martes, 5 de enero de 2016

Transhumanidad vs Trascendencia




“Hablar de transhumanidad, es hablar de un complejo concepto existencialista adoptado por algunos visionarios que, alejándose de los preceptos y supuestos “prejuicios” de los seres humanos por la modificación genética, los implantes neuronales, la nanotecnología o la inteligencia artificial, sueñan con un futuro transhumano, esto es, una fusión hipotética entre biotecnología, cibernética, robótica y medicina para diseñar una nueva especie de “súper humanos”, que pudiesen superar las grandes barreras y limitaciones de la raza anterior, esto es, las enfermedades, el envejecimiento, o la propia muerte y la degeneración celular de todos los organismos vivos con el paso del tiempo. Incluso algunos de estos eruditos transhumanos piensan que habrá una fase de transhumanidad transitoria, y el posterior despertar de una post humanidad. Bien, pues los peligros de todo ello son inmensos, y si estos eruditos al silicio y el chip o microprocesador no andan del todo desencaminados, quieren anclar la consciencia humana global a súper computadores, capaces de almacenar todo lo referente a nuestros recuerdos, nuestros sentimientos, nuestras experiencias vitales e incluso nuestros conocimientos adquiridos a lo largo de toda una vida. Ellos hablan de los beneficios inmensos, sobre todo para parapléjicos, hipopléjicos, invidentes, tetrapléjicos, mudos, sordos, etc. Pero nos venden un arma de doble filo: reconocemos que, por una parte, los implantes cibernéticos y prótesis sustitutorias mejorarán la vida de los inválidos, los impedidos, los marginados por su condición física o psíquica, o por su incapacidad sensorial, pero lo que no estoy dispuesto a tolerar, es la manipulación de la naturaleza humana en individuos sanos, sea con intenciones “altruistas”, o no. Ellos trabajan desde hace tiempo en el proyecto de la inteligencia artificial (IA), tratando de emular los procesos mentales del cerebro humano, y superarlos con creces. Pero ese experimento o intento lleva haciéndose desde tiempos pretéritos, cuando aparecieron los primeros computadores en el siglo XX, y la cibernética y robótica aplicadas… Mucha gente es ignorante de todo esto, pero tiene una trascendencia inmediata sobre el futuro de la Humanidad, de toda el género como especie evolutiva natural, y jugar a ser Dios, no es para nada recomendable, especialmente cuando somos niños con unas herramientas nuevas que están experimentando, y no saben las consecuencias de sus actos, o lo que podría desencadenar una locura de semejante calado en la herencia genética y mortal de la especie inteligente conocida como Homo Sapiens.

Otros dicen que la transhumanidad debe ser un patrimonio de todos, ya que las élites lo adoptarán como un medio para alargar casi indefinidamente su existencia y su salud sea invencible, a pesar del paso de los años… pues que se queden con ello, señores. La humanidad, el concepto del ser humano, depende directamente de ser precisamente eso, limitado, temporal y con fallos de longevidad y limitaciones, lo que nos da la fuerza de voluntad y el aplomo necesarios para superarnos y progresar como especie. Si eliminamos el factor limitante, si eliminamos el factor temporal o frágil, sin caer en demagogias existenciales como negar las transfusiones de sangre o impedir operaciones que salven vidas, entonces dejamos de ser humanos, y ahí radica precisamente el mayor peligro de todos. Pensemos en un individuo que lleva siglos, sino decenas de siglos llevando una existencia elitista y acomodada en su mansión de lujo, regentando su negocio inmobiliario o los destinos de los empleados de una corporativa internacional, cada vez más grande y poderosa. Pensemos en un gobernante para siempre jamás, que sabe que la muerte, aunque pueden atentar contra él y destruirle, le sorprenderá jamás, ni las enfermedades tan siquiera. Pensemos en un millonario aburrido, que, tras siglos y siglos, ya no encuentra ningún motivo para seguir viviendo, y se dedica a actividades oscuras y macabras, para satisfacer su insana curiosidad, sus apetitos animales por experimentar algo “nuevo” que le merezca la pena. Pensemos en un colectivo de estas entidades o transhumanos, decidiendo sobre el destino de los “limitados” humanos. Horroroso, ¿verdad? Pensemos en una decisión “final”, en la que los ciudadanos de los “estratos inferiores o serviles” sean programados desde el nacimiento para tareas mundanas, sirviendo eternamente y sin ninguna voluntad a sus amos fabricantes. Suena como un relato de pesadilla o ciencia-ficción, pero las herramientas del caos son inmensas, ¿porqué no iban a intentar algo así, una plantilla de trabajadores programados genética y cibernéticamente para servir, obedecer sin rechistar y realizar todo aquello que resulte denigrante para sus longevos y casi inmortales amos? Cuando el río suena, agua lleva. Todos los científicos y filósofos transhumanos creen que la panacea de todos los males surge de la fusión entre el hombre y la máquina, pero nada más lejos de la realidad. La inteligencia artificial simplemente replica y sigue los parámetros para los que ha sido programada, y los repite fielmente, una y otra vez, pero sin un porqué de ello, ni un para qué de ello… lo que nos distingue a los humanos de las máquinas, no sólo es la naturaleza biológica y celular de nuestro ADN, el banco de memoria de la naturaleza evolutiva y selectiva, sino la consciencia de sí mismos, la capacidad para preguntarse el porqué y el para qué de las cosas, de dudar de los conceptos, de investigar, de tener curiosidad innata por todo y aprender. Pero ahí no acaba todo, porque el ser humano tiene un alma inmortal, un pedacito del Dios creador, un fragmento de la Totalidad. Las máquinas, a diferencia de los seres humanos, carecen de ella, son frías, lógicamente predecibles y radicalmente prácticas. Aquello que resulta un obstáculo o un problema, lo borran de su listado de prioridades, y punto, a seguir con la línea más corta entre dos puntos. Seres humanos con consciencias semi o totalmente cibernéticas, sólo pueden responder a parámetros lógicos codificados por algún científico loco generando algoritmos en un ordenador universitario, y no hay más. Todo el parapeto, todo el tenderete tecnológico y deslumbrante que nos hace quedarnos pasmados ante la maravillosa oferta del “movimiento transhumano”, es una mentira muy bien calculada, una falacia del poder establecido, una maniobra más del Nuevo Orden Mundial (NOM), y ahí volvemos a dar casi la razón a los milenaristas o conspiranoicos.

La propaganda transhumanista pretende colarnos un gol por toda la escuadra, una venta de nuestra alma al colectivo científico para que terminen de investigar la naturaleza de la psique y el secreto del pensamiento racional humano, y con ello, tener las claves necesarias para iniciar una “reprogramación” al gusto de las élites gobernantes y económicas, y no hay otra razón. Cuando la transhumanidad de los poderosos, científicos y militares sea un motivo de envidia para los trabajadores y ciudadanos medios, todos querrán comprar su pedacito de transhumanidad, someterse a la conversión, a la transformación, a la manipulación de sus vidas y sus mentes, para así sentirse como ellos, los más beneficiados y potenciados por este procedimiento. Pero, a diferencia de los millonarios y poderosos, la transhumanidad media o baja será una manipulación global a gran escala, la cual destruirá los derechos y la libertad de toda la Humanidad en general, abocándonos a la creación de dos especies completamente nuevas: los transhumanos listos, o poderosos, y el hombre-hormiga, o sea, nosotros o lo que pretenden hacer con nosotros, una etnia de obedientes obreritas descerebradas que ni sientan ni padezcan, que trabajen eternamente y sin sentimientos de rebeldía y acepten cualquier imposición de sus “amos”, por grotescas o anti naturales que estas sean…  Ya hemos hablado de este concepto alguna vez en este blog, pero nunca lo habíamos desarrollado como hasta ahora. Mucha gente dirá que eso podría suceder en un futuro muy lejano, que es un peligro que de momento no nos incumbe ni nos afecta, pero, ¿ya no hay entidades que permiten elegir el sexo de un niño, el color de sus ojos o erradicar las posibles taras genéticas heredadas de sus progenitores? De eso a la manipulación maliciosa intencionada, hay un pequeño paso, sólo uno muy pequeño, y basta con modificar un par de genes del desarrollo cognitivo para convertirnos a tod@s en una masa de idiotas zombis babeantes. Quizás ya ha comenzado esa manipulación mediante productos químicos, pesticidas o alimentos tratados transgénicos que hayan abierto esa brecha en nuestra herencia familiar, sin que nosotros nos enteremos y por la espalda, como siempre (agradezcamos profundamente a la empresa Monsanto toda esta mierda manipuladora del ADN, gracias, malnacidos, gracias). Notamos que las generaciones venideras son ligeramente más tontas que las anteriores, como si se hubiera iniciado un proceso de “involución”… ¿y por qué no es realmente un proceso de reprogramación del ADN de los estratos sociales más bajos, para condicionarnos y subyugarnos en secreto, señores? Claro, los poderosos se someterán a una transhumanidad interesada, que los haga más rápidos, más longevos, más listos e inmunes a las enfermedades y el paso del tiempo, y eso creen que los hará eternamente felices. Pobres insensatos. Los paraísos artificiales es algo de lo que hemos hablado anteriormente en versiones precedentes del blog, y esto es un concepto muy importante para el universalismo en general. Crear un paraíso en la Tierra es solamente posible si orientamos los esfuerzos de investigación, desarrollo y bienestar precisamente a permitir un crecimiento natural de la Humanidad como especie, no una programación artificial diseñada por unos gusanos de biblioteca sobre una pizarra. Los paraísos artificiales, como los medios de comunicación, el ocio disparatado, las drogas o los placeres terrenales distraen al ser humano de su verdadero cometido, de su verdadero sentido, de su verdadera misión: nacer, crecer, desarrollarse, aprender, y finalmente, morir, dejando su espacio a las generaciones futuras, como un legado fiel del que puedan aprender y multiplicarse como seres temporales, pero a la vez portadores de valores eternos.

¿Por qué no abandonar realmente estas limitaciones, ser perfectos, longevos y casi inmunes al paso del tiempo y el azote de las enfermedades o sobrevivir a accidentes mortales con implantes artificiales u órganos de cultivo animal? ¿Por qué no permitir que la consciencia humana sea transferida a la matriz de una inteligencia artificial, que poseyera la consciencia de millones de almas en sus reservas de información transhumana? Bueno, preguntémonos por qué Dios, Iahvé o Jehovah nos quería tal y como somos ahora, el resultado de millones de años de evolución y selección natural. No creo que la voluntad del Logos cósmico sea que cuatro listos adinerados decidan qué hacer con la Humanidad en un momento en que se creen dueños del secreto de la vida y de las claves de la herencia terrestre, aunque sean capaces de leer cadenas de ácidos nucleicos y ARN. El que sepas leer en un libro, no significa que lo hayas entendido en una parte, y menos en su totalidad… Para ser un buen lector, no ya un escritor medianamente curtido, hacen falta años y años de lectura inicial de mala calidad, después, el lector se va iniciando en lecturas más complicadas, y finalmente, sólo cuando se ha dado cuenta que ha comenzado realmente a rascar las primeras capas de la cebolla del conocimiento universal, entonces, y sólo entonces, se puede considerar un buen lector. Y mucho menos un escritor, nada más absurdo al respecto. Si Dios, Jehovah, Iahveh o el Demiurgo de los gnósticos ha necesitado miles de millones de años para moldear un prototipo de ser humano medianamente viable, estable y adaptado perfectamente a las condiciones climáticas, geológicas y medio ambientales de su planeta, ¿cómo demonios estos charlatanes, pretenden “mejorar” un camino de selección natural, extinciones masivas y adaptaciones al medio de generaciones incontables por medio de un solo golpe de probeta? ¿Acaso no estamos pretendiendo que un niño que apenas a hojeado sus primeros libros de lectura, sea capaz de hablarnos con total conocimiento y capacidad de juicio de la Divina Comedia? Y ahí es donde la matan, ahí es donde realmente radica el verdadero peligro. Tocar proteínas y ácidos nucleicos que comprometen seriamente nuestra herencia humana, puede desarrollar mecanismos de error y fatalidades de código genético, que puedan transformarnos en una especie inestable e inviable, y como siempre suele suceder con esos especímenes erróneos, provocar la extinción en masa o lenta y decadente de todos nuestros descendientes, por muy “transhumanos” o “mejorados” que estos sean. Baste decir que, añadida encima la presencia de la inteligencia artificial o los mecanismos lógicos del código máquina, que considera lo surrealista o lo abstracto como inválido, el futuro de la especie está completamente sentenciado en manos de estos majaras del laboratorio de ingeniería genética, aunque deberíamos llamarlo Retro Ingeniería Involutiva. Y si realmente pretenden “mejorar”, que investiguen precisamente el cómo terminar con las deformidades, enfermedades hereditarias, síndrome de Down o autismo, porque realmente esas herramientas están precisamente para ello, y el Creador las ha puesto en nuestro conocimiento y disposición para usarlas de manera muy cuidadosa, y eso sí, muy responsable. Necesitamos cordura, señores, y cordura de la buena, porque lo funesto de este tema, puede ser un peligro muchísimo mayor del que hayamos enfrentado jamás. Ahora mismo, de cara a la jurisprudencia legal, la manipulación genética está parcialmente paralizada, y el tratamiento de embriones humanos o su experimentación, mucho más… Pero es cuestión de que políticos, sociólogos y científicos transhumanistas den un paso adelante, la administración o el poder legislativo le den la razón (de hecho, ya se han dado pasos nefastos en cuanto al aborto y la “planificación familiar” o los cambios de sexualidad o transexualidad se refiere), y dicho movimiento consiga los apoyos necesarios para que el fin de la humanidad se selle en un apocalíptico decreto ley, que convierta a todos los seres humanos en los trabajadores descerebrados del “proyecto hormiga”.

El futuro de la raza humana pende de un hilo, pero puede ser maravilloso, un auténtico paraíso si luchamos por evitar que esta ralea de manipuladores, mentirosos, corporativistas de papeleta y especuladores de vidas humanas se salgan con la suya. Debemos combatir con las herramientas legales necesarias a esta clase de mentes enfermas, que predican con el evangelio de la “transhumanidad” como si fuese la panacea infalible, la solución a todos los males y padecimientos del género inteligente conocido como Homo Sapiens. No negamos el uso de prótesis en enfermos, impedidos o tullidos, pero de ahí a manipular a embriones o alterar cibernéticamente individuos sanos, hay un paso de gigante. Cualquier alteración anti natural de nuestra herencia, de nuestro milenario y millonario legado genético, puede catapultar el principio del fin, y una vez equivocado el camino, volver a recuperarlo costaría demasiadas vidas, medios e incluso civilizaciones completas y guerras fratricidas, creedme. Por mucho menos han caído imperios, han desaparecido razas enteras, y no digamos ideologías o benefactores de la Humanidad. No podemos ver héroes en donde sólo hay criminales sin cuento, o mentes excelsas en donde sólo se mueven cantidades millonarias y contratos astronómicos sirviendo el bolsillo de las trece familias más poderosas del planeta. Los derechos fundamentales del individuo, el derecho a nacer sin manipulaciones de ningún tipo y de manera natural, el derecho a recibir una educación digna y una cultura tradicional y unos valores inmortales, una identidad intransferible, una esperanza de mejorar, de caminar hacia adelante, de avanzar de verdad… La justicia universal es inmutable, sólo hay una, y parte del derecho natural del ser humano, no de los libros de leyes, que son adaptaciones escritas y convenientes de este tipo de derecho natural, que emana de la doble esencia del hombre como criatura terrenal, al ser un animal inteligente, y como criatura trascendente, al estar dotada de espíritu y libre albedrío. Cualquier jurista lo bastante bien formado puede aportar la veracidad de mis palabras, si cabe hacer caso de ellas. La transhumanidad es un atentado contra estos derechos inalienables, y contra el derecho natural, aunque el derecho legal pueda ser intencionadamente amañado para servir a causas injustas y poco claras. Estas intenciones, casi siempre mueven beneficios en dólares contantes y sonantes, quizás en euros o yenes de importantes corporativas y sufragadores de estas investigaciones, así como las enormes cantidades de dinero dedicadas a la “benévola” propaganda procedente de estas instituciones. Un comienzo de ello fueron los alimentos y cultivos transgénicos, que a día de hoy siguen sin estar completamente vigilados y regulados por el Código Penal, ni son sometidos a estrictos controles de vigilancia, control y calidad alimentaria. Las deficientes prácticas de estos “empresarios”, nos llevan a sospechar que este es el primer paso para la materia transhumana, que tiene una agenda perfectamente marcada y prefijada por unos mecenas muy pendientes de la evolución de estas investigaciones, y de los avances conseguidos en ellas. Las cobayas, en general, todos nosotros… y la meta a alcanzar, el establecimiento de la transhumanidad, pero con dos especies bien diferenciadas, la élite, casi inmortal y con una genética mejorada, pero no excesivamente alterada, y los hombres-hormiga, o sea, nosotros, que seríamos ya el último eslabón de la cadena, al haber perdido completamente toda nuestra libertad, al ser programados genéticamente para obedecer y realizar unas tareas ya marcadas desde el mismo día de nuestro nacimiento. Y es muy posible que se estén planteando la desaparición de la madre o mujer como entidad biológica reproductiva, y quieran “generarnos” en máquinas o incubadoras a gran escala. Esto es, sino naces de madre, no tienes alma… y preguntad a los místicos orientales y occidentales de cualquier creencia o religión sobre el tema, no os negarán este importantísimo hecho.

Este último hecho, es el más importante de todos, pero se basa en la fe, y en las tradiciones esotéricas más antiguas y milenarias. Sólo nos queda recurrir a esta prueba, aunque no puede ser finalmente aportada y mostrada en un laboratorio experimental. El Demiurgo, Dios mismo, es el que tiene la última respuesta en torno a este tema… y no porque obtengamos un silencio inmutable, implica que tengamos derecho a decidir si es una verdad a medias, una verdad completa, o simplemente una verdad de creyentes, y nada más. El ser humano es una máquina biológica maravillosa, fruto de millones de años de adaptación y evolución, pero no es un producto de la casualidad, ni una especie de bestias inteligentes imperfectas, dispuestas a ser sacrificadas en nombre de los beneficios millonarios de una multinacional. Dios nos hizo a su imagen y semejanza, entonces, ¿por qué quieren huir infinitamente de la idea del Creador, del plan divino establecido, del destino que Iahveh mismo nos tiene reservado? ¿Acaso no es el inmenso pecado de una élite, que pretende destronar a Dios para erigirse ellos mismos como dioses menores que usurpen el puesto del verdadero Logos o Demiurgo de los gnósticos? El mayor pecado de todos, jugar a ser Dios… el verdadero pecado original, y no el sexo, como pretenden algunos crédulos puritanos rezadores compulsivos de salmos y rosarios, para nada. La sexualidad es precisamente el mecanismo natural por el que los dos sexos de una especie se encuentran y compenetran para formar un solo ser, un solo cuerpo y una sola mente, y como último escalón a todo este entendimiento, crear vida. Pero no por ellos mismos, sino por el poder inmenso y generoso de la madre naturaleza, la obra maestra de Dios, la mismísima Creación y el Cosmos inconmensurable. La diferenciación sexual fue creada por la naturaleza en los seres superiores, porque sus relaciones son complejas y abstractas, máxime cuando la especie es más inteligente, como el caso de los peces, los anfibios, los reptiles y los mamíferos, pero es que hasta en el mundo vegetal, hay diferenciación y sexualidad, que se busca a sí misma de una forma casi mística o trascendental para crear, para conseguir el milagro de la vida de nuevo, para procrear y perpetuar la especie. El laboratorio y la probeta, jamás sustituirán el inmenso poder del Cosmos en este sentido, y si lo intentamos, lo lamentaremos con creces, palabra. No podemos mirar para otro lado respecto de este tema, porque es vital, trascendental, muy importante. Si aceptamos la transhumanidad, estamos condenados. Si no, podemos usar las herramientas necesarias para mejorar nuestras calidad de vida, sin que por ello conlleve la manipulación interesada y mercantil de la herencia universal del planeta Tierra. Si hay vida inteligente fuera, seguramente ellos ya hayan pasado por este trance, y hayan salido airosos en algún momento de su historia, o sufrido consecuencias inenarrables que los hayan convertido en una simple caricatura de lo que eran en su glorioso y luminoso pasado. Debemos caminar hacia conceptos válidos, hacia valores buenos, hacia sacrificios altruistas, hacia senderos de luz y consciencia, de empatía total de los unos con los otros, y entonces, sólo entonces, el Creador nos tenderá la mano que siempre hemos querido, y nos llamará Hijos de Dios. Ya nos han llamado muchas veces la atención, y han enviado a muchos emisarios, escuchados más o menos a lo largo de la historia universal, tanto buenos como malos, tanto con buenas intenciones, como con una depredadora e insana manera de hacer las cosas y advertencia para los que tratan de imitarles (como Adolf Hitler, por ejemplo, o Stalin, asesinos sin cuento de millones de seres inocentes en el siglo XX). La experimentación con seres humanos es un crimen abominable, y no debe ser apoyado de ninguna manera, nadie, absolutamente nadie tiene el derecho necesario, o la potestad para decidir quién tiene derecho a vivir, y quién a morir como cobaya experimental de un científico sin escrúpulos, al que no le importan los medios, si con ello consigue sus objetivos. Ahora que acaban las fechas navideñas, os recuerdo que debemos hacer examen de conciencia, seamos cristianos, ateos, gnósticos o simplemente incrédulos redomados, pero debemos hacerlo. Pensad detenidamente en todo lo que hemos conseguido hasta ahora, y todo lo que nos queda por alcanzar. Millones de estrellas con millones de sistemas solares similares al nuestro son testigo inmutable de ello, y nuestros vecinos quizás ya hayan obtenido la respuesta a todas estas preguntas. Vosotros decidís. Feliz Día de Reyes, y hasta el próximo post.”         

martes, 22 de diciembre de 2015

Relativismo Moral vs Jesús de Nazaret




"En estas fechas navideñas, que todos compartimos con la familia, seres queridos y amistades profundas, la espiritualidad y el mensaje cristiano es algo que, con el tiempo, se ha ido diluyendo y transformando en una plétora mundanal, un desfile de consumismo, paraísos artificiales, y escaparates llenos de productos y consumibles, y aunque es tiempo de reconciliación, perdón y diálogo, esta disolución de la verdadera fiesta de Diciembre, la más grande de todas las fiestas, es un proceso de "paganización" que poco o muy poco tiene que ver con el sentido de ellas. Cierto es que las navidades cristianas coinciden con las antiguas Saturnales romanas de la época clásica, en la que los esclavos ocupaban temporalmente el puesto de los amos y viceversa, se realizaban fiestas populares, juegos, y ya se hacían regalos y presentes de todo tipo, así como deseos de entendimiento, reconciliación y perdón o revisión de todo el año anterior, junto al sentimiento del carpe diem latino, el de que "cualquier tiempo pasado fue mejor". La intromisión o cristianización tras la adopción del Imperio Romano como religión oficial de las creencias católicas tras el concilio de Constantinopla dejaron ya muy poco margen para las creencias antiguas, que fueron disminuyendo paulatinamente hasta quedarse en manos de minorías elitistas y añorantes de un tiempo anterior, de una época dorada que Roma ya no recuperaría tras la caída del Imperio de Occidente y las migraciones germánicas. No podemos prescindir del sentimiento cristiano de las fiestas, nos guste o no nos guste, y por muy de moda que esté ser laico y muy escéptico, las bases de la civilización occidental europea fueron construidas en torno a este sentimiento y esta fe, que movía ejércitos, países y montañas. El laicismo ha llegado incluso hasta la Casa Real, en donde las felicitaciones sólamente incluyen fotografías de las infantas con bonitos fondos luminosos, y la Puerta de Alcalá exhibe ositos luminosos y florecillas ecológicas fluorescentes, en vez de los tradicionales angelitos, campanitas y trocitos de muérdago, que no hacen daño a nadie. Si por la camarada Carmenova, líder del Polivurov municipal fuera, sería suspendida hasta la cabalgata de los reyes magos, y en su lugar, harían marchas militares comunistas de soldados rusos haciendo el paso de la oca y saludando al líder del partido, el aspirante a presidente Pablovski Iglesinak. Qué lástima que, aquello que era correcto hace apenas un año, ahora sea visto con malos ojos... qué malo que, aquello que recibimos de nuestros padres y abuelos, la tradición cristiana de las navidades, se haya convertido en una fiesta pagana y materialista, completamente desmitificada y mundanalizada, reducida a un simple intercambio de regalos o dinero y unos tímidos y más bien fríos saludos y encuentros con los familiares, a los que estamos deseando echar de una vez para ponernos a jugar a la consola con nuestros hijos, o mirar qué actualizaciones hay en las redes sociales con nuestro Smartphone.   

Banalizar, reducir y desmitificar las fechas navideñas, es algo que, a la larga, pagaremos y ya estamos pagando todos nosotros. Estructurar un calendario festivo sin efemérides cristianos, es quitar de en medio una identidad que nos ha estado siguiendo desde los comienzos mismos de Europa, del camino de Santiago, desde las mismísimas cruzadas o la Reconquista de España tras la invasión musulmana de Al-Ándalus. Estar presente en este proceso de relativización de la cultura occidental católica es como si cogieran un mazo de demolición virtual con el que nos rompiesen lentamente las piernas, nos dejasen impedidos, y finalmente, nos arrojasen al más inmundo de los vertederos de laicismo y el descreimiento general. No se sólamente una epidemia de relativismo moral pasajera, una moda de ateísmo institucional y laico progresista, como algunos nos quieren hacer entender, sino algo muchísimo más profundo y arraigado, la "desprogramación" progresiva anti cristiana, la desaparición de la fe judaica superior, la que dio las bases morales y valores necesarios para recomenzar de nuevo la civilización tras el oscurantismo medieval y las migraciones germánicas, que destruyeron todo vestigio de avances culturales o científicos, sometiendo a la humanidad al completo a la ignorancia, las hambrunas, las supersticiones y las epidemias endémicas que asolaron todo el continente hasta la llegada del Renacimiento, y del resurgir tímido del conocimiento occidental. Llegar al escenario dantesco de la desaparición de estas creencias, nos deja un escenario poco halagüeño, y con un malísimo porvenir en nuestros descendientes y generaciones futuras, que sin un modelo moralista y ético, y tampoco con uno religioso que limite las bajas pasiones o los instintos depredadores naturales implícitos en todo ser humano, nos acerca peligrosamente a los bárbaros tecnológicos anunciados por Ortega y Gasset a principios del siglo XX. Alejarse del mensaje cristiano, y de paso destruir completamente los conceptos morales y éticos de la Filosofía o las Humanidades, es un precio demasiado alto por el que las instituciones ateas y laicas nos pretenden hacer pasar, sustituyendo las creencias inmateriales y los valores eternos del ser humano o el derecho natural por el panfleto del partido, los mensajes del presidente del Gobierno y las ocurrencias de una chusma aberchale parásita de las universidades y docencias de toda la península, y que nos arrastra al fin del país, de la democracia y de nuestros derechos fundamentales e inalienables a educar a nuestros hijos como queramos, o de obtener la formación que nuestros padres nos daban sin miedo a regionalismos, etnicismos o lenguas vernáculas llevadas al extremismo separatista. Es muy importante recuperar todas estas tradiciones y legados históricos, pues será el único modo de preservar un tiempo indeterminado nuestra identidad, y si podemos, recuperarla por completo y no dejar que nunca más ocurra lo que hoy en día está sucediendo. Los pueblos que abandonan sus legados históricos, culturales o tradicionales, son pueblos abocados a la extinción, al fin de sus progresos o ambiciones y proyecciones futuras, porque... ¿qué proyección puede haber en un pueblo que ha sido vaciado de contenidos morales, espirituales o sus raíces más profundas y milenarias? Además, no hay nada de malo en el cristianismo, sino todo lo contrario. Las creencias católicas y cristianas en general (ortodoxas, protestantes, coptas, etc.), es verdad que han sido ideologías muy integristas en el pasado, que por culpa de los dogmas de fe han sucedido desgracias, guerras, enfrentamientos crueles, matanzas o incluso persecuciones religiosas, pero no han sido menos abundantes en el mundo islámico o árabe, en donde a día de hoy se extermina y masacra a los cristianos como en la más remota antigüedad.  Pensemos en ello por un momento: nuestra religión cristiana es una religión del amor, del respeto, de la tolerancia, de la igualdad, del amor y de la fraternidad entre semejantes, por encima de toda raza, cultura o procedencia, y ese amor fraternal es precisamente lo que nos ha llevado a ser la civilización que somos ahora.

Pensemos no de forma simplista y fanática, sino concentrándonos en la persona y mensaje de Jesús de Nazaret, el Hijo del Hombre, el Mesías de las tradiciones judías, el que, cuando la historia de la Humanidad estuvo ya madura, apareció en los tiempos mortales de los seres humanos para sentar las bases espirituales y morales, un auténtico modo de vida y forma de entenderla, que es el cristianismo, una religión grande, que cambia los corazones de los hombres atormentados y aprisionados por el odio, el rechazo o la pobreza, y los colma de bienes inmateriales y de esperanza, compasión y perdón... ¿y qué hay de malo en eso? Nada de nada, por supuesto, sino todo lo contrario. Podemos seguir sus palabras y enseñanzas, y eso nos cambiará por dentro y por fuera, aunque no seamos muy asiduos de acudir a la Iglesia, aunque compartir nuestras creencias con otros semejantes en conceptos y costumbres siempre nos hace crecer y mejorar. La comunidad cristiana es mucho más que rituales ajustados los días festivos y domingos de guardar, aunque la vida laboral de muchos ya impida seguir las tradiciones de nuestros padres (y encima, está mal visto, como si fuéramos sectarios fanáticos o algo parecido). La comunidad cristiana está viva, de hecho, forma parte del cuerpo de Cristo, una unidad espiritual a gran escala, en la que ni los pies, ni las manos ni la cabeza pueden funcionar sin ayuda de las partes restantes, y ninguna es menor en importancia que las demás. Jesús de Nazaret, con sus parábolas y sus mensajes, pone de manifiesto la hipocresía del clero de su tiempo, una élite monacal, el Sanedrín, y los miembros de la secta farisaica, a los que llama muchísimas veces a compadecerse de sus semejantes, y dejar de hacer negocio con la fe de las gentes sencillas, y transformar la casa de su Padre "en un lugar de rameras y cambistas". Es precisamente esa casta sacerdotal interesada y especuladora con el poder civil y religioso, pues la Torá judía tiene un peso casi judicial y hasta sagrado al mismo tiempo, y es incluso considerada un texto de erudición y sabiduría, la que acumulaba el control total, junto a los poderes imperiales de Roma ocupando Israel, de la vida y los destinos de todo el pueblo judío. Y Jesús no había venido a establecer un reino político o un reino mortal, sino un reino espiritual, un reino de todos y para todos los corazones, especialmente los corazones solitarios, heridos y desamparados, como hay muchos de ellos en estas fiestas, aislados de sus seres queridos, enfermos y desesperados, sin ayuda económica o sin medios para la más simple subsistencia. Jesús, el niño Jesús, se dirige con su mano tendida a estos desamparados, a estos desdichados y parias del mundo, y les ofrece el Reino de Dios, sin pedir nada más a cambio que un comportamiento digno y la fe en una serie de preceptos muy sencillos, pero muy duros y difíciles de cumplir: amarás a tu prójimo como a tí mismo, y a Dios sobre todas las cosas. No hace falta ser doctorado en teología o diplomado en el Talmud o la Torá para comprender esto último, directo y muy sencillo de comprender, el mandamiento del Amor. Toda la vida de Jesús de Nazaret, desde su nacimiento en Belén, hasta su oculta infancia o adolescencia y los tres años como predicador de la Buena Nueva y la salvación de las almas, hasta su misma pasión y muerte, así como su resurrección y los extraños milagros que lo acompañaron incluso después de su fallecimiento, como los realizados por los primeros apóstoles, no dejan lugar a duda que es una de las figuras más importantes de la Historia universal. Pueden creer algunos que es sólo un hombre insigne, una personalidad influyente y un insurgente revolucionario rabino que terminó sus días crucificado y mitificado por sus apóstoles, pero nada más lejos de la realidad. Otros creen que era un pacifista vegetariano redomado, una especie de místico que se instruyó en el lejano Oriente, o en academias griegas, en donde era habitual mandar a los hijos más pudientes (y José el carpintero no era un pobre artesano de la madera, ni mucho menos, sino un constructor de barcos y erigidor de pilares y cimientos para edificios, un negocio muy lucrativo en aquel momento, lo que pasa es que el Maestro siempre centró su atención en los pobres, de ahí que la Iglesia siempre le da un espíritu humilde, manso y servicial). Se sabe que podría haber acudido a prestigiosas academias de Alejandría y la desembocadura del Nilo, pues allí estaba el centro del saber en la antigüedad, y que su formación incluía el griego como idioma secundario (de hecho, en las sagradas escrituras se menciona la anécdota de Jesús escribiendo en griego, o al menos símbolos griegos en la arena de la playa del mar de Galilea con un palo, los cuales siempre, siempre, borraba por extrañas razones... no dejar ningún testimonio escrito de su puño y letra, quizás?). También se sabe que residió una importante parte de su infancia en Egipto, y que su iniciación a ciertos conocimientos y métodos de razonamiento socrático podían haber caído en sus manos (la escuela estoica estaba muy de moda por aquel tiempo en toda la península helénica, uno de los grandes centros de expansión del cristianismo antiguo y ortodoxo posterior). De hecho, el corte "helénico" de Jesús de Nazaret, incluye una correspondencia apócrifa con el rey de Macedonia, el cual podría haber sido compañero de academia y estudios de Rabí Joshua, como le llamaban sus más directos allegados.

Las Sagradas Escrituras nos hablan de varias sectas rabínicas en Israel, con un gran poder mediático y social: los saduceos, los fariseos, los esenios y los nazarenos, siendo los saduceos y fariseos los que tenían mayor representación y voz o mando en el Sanedrín por aquellos días. De hecho los fariseos toleraban a medias la dominación romana de su país, si a cambio se mantenía el "status quo" del poder sacerdotal de los rabinos sobre la sociedad judía, siempre que eso no interfiriera con el carácter monoteísta y casi sagrado de la Torá, la cual veían los romanos como unas leyes foráneas del pueblo judío, el cual, siempre y cuando pagara sus tributos y respetara la figura del emperador y sus huestes o representantes y gobernadores, no entorpecían para nada el proceso lento y difícil de asimilar a la cultura romana a la recién conquistada provincia, como habían hecho con las demás demarcaciones imperiales. Pero los judíos eran rebeldes por naturaleza, no se doblegaban fácilmente y la presencia de los zelotes o terroristas anti romanos causaban grandes estragos entre las guarniciones de ocupación, levantamientos parciales que eran sofocados con grandes derramamientos de sangre y con una tensión política creciente, la cual se estaba saliendo de las manos del rey Herodes Agripa y el gobernador Pilatos. En un escenario en donde cualquier error político o mal interpretación de las leyes y fueros imperiales eran considerados como una rebelión abierta contra Roma y sus cónsules militares, los cuales no dudaban en mandar legiones o tropas de "pacificación" a las zonas insurgentes al menor presentimiento de inestabilidad o revueltas, los miembros del Sanedrín veían en la leyenda o profecía del Mesías un texto de difícil o imposible cumplimiento, al menos sino era un "ungido" rey de Israel como David, un profeta de los ejércitos, un nuevo monarca de mano férrea que expulsara a los romanos del territorio y estableciera la "Jerusalén eterna", esto es, el Reino de Dios en la tierra. Jesús de Nazaret es visto por los miembros de los zelotes una oportunidad única de reunir al pueblo de Israel contra la amenaza romana, y le ofrecen varias veces unirse al movimiento de la resistencia, con la negativa siempre continua del Maestro y rabino nazareno, al menos, en los tres años que duró su corta e intensa carrera de predicador del Reino de Dios. Para los fariseos, es un rabino curandero que hace prodigios en nombre de Dios, un peligro político y religioso como Juan el Bautista, una amenaza que no obedece la Torá y la Ley de Moisés, y debe ser juzgado por ello, y sobre todo, por proclamarse el Mesías que ellos esperan de una manera que no es la que ellos esperan... antes de su estancia en el desierto, es la vida de Jesús un completo misterio, que no está recogido ni en las Sagradas Escrituras ni en los apócrifos se menciona nada al respecto, dada la importancia insignificante de su vida terrenal anterior, frente a la verdadera importancia de su mensaje de paz y redención universales. Rabí Joshua es un miembro más del templo, un estudioso erudito y trabajador de la carpintería de su padre adoptivo José, con una vida ordenada y consagrada al templo, a sus responsabilidades y al estudio del Talmud y la Torá, sin avenirse a problemas con los doctores de la Ley y los escribas, a los que respeta y a la vez admira, y ellos así mismo respetan y admiran.  

Se sabe que Juan el Bautista comienza antes a anunciar el Reino de Dios, y es su relación extraña con la secta rabínica e iluminista de los esenios la que nos abre muchas incógnitas al respecto... ¿era Juan un esenio, el líder o gran cabeza visible de la secta, un padre fundador de una nueva religión como el cristianismo, el que sentó las bases del primer sacramento de la Nueva Alianza de Dios con los hombres? Se sabe que Juan se retiró al desierto mucho antes que Jesús, mientras su primo ejercía sus funciones de rabino y nazareno o responsable del negocio de la construcción de barcos, ya el Bautista llevaba una durísima existencia con los esenios, a los que abandonó un buen día siguiendo los mensajes espirituales y el mensaje críptico que le impulsaba, a través de su corazón y espíritu, predicar la Buena Nueva. Él era el tan aplaudido y esperado profeta Elías, que habría de regresar al mundo para preparar el camino del Señor, y el más grande de los discípulos del Antiguo Testamento, pues es el Bautista el que da cumplimiento y final a todas las Sagradas Escrituras anteriores, cuando anuncia el advenimiento de Emmanuel, esto es, Dios con nosotros, el Señor encarnado, Jesús de Nazaret. Pero el Bautista desconocerá por completo las tramas e hilos del destino, y sólo cuando su primo carnal entra en el Jordán para ser bautizado, es cuando comprende por fin que su misión a terminado en la Tierra y que él ha cumplido con los mandatos divinos. El mensaje está entregado, el camino preparado, y la Buena Nueva, la Palabra, ha tomado forma en Jesús. Ya no hay vuelta atrás. Y poco después, es mandado apresar por Herodes y decapitado por caprichos de su corte en el palacio en donde pierde la vida de manera miserable y vil...

Jesús de Nazaret es el gran misterio, un rabino bueno y amable que ha estudiado en el extranjero, que lleva una vida casi anónima y que se dice nación en extrañas circunstancias, pero todos han olvidado ya lo milagroso de su nacimiento y concepción, aunque saben que el maestro de la Ley es en parte prodigioso, posee una sabiduría incomparable y sus razonamientos hacen tambalearse a los fariseos y saduceos, que le ven un rival temible, pero no un peligro en realidad para sus planes políticos y de control del poder en Israel. Un buen día, cerca ya de su treinta cumpleaños, algo sucede en su interior. Esa naturaleza divina que ha estado latente y dormida durante casi toda su vida, le impele a viajar al desierto del Sinaí, donde su primo obtuvo su maravillosa y tremenda revelación final, la que le llevó varios años, pero a Jesús de Nazaret le llevará sólo cuarenta días y cuarenta noches, en las que se enfrentará al hambre, las privaciones mundanales y las tentaciones del Mal. El rabino se enfrenta a la naturaleza humana, a las ambiciones y los bajos instintos, y sale vencedor por primera vez, confirmándose en Él que el Mesías ha llegado al mundo, pero no como conquistador y rey terrenal, sino como pastor manso de los pueblos, como predicador amable de buen corazón y eterna misericordia y amor. Un conquistador del corazón, no de la espada, un sabio de lo sencillo, no de lo complicado y enrevesado de la ley judía. Cuando sale vencedor de la prueba, al ir ante Juan el Bautista para recibir como todos el bautismo del agua, los cielos se abren y el Espíritu Santo se manifiesta, así como el Padre, confirmándole como el Hijo de Dios, el Alfa y el Omega encarnados, y el Cordero del sacrificio expiatorio por toda la Humanidad. Algo muy importante va a suceder a partir de ahora: la batalla entre la Luz y la Oscuridad será temible, pero no con ejércitos ni con manifestaciones sobrenaturales similares a las del Antiguo Testamento, sino con el poder de la curación, de la sanación del cuerpo y del espíritu, del ofrecimiento de la paz perdida, de la redención tras el pecado del Paraíso. Lo que perdimos por la traición de Eva, lo recuperamos mediante la virgen María, que concibe sin mancha y sin pecado alguno un vástago divino y perfecto, terrenal pero intachable y libre de todo pecado o inmune a él, y lo que perdimos por Adán, lo recuperamos en Cristo Jesús, que se manifiesta en un niño indefenso, envuelto en pañales y acostado en un pesebre, al que los pastores ofrecen lo poco que tienen, y los Reyes Magos símbolos de poder, porque no le hacen falta riquezas incalculables al Rey de la Creación, que todo lo tiene y todo se lo da al ser humano, al que llama amigo, hermano e hijo redimido. No es el Mesías de los fariseos, saduceos o esenios, un libertador del pueblo de Israel con espada en mano y ejércitos terrenales, es un Mesías de toda la Humanidad, cuya mano sostiene el cetro del poder divino y sus ejércitos son celestiales y innumerables, pero, aun así, se entrega al juicio injusto de los hombres y muere en la cruz para espiar los pecados de toda la antigüedad. Vencido aparentemente por la muerte, cae el rabino terrenal y llegan las tinieblas temporales, en donde el Cristo muerto y espiritual desciende a los infiernos, llamando a sus puertas para rescatar a todas las almas perdidas que retiene contra su voluntad el Enemigo, el señor de las Tinieblas, y los redime igualmente, así como a todos los vivos de su tiempo y del futuro, rompiendo las cadenas del pecado y de la muerte terrenal. Tras vencer en el infierno espiritual, asciende de nuevo para tomar parte de la profecía final, vencer a la muerte física devolviendo la vida a su cuerpo mortal, y entonces, las Sagradas Escrituras tienen su cumplimiento final. El precio por toda la Humanidad ha sido pagado, el poder de la muerte y del pecado han sido vencidos por el Hijo del Hombre, que es Dios viviente, y se alza de nuevo al Cosmos inconmensurable recuperando toda su potencia y todo su esplendor, como un sol naciente que asciende al firmamento estrellado de la historia real. El misterio envuelve el sudario, el sepulcro vacío y las mentiras de los fariseos, que dicen que sus apóstoles han escondido el cadáver del Maestro, y jamás reconocerán ya su error, esperando por siempre al Mesías que tuvieron delante y será antes evangelizador de los gentiles que del pueblo de Israel, que se queda como el vino viejo, al que le gustan los odres viejos... ahora, el relativismo moral intenta de nuevo vencer al Mesías, negando su trascendencia y arrojándole lejos de las escuelas y de las calles, intentando cerrar iglesias, clausurar conventos o impedir la enseñanza de las creencias cristianas, cuando forman parte del legado milenario de la cultura occidental.

Es una batalla perdida, como todas las batallas que han intentado ahogar, dividir o sofocar el Evangelio viviente, y la Buena Nueva que sigue extendiéndose por todo el orbe, aunque Occidente haya caído en una crisis de identidad y descreimiento, en donde lo peligroso de abandonar el camino recto puede conducirnos a la pérdida de nuestras raíces y de nuestra propia identidad. El relativismo ataca con códigos moralistas, con pruebas científicas manipuladas, con textos apócrifos a medias, pero siempre, siempre, surge la incógnita. Es que Jesús de Nazaret sigue siendo las gran incógnita... no podemos explicarlo, mucho menos mensurarlo o medirlo, y creo que ni el mismo Rabí Joshua pudo hacerlo cuando su corazón le habló y le dijo la verdad sobre sí mismo y su ser. Dios encarnado, el Hijo del Hombre, el Salvador de toda la Humanidad. Y ahora queremos desecharlo, ignorarlo, mirar para otro lado, olvidar su memoria y su mensaje, queremos volver hacia atrás, al paganismo, a la idolatría, al agnosticismo barato de todo a cien, al misticismo céltico o las prácticas orientalistas, pero todo eso carece de sentido cuando Él nos mira y nos llama. No podemos negarle, podemos mirar para atrás o cerrar los ojos, pero está ahí. Es nuestro Padre encarnado, el Creador mismo en persona. El resucitado nos invita a seguirle, y qué camino duro, difícil, cargado de pruebas peligrosas, de sufrimiento, de espinas, de dolor, pero también de realización, de esperanza, de alegría por vivir, de paz interior. El Padre nos ofrece el Reino de Dios, la paz interior, la calma del Paraíso, la redención final aquí en el mundo y en la vida, la fuerza necesaria para enfrentar todos esos desafíos, y de vencer al Mal, que siempre estará en nuestro interior. No es una lucha fácil, es la más grande y dura de todas las luchas. Una vida de fe es una vida de trabajos inmensos, de desafíos apropiados y de enemigos innumerables, de opositores que harán lo imposible porque olvides tus creencias y te vendas al mejor postor, que es el relativismo moral y el consumismo materialista. Los paraísos artificiales como el alcohol, las drogas o las adicciones a otras cosas son parte de este panorama desolador, y que destruyen al ser humano por dentro y por fuera, lo esclavizan y lo atan a cadenas invisibles. El camino de Cristo es un camino de victoria, pues el Hijo del Hombre ha vencido todo ello antes, y nos invita a hacerlo por nosotros mismos, siempre contando con su ayuda en todo momento y su vida como ejemplo clarificador. Él nos dio las pistas finales sobre cómo se hacía, y muchos millones han seguido su camino y han salido vencedores de esa lucha. Este humilde servidor ha estudiado mucho, a leído mucho y a estado varias veces separado del cristianismo, incluso he sido bastante escéptico, y lo sigo siendo ahora, a pesar de todo. No puedo vencer por la razón y el conocimiento humano a Jesús de Nazaret. Nadie puede, en realidad. E ignorarle muchísimo menos. Pensad por un momento en ello. Abandonad el odio, el rencor, los malos sentimientos, el miedo o la ira, pues Él está esperando a que oigamos su llamada. El buen pastor ha salido en busca de sus ovejas descarriadas, y no regresará hasta que las haya recogido de nuevo a todas... Feliz Navidad a tod@s, y que paséis una buena noche en compañía de vuestros familiares, amigos y seres queridos."                 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Diciembre de 2015: ¿Esperanza o Desastre Electoral?




"Estamos ya en la recta final, la más esperada de las rectas, que es el fin de año, la navidad que coincide con las elecciones generales, las compras de comida, las prisas en los centros comerciales, las fiestas laicas de la señora Carmena y su consistorio, o las campañas electorales de los principales candidatos a la presidencia del Gobierno Central y de las cámaras ejecutivas, ya disueltas y en plena preparación para lo que ha de venir, si mandato compartido, Segunda Transición, o Frente Popular y fin de la democracia española, esto último, cada vez más improbable. Pero mientras los responsables eclesiásticos y el Vaticano preparan la más antigua y venerable de nuestras fiestas, los ciudadanos hemos de hacer una reflexión sobre todas las experiencias vividas a lo largo de estos doce meses, sí, una larga y madura reflexión, porque no es pronto ni tarde para ir haciéndolo, y hasta el que suscribe estas líneas debe hacerlo, ya que el cansancio de estos días se acompaña al desengaño ideológico y al desencanto con los dos grandes partidos, y a un planteamiento serio de todo aquello que realmente importa... ¿Y qué es lo que realmente importa? Importamos todos nosotros, ni más ni menos, como personas, como entes inteligentes y autónomos, capaces de tomar decisiones sobre las más distintas experiencias de la vida, y asumir sus consecuencias. Consecuencias que llegarán tarde o temprano, sobre todo después de Diciembre, nos guste o no. En la sociedad civil española se han desterrado como si fueran residuos los viejos pilares de antaño, que sostenían las bases fundamentales sobre las que se asentaba la civilización occidental, y que a día de hoy se tambalean: familia, creencias y patria, siempre en este orden de preferencia, y que ya no parece existir ninguno de ellos. Estos viejos pilares hacían de España una unidad útil, centenaria y en la que reinaba, a pesar de todos los conflictos y crisis internas, una estabilidad a prueba de revoluciones, invasores exteriores y hasta conflictos continentales, o incluso guerras civiles fratricidas, como las guerras carlistas, por poner un ejemplo. Sin estos pilares, ya difuminados por el posmodernismo relativista y el descreimiento generalizado en las raíces cristianas de Europa, el actual español se ha transformado en un acólito más del liberalismo de ideas, pero del populismo bananero económico, el del sectarismo político, el del obediente votante del partido azul o del partido bermejo, pase lo que pase y caiga quien caiga. Las razones o explicaciones en contra de esas dos tendencias de nada sirven, cada uno tiene su feudo de ocho o nueve millones de acérrimos que les apoyan a pesar de todo, y a pesar de todo ello, les siguen y seguirán apoyando. El futuro del país realmente está en manos de dos millones y medio, quizás tres o cuatro de indecisos, que tiran por un lado o por el otro, y que hacen de "bisagra" para inclinar la balanza a favor o en contra de una u otra tendencia, según como estén las cosas y cómo se pasen los mandatarios durante las legislaturas electas de los programas prometidos o incumplidos, como el caso de Rajoy Brey. Lejos de todo ello, de una patria desgajada, semi desintegrada y agonizante, tenemos a unos grupillos de oportunistas, los separatistas y nacionalistas catalanes y vascos, que desde el terrorismo o desde la conspiración contra el Estado y sus instituciones, han estado viviendo del cuento sin pagar apenas impuestos, o condenas por sus continuos atropellos y zascandilerías, disparates o desmanes y continuas amenazas al estado de bienestar. No está el horno para bollos, y es el peor momento para dar cualquier clase de protagonismo a estos golpistas y traidores a la democracia y el pacto del 78.

Desde el espectro de la familia, vemos la tremenda crisis de identidad que sufren las parejas españolas, desde la perspectiva de los increíbles datos de divorcios, violencia doméstica y separaciones de cónyuges, que cuando antes permanecían juntos de por vida y sin apenas problemas o discusiones, ahora se arrojan unos a otros los trastos a la cabeza por la menor excusa y por el menor problema, llegando a la triste solución final, que deja a tantos niños sin progenitores o sin padres biológicos, sustituyéndolos por padrastros y madrastras adoptivas que nada quieren o tienen que ver con la educación de unos chavales desarraigados, marcados ya por la desconfianza y la inseguridad por el resto de sus vidas, sin la figura de un padre o de una madre, y sin la garantía del cariño y la protección o el buen ejemplo, creando ciudadanos incompletos, ya sea de la comprensión de la madre, o de la disciplina y el saber hacer de un padre. Y no pensemos que estos "padres y madres postizos" harán nada por mejorarlo, porque no son sus hijos, y la autoridad siempre recaerá en el cónyuge con consanguinidad directa sobre ellos, normalmente la madre, porque los padres andan expulsados de sus hogares, pagando los alimentos y sin permiso para poder visitarlos. Estas familias, además tienen el hándicap de los nuevos modelos familiares multiculturales, ya sea entre cónyuges del mismo sexo, distinta nacionalidad o distinta cultura o raza, lo que introduce aún mas confusión en unos niños con padres de la ONU, pero con pertenencia étnica española. En estos desmanes amorosos, siempre salen perdiendo los hijos, que son usados como escudo sentimental para el chantaje emocional o la lucha doméstica entre ambos padres biológicos, que se echan las culpas los unos a los otros de lo infeliz que es su hijo o hija, que está ahora en manos de padres multi culturales o multi raciales. Los niños sin modelos estables suelen ser futuras personas inseguras e inestables, pues no han tenido instructores adecuados, y sin la información o la formación emocional o personal adecuada, no podrán jamás integrarse de igual manera que los chicos que han conservado a sus padres, y que tienen padres amorosos y respetuosos el uno con el otro (la separación o el divorcio en el caso de maltratadores/as siempre ha sido y será lógico, no se puede vivir en el mismo techo que un agresor/a doméstico). Este modelo de sociedad multicultural, alternativa y ecológicamente correcta, que se flagela a sí misma por no sé qué crímenes del pasado a los pueblos del mundo, es el Occidente moderno, el chivo expiatorio de Al Qaeda y los Hermanos Musulmanes, que nos masacran sin cuento y exterminan sin temor a represalia alguna por nuestra parte, así de buenos y educados somos, ni más ni menos.

Y por último, tenemos el espectro religioso, o el espectro de las creencias y filosofías existenciales personales, que tan válidas son las creencias cristianas, como las bases del pensamiento y el razonamiento filosófico occidental o agnóstico e intelectivo. Esto es más complicado aún, y llevaría varias páginas desarrollarlo, pero trataremos de ser lo más escuetos posible. Tanto en el caso de la creencia en un Dios creador, como en un Logos o Demiurgo, las bases son tan válidas como compatibles entre sí, porque parten del concepto de una potencia creadora, una entelequia superior, una consciencia creadora de todo lo que existe y existirá, aunque no se tenga pleno conocimiento de ella, y ni falta que nos hace, simplemente sabemos por instinto, deducción lógica o razonamiento empírico que debe ser, que el Logos existe, y que es irrefutable tal concepto universal, es un meme inalienable, y la reducción al absurdo para nada vale con ello. Grandes teólogos, pensadores y filósofos de todos los tiempos se han machacado los sesos con este último y absoluto concepto, y sigue siendo tan misterioso como potente e inalcanzable por seres materiales y temporales como nosotros, tan limitados y tan frágiles en realidad, dependientes de nuestra civilización y sus innumerables comodidades. Esta dependencia de las comodidades, del consumismo materialista, nos ha hecho hedonistas y autosuficientes de nosotros mismos, y hemos prescindido lentamente de los conceptos fundamentales, como el propio camino de Dios, el Demiurgo o el Logos. Abandonar el concepto absoluto nos deja en un mundo completamente materialista e inerte, sin motivaciones espirituales o trascendentales, sin conceptos complejos de clemencia o empatía hacia el ser humano, y nos acerca más al bárbaro tecnológico o las máquinas pensantes de Tesla. Necesitamos ese concepto absoluto para conocernos a nosotros mismos, nuestras limitaciones y nuestras potenciales capacidades, y cómo superarnos día a día para ser cada vez mejores, no retroceder en la escala evolutiva. Negar a Dios es un atraso, un retroceso claro ante los pensamientos mecanicistas y relativistas, es la derrota del ser humano por influencia de una élite beneficiaria, aquella que el mismísimo Sócrates se atrevió a desafiar y a plantar cara, aunque formaba parte de ella misma, y fue acusado de "pervertir a la juventud", cuando es padre del pensamiento moderno y del método deductivo universal. Fue uno de los momentos, junto al nacimiento de Jesucristo, que han marcado para siempre la historia de la Humanidad en todos los aspectos, tanto en lo concreto como en lo planetario. Occidente no sería lo que es sin estos dos personajes indispensables, y dudo mucho que estaríamos a estos niveles de desarrollo científico y social sin estos dos revolucionarios del pensamiento, uno por ser Hijo del Logos, y otro por separar razón de superstición e ignorancia, aún a sabiendas de su propia ignorancia. Uno nos enseñaba mediante parábolas y símbolos fáciles de entender, el otro reducía al mínimo los conceptos para alcanzar la comprensión máxima posible de la esencia misma del ser, de las cosas y de la naturaleza que lo rodeaba. Ambos sentaron las bases de la sociedad moderna, y cada uno a su manera, contribuyeron a todo el tesoro espiritual y científico que poseemos ahora. Abandonar todo eso es un inmenso error. A lo mejor es por ello que, al apartarnos del camino, empezamos a echar de menos precisamente aquello que más poseíamos... el sentido común y la madurez para enfrentar nuestros propios miedos y nuestras propias limitaciones.

Ahora que llegan las fiestas navideñas, posiblemente la actividad del blog se vea casi total o parcialmente parada, salvo algún post especial el día de Año Nuevo o Nochebuena, felicitándoos a tod@s vuestra lealtad y seguimiento del mismo. En caso de que no vuelva a realizar actualizaciones del mismo hasta 2016 o después de las elecciones generales (lo que es seguro que sí haga, para celebrar el sentido común del pueblo español, o la total desbandada que produciría la victoria del inminente Frente Popular de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, o brindar con champán si llega la Segunda Transición de Albert Rivera), os deseo a tod@s unas felices fiestas y un próspero año, que se cumplan todas vuestras aspiraciones más nobles y que los regalos sean espirituales, inmateriales, de valores humanos y agradecimiento y amor hacia vuestros familiares y amigos más íntimos, que no paséis esa noche sol@s, y que si es así, sabed que tenemos la compañía del Señor en los momentos más difíciles y duros de nuestra vida, así como en los más dichosos y luminosos. Que todos esos momentos sean buenos y realmente luminosos, que lleguen buenas noticias de los resultados electorales y la tranquilidad nos invada por espacio de cuatro años más. Que a algunos os toque la lotería nacional, porqué no, y que los delincuentes pasen las fiestas entre rejas, sin poder delinquir en las calles y dejen a tod@s pasar las fiestas en paz. Que a Carmena se le atraganten las uvas y al señor Iglesias le hagan un rapado de coleta, que falta le hace. Y sobre todo, sobre todo, sed felices y pasadlo muy bien. Cuidaos mucho y hasta el próximo posteo, gracias por seguir este blog."

viernes, 20 de noviembre de 2015

Horror en las Aulas (y III)




"Hay un asunto del que todos sabemos, pero del que pocos hablan, y en estos días de amenaza terrorista islámica, se ha quedado a la cola de los fenómenos sociales más alarmantes, como el maltrato a las mujeres, los grupos radicales xenófobos o los movimientos populistas de extrema izquierda o derecha, entre otros... puestas sus miras en el problema yihadista, los gobiernos de toda Europa ahora han levantado un cerco al extremismo integrista, reforzando las medidas de seguridad en centros culturales cristianos, templos religiosos, en estadios de fútbol o cerca de las mezquitas, en donde se pueden esperar manifestaciones sangrientas iguales a las del funesto episodio terrorista el pasado viernes 13 en París. El fenómeno del que estamos hablando, no es tan grave como el precedente, pero un silencio mediático y misterioso respecto a este tema, ya lleva décadas campando a sus anchas por toda España, y aún no ha tenido respuesta por medio del Gobierno Central, especialmente, el de Rajoy Brey. Durante la legislatura de Aznar, fue aprobada una Ley del Menor completamente injusta para con los padres de familia, maestros y víctimas de agresiones por parte de gamberros adolescentes, delincuentes juveniles y pandillas urbanas de camorristas, que ahora graban sus fechorías con el móvil, como si de hazañas memorables se tratase, y que llenan internet de vídeos en los que no sólo atacan a gente inocente en las clases y aulas de los institutos de España, sino que realizan actos aún más salvajes, como conducir a altas velocidades completamente ebrios, agredir a transeúntes, grabarse realizando grafitis en lugares prohibidos, e incluso se han dado casos extremos de grabaciones de violaciones a chicas jóvenes que se han colgado en la web, y que, por supuesto, han tenido su castigo por parte de las fuerzas del orden y los juzgado, deteniendo a los vándalos y transfiriéndolos a un correccional de menores, en donde cumplen penas irrisorias, pero al menos, son apartados de la sociedad y del barrio en el que infringían la ley. Pero, por supuesto, la Ley del Menor, que debería proteger a los niños y adolescentes de los actos claros de agresión de adultos de manera injustificada, se ha transformado en una herramienta de total impunidad para algunos de estos pandilleros y gamberros adolescentes, que saben perfectamente que, aunque roben, maten o asesinen inclusive, su historial delictivo pasará a estar en blanco y completamente borrado en el mismo día que lleguen a la mayoría de edad, esto es, los 18 años... ¿es esto justicia, la que deja los delitos impunes, las memorias judiciales y delictivas cerradas, y un pasado de horror y delincuencia borrado de los registros policiales y archivos legales para hacer pasar a futuros agresores y maltratadores como si fueran honrados ciudadanos?

Una de las lacras más horrendas de los últimos tiempos, es el mobbing escolar... hace décadas, era sólo un "problema puntual", que sucedía con determinados alumnos como objetivo, normalmente personas con un perfil social bajo o una potencial falta de autoestima o capacidad para relacionarse con los demás, pero, curiosamente, siempre era producido por la agresión a estudiantes con buenas notas o buenas calificaciones escolares. También estaba el famoso problema de las "novatadas", una especie de circo mediático en donde los "veteranos" de un centro de estudios, ya fuera universitario o de bachillerato, realizaban humillantes actos de escandalosa y dudosa legalidad contra estudiantes o matriculados recién llegados al centro, como una especie de "rito de iniciación", pero nada más lejos de la realidad. Los partes de lesiones óseas, contusiones y hospitalizaciones de esta clase de "bromitas pesadas" como lo calificaban algunos expertos de traje del Corte Inglés, han ido en aumento en los últimos años, parece que la violencia ha crecido en las aulas, y la presencia en los centros públicos de estudiantes de distintas nacionalidades, en vez de ayudar al entendimiento, han incluso incrementado la ferocidad de estos ataques, que ahora no sólo se ceban en algunos estudiantes, sino en maestros, padres de alumnos y hasta trabajadores sociales o celadores de los centros de enseñanza públicos de toda la nación. Los psicólogos infantiles y de juventud, siguen echando la culpa a la sociedad, al sistema educativo y por último a los padres, cuando nadie, absolutamente nadie, se fija en los autores de estos "crímenes a la francesa", en donde se sabe perfectamente que, cuando lleguen a una determinada edad, todo su historial quedará impune, y libre de toda sospecha. Sí, hay algunos que, aunque su comportamiento no es precisamente ejemplar en la adolescencia, cuando comienzan a integrarse en grados superiores, como los universitarios, y están cerca de comenzar a tener responsabilidades legales o penales como adultos, bajan el "ritmo", y procuran no infringir demasiado la ley (especialmente si ya han estado en centros o correccionales, lo que les deja un recuerdo permanente de que no siempre quedan impunes de sus fechorías), pero son una minoría en proporción a los que ya han aprendido a reírse de la ley, y son futuros delincuentes, los cuales han comenzado su carrera delictiva a la más tierna edad. Marta del Castillo o Sandra Palo no vivieron para contarlo, pero tampoco los centenares de adolescentes que se han suicidado por culpa del maltrato escolar en sus aulas, víctimas de coacciones, amenazas, lesiones físicas indecibles, abuso de confianza y el apoyo del resto de miembros de la clase, que, como están poseídos por el miedo a convertirse en la siguiente víctima potencial, colaboran con total impunidad al saber que, si denuncian, las mismas o peores cosas esperan a aquellos que "se vayan de la lengua con los profes". Otra cosa es el ambiente de marginalidad y plena delincuencia que hay en algunas instituciones públicas, en donde la posesión de armas blancas, drogas blandas o incluso la extorsión o las amenazas y el robo a otros alumnos ya se ha convertido en un problema habitual, que obliga a las cobardes APA´s (Asociaciones de Padres de Alumnos) y a los atemorizados o acogotados profesores (muchos de ellos con bajas con depresión y episodios de ansiedad y fatiga crónica por culpa de palizas, amenazas y agresiones casi diarias), a mirar para otro lado, esperando que "algún día alguien llegará que haga justicia y cambie todo esto"... pero no llega, y los casos se han multiplicado por diez, por cien, y hasta por miles en la última década.

Con esto no quiero decir que sospechemos de toda la adolescencia y la infancia española y extranjera, pero quiero poner en guardia a los padres, maestros, policías, políticos y jueces de que esto es un problema muy serio, y ya se están dando casos de menores agrediendo a sus progenitores sino atienden a sus peticiones y caprichos, tales como ropa, vacaciones carísimas, objetos de lujo, etc. Eso sí que ya es el límite de lo tolerable, que un descendiente tuyo, valiéndose de la impunidad legal de una ley abusiva y mal redactada, recurra a la agresión psicológica, verbal o física inclusive con aquellos que le han dado todo, hasta la mismísima vida. Tengamos en cuenta de que un castigo a tiempo puede enderezar muchos comportamientos malvados, o medianamente malvados, y un Código Penal justo con agresores, maltratadores y violadores o asesinos, aunque sean menores, ayuda a que muy pocos se atrevan a infringirlo, a sabiendas de las terribles consecuencias que eso desencadenaría para todos ellos. Los institutos, la escuelas y universidades de España son centros de estudio, de enseñanza, de formación, no "territorio pandillero", como algunos elementos creen, esos mini aspirantes a cabecilla de una banda delictiva y con antecedentes de robo al chino de la esquina de su barrio, lleno de pintadas y maleantes aún más peligrosos que él. Ése no es el futuro que queremos para nuestros hijos, el de aprendices de narcotraficantes, de pandilleros o de gamberros callejeros, camorristas y agresores de personas indefensas... ¿entonces, qué? ¿Qué debemos hacer respecto de este problema, seguir mirando para otro lado, ignorando el dolor de las madres que, suplicantes, han pedido al Gobierno, al Ministerio, a los jueces que se haga justicia de una vez con los asesinos, los agresores o los delincuentes profesionales de poca edad? Separar el trigo de la cizaña es algo que deberíamos haber comenzado a hacer muchísimo tiempo, ya en época de Aznar, cuando fue aprobada esta ley injusta, fruto de más males que bienes para todo el conjunto de la sociedad. Es fácil ver los toros desde el burladero, porque no pueden cornearte o afectarte de ningún modo, especialmente aquellos que tienen a sus hijos en colegios privados, con seguridad privada y cámaras de vigilancia que hacen de espectadores las veinticuatro horas, psicólogos homologados y profesores con credenciales muy buenas, con un código de conducta intachable, en el que, cuando un alumno infringe el reglamento establecido, se pone enseguida al corriente a los padres, y se le somete a un castigo para corregir su conducta, hasta se le expulsa del centro si sus infracciones han sido lo bastante graves... ¿debemos seguir teniendo en nuestras escuelas a estos miserables, a estos hipócritas que van a las aulas a pasar el rato, pegando, amenazando, traficando y extorsionando a sus compañeros, sin dejarles estudiar ni progresar en las áreas del conocimiento que harían grandes mentes y de este país un país mejor y más competitivo, más integrado en el mundo moderno y la CEE?  

Éste ha sido uno de los grandísimos errores del Partido Popular, y no será el último, larga es la lista de las meteduras de pata, como quitar el servicio militar obligatorio. Si muchos de estos cafres descerebrados fueran a filas bajo la bota de un sargento de la legión tan sólo ocho meses, regresarían completamente cambiados, siendo otras personas, de eso no tengo la menor duda. Despertemos de una vez, separemos lo bueno de lo malo, lo conveniente de lo no conveniente, lo justo de lo injusto, lo feo de lo bello, por eso hemos aprendido a pensar y a tener decisiones por nuestra cuenta y juicio propios. Ha llegado el tiempo de demostrar al PP, al PSOE, a IU, a los partidos tradicionales y apoltronados en el poder, incluso a populistas como Podemos, de que nuestras decisiones no van a ir en la dirección que ellos quieren, y muchísimo menos, en la dirección que algunos nos quieren obligar a ir, sin contar para nada con nosotros. Que nuestro voto no vaya a la basura, ni a las urnas de los extremistas aberchales, ni en manos de los dos grandes partidos, demasiado corruptos, demasiado apoltronados, demasiado demagógicos y demasiado incompetentes. Ya les conocemos de sobra, ya sabemos quiénes son, lo que hacen y hasta donde pueden llegar. Su tiempo se ha cumplido, es el tiempo de caras nuevas, de sangre nueva, de rostros nuevos, de una Segunda Transición española, de un cambio de las instituciones, de una reforma gradual, pero efectiva y contundente, de toda la sociedad y todos los ámbitos de la enseñanza, la cultura, las fuerzas del orden e incluso nuestras concepciones morales y filosóficas o existenciales. Los ansiados "brotes verdes" ya están ahí, han comenzado a brotar ya, pero hay que abonarlos con una buena voluntad, unos buenos pensamientos y unas buenas decisiones, con madurez, con responsabilidad, con esperanza de un futuro mejor para todos nosotros. Estos brotes no están en la boca de los famosos, ni de los políticos, ni de los grandes pensadores o los grandes personajes de la historia inmediata de España, sino en el corazón de todos nosotros. En consecuencia, como somos nosotros los que podemos hundir el barco o reflotarlo de nuevo, debemos poner remedio ya a toda esta demagogia, a toda esta superchería, a estas promesas a medias y echar de la Moncloa a estas dos formaciones, incluidos separatistas y populistas aberchales, para que España amanezca mejor desde el mismo cumplimiento de esta legislatura. Nosotros somos la mano que puede cambiarlo, pero hay que hacerlo pronto, y hay que hacerlo ya."

lunes, 16 de noviembre de 2015

Responsabilidad Moral y Potencial Creativo




"En este blog de opinión, son frecuentes los comentarios y las referencias políticas, sobre actualidad y panorama social, precisamente porque, para sanar una sociedad enferma, hay que analizar primeramente cuáles son las causas de esa enfermedad, que es de naturaleza moral, ideológica y hasta metafísica, porque Occidente ha perdido el norte, el punto de referencia en el horizonte de las ideas, y sólamente vacunándonos contra esta indolencia relativista, podremos continuar con la prestigiosa y casi milenaria historia de la Europa contemporánea. Encontrar una solución a este inmenso problema de fondo y gigantesco calado, ha sido y siempre será la intención final de este blog, si bien haya personas que piensen que mis intenciones son políticas, o ideológicas, o que quiero sentar cátedra con alguno de los temas que trato en estas líneas. No, no soy un político de renombre, ni tampoco quiero enseñar a nadie qué debe hacer con su vida, ni muchísimo menos. Somos lo bastante adultos, responsables de nuestros actos y maduros para decidir qué está bien y qué está mal, afrontar las consecuencias de nuestras decisiones y seguir adelante pase lo que pase. Para enseñar ya están los padres, los maestros y los docentes, aunque muchas veces pongamos en jaque al sistema de enseñanza, a los padres indolentes, o a la mismísima sociedad. Simplemente soy un ciudadano de calado medio tirando humilde, que no comprende cómo la sociedad en general, pero esencialmente la española, ha perdido el rumbo a lo largo de todos estos años, especialmente, tras los sucesos del 11-M, la rendición incondicional ante ETA Batasuna, o los desastrosos gobiernos de Felipe González Márquez, Rodríguez-ZP o el malogrado y rimbombante Mariano Rajoy. Reivindico la gestión de Adolfo Suárez que, aunque víctima de las traiciones del antiguo monarca y los miembros de su propio gabinete, supo sentar las sólidas bases de la Constitución del 78, trayendo un pacto social, una amnistía general y ayudó a la sociedad española a entrar en la modernidad, olvidando el desastre del 36, de la Guerra Civil, de las dos Españas que ZP pusiera de nuevo en continuo enfrentamiento tras su disparatada y paranoica legislatura. Soy un ciudadano que se ha criado en una democracia emergente, la ha visto evolucionar y crecer, así como entrar en lento retroceso y decadencia, en manos de separatistas, aberchales, terroristas y miembros de la extrema izquierda, que trabajan juntos por enriquecerse a nuestra costa y destruir nuestras normas de convivencia, conducta o las bases de nuestras propias tradiciones y cultura nacional. Un ciudadano que podía haber sido una de las víctimas del tren de Atocha, sino llego a coger el autobús ese preciso día. Un ciudadano que trabaja, paga sus impuestos y vive anónimamente una vida entre muchas de las vidas que se encuentran en Madrid capital, a pesar de los atascos de Carmena y los disparates del consistorio municipal. Soy un ciudadano preocupado por lo que otros nos hacen, dicen y quieren que hagamos o digamos o pensemos, tal y como les gusta, tal y como les parece bien y les conviene... y eso no puede ser. Nada más lejos de la realidad, les guste o no les guste, les parezca bien o les incomode sobremanera.

El relativismo moral ha minado las bases de la convivencia, de la identidad del individuo, de sus bases tradicionales y sus pilares fundamentales, como las creencias, las ideas o la familia, su pertenencia a un Estado responsable y bien administrado, que vela por la justa gestión de los recursos disponibles, por impartir una justicia legal impoluta y por asegurar la seguridad y la estabilidad de sus territorios. Nada de esto sucede ahora, los estados europeos se desintegran lentamente, los separatismos azotan la credibilidad del viejo continente respecto del mundo conocido y la crisis económica y social se suma a las crisis de guerra en Oriente Próximo, el terrorismo internacional y el auge de los movimientos populistas y mesiánicos, que ofrecen la salvación de los mortales a cambio de la obediencia ciega al líder del partido, el hombre definitivo, la mente perfecta, el secretario general del Polivurov. A pesar de que el Telón de Acero ha caído y las libertades occidentales han sepultado los restos de la vieja URSS, los fantasmas del Kremlin y la KGB aún planean sobre nuestras cabezas, financiados por las tiranías bananeras y caribeñas, defensoras de los últimos reductos del comunismo irracional y casi fanático de los últimos tiempos. Ese relativismo, ha permitido que a nuestra juventud se la contamine con una educación politizada, carente de argumentos sólidos y de fuentes documentales fiables, manipulada para que los futuros ciudadanos sean acólitos perfectos de ciertos grupos políticos, que no piensen por sí mismos, que carezcan de cualquier autonomía o capacidad fuera del espectro de los partidos que los sustentan y que les cobrarán los impuestos cuando trabajen y alcancen la mayoría de edad. Ese relativismo ha exiliado, marginado y suprimido las materias de Humanidades de los centros de estudios, al igual que la asignatura de religión, o borrado los símbolos religiosos cristianos de las escuelas, bajo el pretexto de que "molesta" a los miembros de otras culturas y etnias, dejando patente que es mejor renunciar a nuestras propias raíces, que "ofender" a uno sólo de los "residentes", que simplemente han venido a trabajar y mandar divisas a su país, para luego regresar con mejores condiciones de vida y ahorros a sus naciones de origen, y ya está. Distinto es cuando el relativismo quiere criminalizar a los propios compatriotas, minimizarlos y casi criminalizarlos, incluirlos en las listas de "intolerantes", "fascistas" o "violentos", cuando realmente son ellos, los gobernantes y políticos relativistas y neo liberales o comunistas, los que están creando estas nuevas barreras y terribles diferencias y odios latentes, que como un polvorín, podrían estallar en acontecimientos tan violentos como los del pasado fin de semana en París. Ese relativismo ha negado completamente la existencia de Dios o una vida más allá de la muerte, creando una especie de culto al cientificismo ortodoxo que sólo cree en aquello que es demostrable por pruebas de laboratorio y experimentación, cálculos algebraicos y tablas de análisis, lo que se sale de ese método, no es cuantificable, y por lo tanto, no es "real". Hasta la física cuántica, una disciplina basada en la mecánica de la energía y la materia a niveles subatómicos, está sustentada por especulaciones y aproximaciones de lo que los expertos creen ver en los laboratorios y aceleradores de partículas, y ajustes frecuentes de sus modelos matemáticos a aquello que no pueden explicar con los sentidos, y mucho menos con mecanismos procedentes del método científico tradicional. Negar la trascendencia es negar la esencia misma del ser humano, la "chispa" divina, aquello que tenemos de inmortalidad y de perpetuidad y da sentido a la misma vida, es el motor básico de la estabilidad emocional de la gente sencilla, y sin ello, no hay causa real que merezca la pena ser luchada.

Luego está el potencial creativo del ser humano, ese maravilloso don que le permite, con el pensamiento y la razón, el uso de herramientas adecuadas y materiales simples, partir de elementos muy sencillos y desarrollar una civilización, una cultura compleja, un mundo completamente cambiado y adaptado a las necesidades del ser humano y que ha resuelto los problemas de refugio, comida y seguridad del colectivo global, solucionado las enfermedades, la amenaza del hambre o los depredadores naturales, hasta el punto de conquistar la naturaleza y convertirse en jardinero y cuidador de las especies animales y vegetales. Un potencial que nos ha llevado muy lejos, que puede llevarnos más lejos aún, en cuanto hayamos superado este bache y recuperado el sentido común... los tiempos convulsos y difíciles, son una prueba incuestionable también de que hay que cambiar, hay que avanzar y caminar adelante, encontrar la manera de sobrevivir y seguir trabajando por el futuro, pero un futuro mejor y más luminoso para nuestros descendientes, no un mañana aterrador y sobrecogedoramente caótico y gris. Este cambio siempre tiene partidarios a favor y en contra, aquellos que están muy cómodos en la poltrona del poder, o en la seguridad de sus refugios y paraísos fiscales, evadiendo impuestos y fugando capitales al extranjero, malversando fondos públicos y engañando a sus ciudadanos, o aquellos que claman por el cambio, por la justicia y por la renovación en el sistema, que no hay que eliminarlo, sino reformarlo y mejorarlo para interés nuestro y el de toda la Humanidad. No se puede tumbar algo que realmente funciona, y tratar de construir desde cero algo que no se sabe si va a funcionar, como pretenden los comunistas más tradicionales. Las bases de la tradición de cada pueblo, siempre serán los pilares básicos sobre los que edificar estas reformas, siempre atendiendo a respetar el legado cultural, la identidad nacional y las costumbres de los pueblos reformados, si bien tienen que ser ellos mismos los que inicien ese proceso o procedimiento, con sensatez y sin influencias de terceras personas interesadas o factores ajenos y extraños a sus raíces y sus identidades inviolables e incuestionables. El relativismo dice que todo vale, pero no es así. No todos los planteamientos culturales o ideológicos son válidos, especialmente aquellos que depredan a otras culturas, arrasan pueblos enteros o enajenan el futuro de nuestros hijos y los contaminan con contenidos subversivos y en contra de lo enseñado por sus padres. En esto se haya el comunismo muy presente, en la implantación del "pensamiento único", al igual que sus enemigos los masones, dirigentes de las clases económicas y miembros de la élite social mundial. Trabajar con sensatez y legitimidad, teniendo especial hincapié en la independencia real de los sistemas educativos y los legados culturales de un país, eso es triunfar y orientar a una juventud perdida, para transformarla en una juventud competente y orgullosa de lo que hereden de sus padres el día de mañana. Debemos igualmente convencernos de que este potencial creativo debe potenciarse, no atrofiarse o usarse con segundas intenciones, como aquellos que crean movimientos aberchales, ONG´s o falsas reivindicaciones revolucionarias y supuestamente causas nobles, para tenerlos entretenidos, despistados y no centrados en lo que realmente importa. Hay una industria de la música, el entretenimiento y el ocio juvenil muy especializada en este punto, e incluso en la distracción de adultos y gente más mayor. Los mass media están muy pulidos en este punto.

Tenemos que volver a esa trascendencia, a esa búsqueda de Dios, de lo inmortal, de lo inmanente, de lo intangible que sabemos que, aunque no lo vemos o podemos percibir, es muy real (las investigaciones en física de partículas nos han corroborado este hecho, la existencia de "realidades paralelas" o "mundos alternativos", y el Mas Allá podría ser uno de ellos, qué duda cabe), que nuestros sentidos no son el único método de aprendizaje y medición de los fenómenos naturales, y que hay estructuras en el Cosmos que nos hubieran parecido impensables hace tan sólo unas décadas. Lo más maravilloso ha sido comprobar cómo hay infinidad de mundos muy parecidos a la Tierra, con condiciones idóneas para la aparición de vida vegetal, animal, y por qué no, vida inteligente. No estamos solos, y realmente, nunca lo estuvimos... eso da una fuerza inmensa al individuo, la certeza de que todo hasta ahora ha sido un mensaje manipulado, una falacia para mantenerle en la caverna platónica de la ignorancia, observando las sombras de su propio error, de su fanatismo o de su maldita ignorancia. Sólamente cuando nos quitamos el velo de la superstición, de la ignorancia, del miedo a lo desconocido, cuando tratamos de explicar los fenómenos físicos o naturales y sobrenaturales, cuando reconocemos que la casualidad no es fruto de una mezcla de parámetros estadísticos aleatorios reproducibles en laboratorios, es cuando vemos que hay una mano invisible, la que ha estado corrigiendo, perfeccionando y ayudando a la Humanidad desde el principio mismo de nuestra existencia, y de la existencia de todas las humanidades del Cosmos inconmensurable. Esa presencia invisible, la que dijo en los textos bíblicos "Yo Soy", y que entró en la historia de la Humanidad en el momento mismo de su cumplimiento, cuando aparecieron los primeros textos escritos. Podemos llamarle Dios, Jehovah, Manitú, Viracocha o Quetzalcóatl, pero sabemos que hay una entidad creadora y potencialmente omni presente, el Logos de los presocráticos, el Demiurgo de los gnósticos, el Dios de los cristianos. Cuando sabes que no estás solo, que Dios existe y que la Creación es la belleza inmortal de su mano, entonces el miedo, la rabia, el odio y la desesperación desaparecen para siempre. Nos podemos equivocar como humanos, y de hecho nos seguiremos equivocando hasta que evolucionemos como raza y como joven estirpe cósmica, pero no perdamos el norte, ahora precisamente no es el momento de perderlo. Es el momento de coger las riendas de nuestras existencias y preguntarnos si todo aquello que nos habían contado era o no una mentira, y si aquello que defendemos merece la pena ser defendido... yo sí creo en que esto último, el legado inmortal de la Humanidad, merece la pena ser defendido y mantenido para siempre jamás."