales, que nos alejan de la trascendencia y de la auténtica esencia del ser humano, llenando nuestra existencia de materialismo consumista y adicciones a la tecnología, a la moda, al sexo, a las drogas, al alcohol… toda esta parafernalia hedonista del “sé feliz por un momento, y no te preocupes de lo que llegará mañana”, que esclaviza a millones de personas en todo el mundo, y que sustituye a las religiones, los movimientos espirituales y a las grandes tendencias humanísticas, destruyendo las bases morales del individuo al centrar su existencia en la única búsqueda del placer sensorial o temporal, de los momentos de evasión artificial necesarios para entumecer sus sentidos y “desconectar” de una realidad difícil y cruel, en donde el pobre es subyugado mediante la esclavitud económica, y el rico se asegura su porcentaje de beneficios atando al pobre con estas adicciones y modelos de “enganche sensorial”. Los deportes de masas, sin ir más lejos, atraen a millones de televidentes, espectadores y aficionados o “hinchas”, que se mueren por ver el partido de su equipo con el rival más odiado, algo que le produce no sólo placer sensorial, sino que libera sus instintos animales y su agresividad, descargándole de adrenalina y realizando sus esperanzas en torno al resultado de un evento competitivo, que hoy en día es más una campaña de marketing e imagen que otra cosa (después, el escaparate de venta de camisetas, fotografías, autógrafos, etc.). También tenemos el mundillo de los ídolos musicales, jovencitos con buena imagen, pero con nula formación académica o artística y una experiencia irrisoria como músicos o compositores, a los que otros les preparan las canciones “pegadizas” (normalmente, por encargo de alguna prestigiosa discográfica y agencia de imagen), cuentan con asesores de imagen, manager y todo un ejército de locas adolescentes seguidoras, difusión en las redes sociales, marketing secundario, productos “oficiales”, etc. Todo muy bien estudiado, preparado y sofisticadamente acotado para “entretener”, pero no para “formar”, ni para “educar”, ni para “mejorar”….

A los grandes corporativistas, ejecutivos y políticos no les interesa para nada que la población civil sea culta, formada o libre pensadora (es por ello que el acceso a la educación es libre, gratuito y las bibliotecas están llenas de libros que no lee nadie, debido a la campaña de que “el saber es un rollo” o son “cosas aburridas”). Al Estado no le interesan ciudadanos bien informados, cultos y críticos con sus formaciones políticas, porque si son lo bastante inteligentes y despiertos como para darse cuenta del continuo engaño al que estamos sometidos, simplemente desaparecerían como opciones viables, dejando paso a los que realmente se preocupan por los trabajadores, pymes y pequeñas entidades de este país (dejando de lado a los populismos, a los mesías mediáticos y los amigos de los mass media). Uno de los métodos empleados para ello, es el de los paraísos artificiales, que pueden llegar a convertirse en adicciones peligrosas (tabaco, alcohol, drogas, sexo, etc.), importantes (cantantes, deportistas, políticos, famosos), o leves (medios de comunicación, informativos, redes sociales, etc.). Este amplio panorama para el “lavado de cerebro”, requiere una especialización de profesionales que viven y mueren para y por la maquinaria estatal o empresarial, que ganan su sustento de esta terminología y de permitir lo legal y lo ilegal, aunque salgan redadas policiales en donde se “captura a los malos” y se “realizan incautaciones”… ¿y todos los miles de toneladas de drogas que entran en barcos y aeropuertos selladlas y autorizadas como otras mercancías, qué pasa con ello? Un Estado corrupto, que miente a sus ciudadanos, que estafa a los contribuyentes, que cansa a los votantes, y que te bombardea a través de los medios de comunicación y otros canales con paraísos artificiales, los cuales te dicen “consume y olvida, consume y olvida, consume y olvida”. Claro está, al final, consumimos y olvidamos qué demonios hemos venido a hacer al mundo, simplemente trabajamos, consumimos y morimos en residencias de ancianos de tercera, atados a un radiador y babeando incongruencias mientras nos cagamos en los pantalones por incontinencia intestinal desatada. Ése y no otro es nuestro destino a ojos vista en un futuro próximo, porque hasta los ancianos han dejado de ser “útiles”, para pasar a ser un “problema social”, hasta se los llama “colectivos de dependientes”. Y bueno, para colmo de todos los males, la eutanasia pasiva, a sedarlos y matarlos, porque sobran. Viva la Pepa, señores. Otro método empleado es el de la mala calidad educativa, porque así se aseguran votantes fieles y perfectamente programados para acudir a las urnas con la idea del tripartidismo o del cuatripartidismo en la cabeza, dejando otras opciones como poco viables, o como poco recomendables. Se vota al “partido A, B, C o D”, pero se dejan atrás otros treinta representantes, con mejores programas electorales, pero con peores medios de financiación y difusión. La propaganda es importantísima hoy en día, y quien no la hace, está abocado al fracaso, al menos en este modelo de mundo materialista y consumista.  Otro medio de obtener pingues beneficios es el clientelismo, parecido al caciquismo aldeano o medieval (tú conoces a alguien importante, que te hace favores o un favor a cambio de tu lealtad ciega durante un tiempo, o durante toda tu existencia a modo de contrato social). Este país funciona fundamentalmente por esta vía, tanto a nivel social, como económico o político. Quien no tiene padrino, no se casa. Hay otros países de Europa o incluso en EEUU donde el caciquismo y el clientelismo son delitos de extrema gravedad, en donde la prevaricación lleva a la dimisión de gobernadores, senadores y hasta presidentes o Jefes de Estado, y no digamos el tráfico de influencias, información privilegiada o tratos de favor entre amiguetes. En este país no dimite nadie, y el poder se consigue mediante apretones de manos y opíparas cenas de mariscadas inmensas y descorches de botellas de champán en puticlubs de lujo, en donde corren las tarjetas Visa de socialistas, peperos y comunistas sin límite alguno de gasto o crédito. 

Los paraísos artificiales, son en sí mismos una especie de “evasión”, de forma de “desconexión”, algo que aísla al individuo, lo somete a una adicción orgánica o dependencia psicológica, y lo hace vulnerable a ciertos estímulos exteriores, así como más sensible a ataques conceptuales, tales como los relacionados con seguir consumiendo la sustancia que ingiere con asiduidad, o visualizando aquello que le gusta, embotando sus percepciones y nublando completamente su juicio. Cuanto más se somete a estos momentos evasivos o “minutos de felicidad” condicionados, más se engancha a los mismos, y más cesa de realizar otras tareas útiles a la sociedad (como dedicar tiempo libre a su formación, crecimiento y enriquecimiento personal). Además, la sociedad actual busca minimizar precisamente aquello que encarna todo lo libremente apartado o individualista o progresivo, reduciendo lo más posible el tiempo del encuentro del ciudadano con la retrospección y la reflexión, aunque hay especímenes que de eso no tienen nada más bien. En la antigüedad, la gente siempre o casi siempre tenía algo de tiempo al día para reunir la información local o de su entorno, agruparla correctamente en la cabeza y tomar decisiones meditadas, ahora, el ritmo frenético de la sociedad impide todo ello, y cuando se tiene algo de tiempo, siempre o casi siempre es para consumir deportes televisivos, deportes radio diferidos, sexo televisivo, sexo por internet, música preparada por radio difusión, música preparada por televisión, etc. Todo, absolutamente todo lo que consumimos por los sentidos es ya un mensaje subliminal perfectamente calculado, que nos “predispone a”, o “nos sugiere que”, pero nunca “nos permite esto o lo otro” o “nos ayuda a”… los programas de formación, educación y documentales, siempre están en cadenas secundarias, son repetidos para sugestionarnos un aburrimiento y se ofrecen en canales de pago si quieres estudios o entregas de última generación, hasta la cultura de calidad media ya se está comenzando a convertir en un artículo de lujo. Los e-books y PDF´s sustituyen a los libros de papel e imprenta, y solamente si dispones de un reproductor digital adecuado, puedes visualizarlos (aunque, gracias a la lógica, no son demasiado caros, al menos por ahora). Normalmente en tu barrio encontrarás muchos bares, tiendas de móviles, peluquerías, estancos, loterías, tiendas de ropa o moda y zapaterías, o establecimientos de alimentación y bebidas de mayor o menor tamaño, pero librerías, cada vez menos, y en lento proceso de desaparición. Están garantizando que tus momentos de evasión “condicionados” estén al alcance de la mano en tu barrio, pero no los centros de formación y enriquecimiento cultural… ¿a qué distancia media de tu vivienda se encuentra la biblioteca, el teatro o el archivo más próximo? Seguramente tengas que coger el transporte público, sacarte un carnet de socio, esperar unos días hasta que te lo entreguen, volver de nuevo a recogerlo, firmas unos documentos, estar atento a la devolución de los libros en menos de una semana o pagar multas, etc. , etc. Si te vas a emborrachar, tranquilo, que lo tienes todo listo en el primer supermercado de la esquina y nadie te va a preguntar cuántas botellas te llevas, ni adónde vas con tanto alcohol. Ni mucho menos. Si estás las horas muertas con el móvil en la mano, mirando las musarañas más bien, nadie te va a decir, “amigo, estás enganchado al aparato, necesitas ayuda”. Y si ven a alguien drogado y con las pupilas dilatadas, pues ponen los pies en polvorosa y a correr que tocan… y eso lo llaman “normalidad”. Vaya una normalidad, ¿verdad?

Estas adicciones, en menor o mayor grado, hacen que el ciudadano dependa directamente de ellas, y se sienta frustrado, furioso o con el síndrome de abstinencia sino las satisface alguna vez en todo el día (numerosos profesionales de todos los sectores se van a fumar fuera del recinto al menos una vez o dos en toda su jornada, y esto es un hecho probado). Si no miran el móvil, sino beben una copa de alcohol, sino se fuman un cigarrillo, sino leen el diario deportivo, no están contentos… y eso que estamos hablando de los que llamamos “normales”. No pensemos en los que son adictos al sexo de pago y las drogas, por ejemplo. O a las emociones fuertes y busquen cosas muy peligrosas, como carreras de coches o peleas ilegales. Estos rituales de “evasión momentánea” no son otra cosa que dependencias orgánicas de aquello que ha sido “programado” en nuestro subconsciente, para crear un hábito de consumo basado precisamente en esta dependencia. Todo el tiempo que pasamos satisfaciendo esos hábitos, lo perdemos de mil maneras. Y es en nuestro tiempo libre cuando solemos centrarnos en satisfacer esos hábitos, aunque sea la hora precedente entre la ducha y que la cena esté lista. Hay que reconocer que no todo el mundo se siente llamado a leer a Aristóteles o a los clásicos de la literatura griega y romana, o a los mejores autores de todos los tiempos. Pero de eso a estar hablando de fútbol las veinticuatro horas, o de sexo y pornografía… hay un margen bastante considerable. Lo triste es que, cuando tratamos de dejarlo, nos volvemos ariscos, fanfarrones, irritables y poco sociables, y estamos en una tensión emocional y estrés que solamente desaparece cuando el hábito es cubierto. El tabaquismo, por ejemplo. Pero es una satisfacción ficticia, psicológica más bien, porque nos hace más bien que mal, y sus perjuicios en la salud son muy altos, rondando lo mortal, al menos a largo plazo. El alcohol es algo parecido, y su degradación física y mental asociados a un estado de impertinente embriaguez y el decaimiento de brutales síntomas de abstinencia. No digamos las drogas blandas o duras, y el famoso “mono”, cuando no se consume la sustancia determinada con asiduidad. Puede ser devastador, y a veces enloquecedor para familiares y amigos, la víctima de la adicción sufre enormemente, porque el cuerpo le pide a gritos una dosis, y tiene síntomas metabólicos y espasmos violentos, ansiedad y trastornos depresivos que pueden derivar en agresiones violentas. Estos son los paraísos artificiales, ya hay gente ingresada en el psiquiátrico por culpa de los móviles y las nuevas tecnologías, con cuadros de trastornos psicóticos y ansiedad. Deberíamos pensar en todo el tiempo que estos hábitos tienen protagonismo en nuestras vidas, e irlos dejando poco a poco, hasta hacerlos desaparecer. Ninguno de ellos es bueno, en mayor o menor medida, es hasta perjudicial. Se puede usar un ordenador, pero no estar pegado a él. Se puede usar un móvil, pero para cosas útiles o si realmente es necesario en tu jornada laboral. Se puede hablar de sexo, pero de manera constructiva, no obsesivamente. Se puede hablar de fútbol, pero no vivir por y para el fútbol, como algunos descerebrados. Hay gente que ha llegado a agredir y matar por culpa del “deporte rey”, y no miento, hay casos documentados e hinchas peligrosos cumpliendo condenas por cargos de asesinato. Debemos buscar en nosotros mismos la raíz de esos hábitos, y si descubrimos síntomas de estar “enganchados” a algo, es porque ya estamos enganchados de verdad hace mucho tiempo. Necesitamos ayuda profesional, y plantearnos seriamente dejarlo para siempre, por nuestro bien y el de nuestro entorno personal y familiar. Los ludópatas, por ejemplo, no sólo destruyen su economía con el juego de apuestas y sus tremendas deudas, sino que generan sufrimiento y desolación en su familia y todas sus deudas o deberes sociales sin cumplir o sin pagar. Y eso es un ejemplo mínimo, hay cosas muchísimo peores, los hay que combinan dos o tres hábitos destructivos de este tipo. Y todos cuentan la misma historia: estaba mal, estaba pasando una mala racha, me divertía mucho al principio, me metieron unos amigos, tuve una mala infancia, se murió mi mujer, etc.

Analicemos nuestro entorno, nuestro interior, mirémonos en un espejo de crítica y realismo, dejemos de criticar a los demás, y tengamos compasión de ellos, pero sobre todo de nosotros. Descubramos que seguimos encerrados en la caverna platónica de la ignorancia, que vivimos en una realidad fabricada, y los paraísos artificiales, son una forma de crear esa “realidad virtual”. Para los socráticos, sólo existían dos mundos, el de las ideas y el Logos, y el de la materia o conceptos sólidos que emanaban del Logos. Y es que no hay más, señores, lo restante, es todo inventado o ficticio, es una entelequia manipulada, no existe. No discutimos si hay vida más allá de la muerte, eso es metafísica, y  no es un tema de teología del que estamos hablando tampoco. Además, hasta eso formaría parte de lo que emana del Logos, como otra realidad física manifestada por el Logos, el mundo de los espíritus, pero material y tangible en sus parámetros posibles, aunque para los vivos no esté al alcance de la mano, sólo mediante fenómenos extraños y de difícil explicación por la parapsicología. La realidad no puede ser percibida con un espejo deformado, y esos “paraísos artificiales”, nos aíslan de tener una percepción adecuada y de calidad, con la que relacionarnos con el entorno perfectamente y sin obstrucciones o interferencias. Si ya de por sí nuestros sentidos son insuficientes y limitados para entender nuestro entorno sin ayuda de aparatos y tecnología científica muy avanzada que aumenten el rango de nuestro espectro perceptivo, imaginad si encima nos dedicamos a entorpecer esta capacidad con adicciones, sustancias peligrosas y altamente adictivas, peor imposible. El hombre está llamado a superar sus limitaciones, sus cadenas perceptivas, su comprensión encasillada, pero de manera gradual, natural, sin obstáculos o métodos de “control de masas”, que no hacen sino limitarnos, aislarnos e impedir la correcta formación y crecimiento del individuo. No mediante el transhumanismo o mejoras cibernéticas, eso sería renunciar a nuestra naturaleza orgánica y ser sustituidos por máquinas sin alma, de ese tema ya hemos hablado con anterioridad. Estamos dotados de trascendencia, de Logos en pequeñas cantidades, podemos aprender de nuestro interior si sabemos conectar perfectamente con el exterior. Pero para ello, nuestra percepción y nuestro entendimiento debe estar abierto, sin barreras, sin ataduras, aunque sujeto a una moralidad y una integridad intachables, dignas de ciudadanos modélicos y respetuosos con todo y con todos, no lo olvidemos jamás. Debemos ser capaces de aprender de nuestros errores pasados, ser críticos con nosotros mismos –eso sí, sin pasarse demasiado- y también de tener unas percepciones y opiniones libres de esas intromisiones artificiales, de esas falsas “experiencias lúdicas”, que no son otra cosa que un producto completamente sintético de la verdadera realidad. No podemos aislarnos de nuestro entorno, por muy hostil o difícil que este sea, y tampoco podemos tratar de imponer nuestro parecer a los demás, sino saber escuchar, aprender de cada experiencia e individuo, que son únicos, y enriquecer nuestra propia visión del mundo y del entorno que nos rodea, eso sí, siempre respetando a los demás y denegando todo aquello que sea contra la naturaleza o pervierta el orden natural de las cosas (eso excluiría completamente a los paraísos artificiales, y los dejaría como un síntoma de aislamiento personal y enfermedad mental, que es lo que realmente es). El aprendizaje tampoco puede estar contaminado por opiniones predeterminadas o por un filtro político, porque entonces estamos también pervirtiendo el orden natural, al impedir que nuestra juventud tenga una opinión diferente de la que ciertos grupos de poder interesados esgrimen electoralmente en este país. La cultura digital puede que abra muchas puertas a largas distancias, pero nos hace miopes en las cortas, desdeñando completamente el trato social, directo, la conversación amena y las relaciones interpersonales directas, sin recurrir a pantallas de plasma o micrófonos y conferencias “on line”. Útiles para testimonios y trabajos a distancia, pero inverosímiles si tenemos algo que comunicar a alguien que vive a unas pocas manzanas de nuestra casa, y sabemos perfectamente cuándo y en dónde encontrarle, ¿no es verdad?

Ya para concluir nuestra diatriba sobre los paraísos artificiales, hablaremos del concepto de Paraíso, o de Elíseo, lo que entendemos por aquello que identificamos como el lugar en donde los seres celestiales o espirituales bienaventurados moran, y que, según las mitologías de culturas antiguas, residían las almas de los sabios y grandes hombres de la historia inmortal de la Humanidad. Pensemos en que, aunque sea una entelequia cognitiva y completamente retórica, el Elíseo puede traerse a la Tierra, pero a cambio de un esfuerzo magistral y perfecto por nuestra parte, colaborando en ese plan universal, entre todos y para todos. Estamos llamados a un futuro mejor, pero para conseguirlo, no nos podemos desviar del camino, ni por medio de la transhumanidad, ni por medio de ideales marxistas, ni por medio de fascismos ni neoliberalismos “new age”, ni instalando chip en el cuello o en la muñeca a la gente sencilla, ni tampoco a los delincuentes potenciales, no se trata de eso. El verdadero paraíso reside en nuestro interior, y podemos sacar a diario lo mejor de nosotros mismos, aunque a cambio no recibamos lo mejor de los demás. Seguramente, cuando siembras a diario lo mejor de ti mismo, es muy probable que los frutos que recojas en el futuro, sean mucho mejores que si te dedicas a “tus asuntos”, o a “pasar desapercibido”, como si no estuvieras en el mundo de los vivos. No, estamos en el mundo de los vivos, que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, como todo en esta vida. Nadie dijo que esto iba a ser fácil, pero tampoco dijeron que esto fuera a ser un calvario, ni mucho menos… Podemos cambiar las cosas, podemos traer un mundo mejor, pero debemos empezar desde abajo, y ese primer escalón, es nuestro propio entorno, nosotros mismos. No os aisléis en los paraísos artificiales, y seguid siempre el camino que lleva afuera de la caverna de la ignorancia y la superstición miedosa al entendimiento y la razón. Gracias por seguirme, y nos vemos en el siguiente post.”