miércoles, 16 de abril de 2014

Intermediarios: Responsables o Depredadores?




“Hoy no voy a quejarme del panorama político mundial, ni de los crímenes del PSOE o la Junta de Andalucía, ni de la maleducada generación adolescente que ha de “sustituirnos” ni relevarnos cuando seamos jubilados de nuestras responsabilidades laborales y profesionales, no, ni tampoco me centraré en las conspiraciones milenaristas, la masonería elitista o las causas profundas de la crisis actual de mercado o los valores morales, que realmente están por los suelos, aunque haya ya una especie de resurgir de éstos, de manera muy tímida y aislada, pero sí, porque no, un lento resurgir que llevará a una depuración de las instituciones públicas, privadas y jerarquías gobernantes, pasando por algunos juzgados, manifestaciones legales por el matrimonio heterosexual o los grupos pro vida, o movimientos sociales que defienden la integridad de la familia como célula básica de España, de esta España malograda desde 1982 en adelante, y quizás, desde mucho antes. Hoy voy a hablar como siempre de manera general, pero de una manera como siempre hago crítica y escarificante, porque no es para menos. Hablaré de las consecuencias, y no de las causas, aunque ya me remitiré a ellas, del mal ambiente laboral y empresarial al que muchos trabajadores y trabajadoras están sometidos desde comenzada la crisis económica, y que hace “prescindibles” a todos los asalariados, dando un poder de presión inmenso a los empresarios, pero aún más a los asalariados de cierto calado, no los elementales, ni los jefes de empresa o de personal, que ya de por sí son los cobayas de las mesas corporativas y las juntas de accionistas especuladores, no, hablaremos de los cargos intermedios, de los inmediatamente situados entre los trabajadores, los jefes de “élite”, y cómo no, de sus órdenes, el cómo las interpretan, y el ambiente de enorme presión y sofocante situación de precariedad, a veces hasta mobbing laboral, al que están sometiendo a sus trabajadores. Recordemos, y no en vano, que según el Código Penal vigente, el mobbing profesional es considerado delito con alevosía y daños a la integridad de la persona, y por ende, es anticonstitucional, pues atenta contra la moral y la autoestima del trabajador, y eso hace poco no era considerado como tal. La delgada línea existente entre el mobbing o “acoso laboral” y el uso de la autoridad siempre ha sido frágil, muy delgada, y cualquiera en una situación de estrés o presión por parte de sus mandos superiores, puede llegar a ese extremo, a veces sin darse cuenta, otras a propósito, y pensando en que la impunidad de sus actos no quedará reflejada en un informe empresarial, manchando su “impoluta” hoja de servicios. Hay mandos intermedios que hacen de la honorabilidad y el respeto por el empleado una de sus hojas de ruta, eso sí, sin dejarse pisar el terreno por empleados sediciosos, que también los hay, eso hay que tenerlo siempre en cuenta. Pero como seres humanos y personas, como ciudadanos del mundo, tenemos un derecho a la integridad y una honorabilidad respetable, y eso nunca, jamás debe ser ultrajado bajo ningún concepto, sea quien sea el que trata de ofendernos, sea jefe o dueño de un negocio, accionista o banquero, político o rey, jamás nadie tendrá derecho a apuntalar sus propios intereses por encima de los derechos básicos de una persona, y eso incluye el trato respetuoso y sin ceder a las ambiciones o los caprichos personales. 


Hoy más que nunca, España es un hervidero de despidos masivos, ERE´s reguladores, procesos de reconversiones de plantilla, y la crisis económica se hace notar especialmente en el bolsillo de todos los españoles, que consumen menos porque tienen menos poder adquisitivo, y eso se traduce en menos ingresos por parte de las empresas de servicios, bienes de consumo y equipamientos básicos. El gobierno central tampoco ha ayudado mucho a la recuperación de la economía, tasando y aumentando impuestos en donde debería haberlos bajado para facilitar este flujo mercantil, y adelgazando una administración del Estado, sobre todo en sueldos de altos funcionarios y consejeros administrativos superfluos, o gastos de dietas y tarjetas de crédito de regalo con muchos millones de euros en facturas de hoteles de lujo y coches oficiales con chófer y guardaespaldas. Este ambiente especialmente cerrado y opresor facilita la tarea de destrucción de empleo, no su creación, el cierre de pymes, el embargo de bienes inmuebles, etc, etc. Es tan larga la lista de situaciones límites, desahucios, despidos injustos y sin posibilidad de integrarse de nuevo al mercado laboral… que mejor no pararse a analizar cifras, sino describir los hechos por encima y no hacer un análisis pormenorizado de los mismos (de hecho, ya se encargan las grandes agencias de estadísticas y análisis demográfico y económico, dando cifras escalofriantes cada año, para que el gobierno se las pase por el arco del triunfo y estemos como siempre, en manos de adictos al sueldazo, el pisito y el cochazo). Eso hace que las empresas sean muy selectivas a la hora de decidir quién conviene y quien no en las plantillas de trabajadores, y a veces es una herramienta idónea para echar a la calle a los problemáticos y sediciosos, pero… ¿y cuando ya no quedan problemáticos y sediciosos, perezosos o manipuladores o “enemigos” de los mandos intermedios? Pues entonces es cuando comienza el caldo de cultivo más peligroso, el del abuso de poder por parte de aquellos que reciben unas órdenes, pero las interpretan a su manera, haciendo de su capa un sayo y poniéndose el mundo por montera. Recordemos que hay un proceso de transformación en el mando intermedio, que, a veces por presión de mandos superiores o situaciones estresantes en su medio laboral, hay que reconocerlo, otras por problemas emocionales o inestabilidad económica, salud mental o familiar, comienza a cambiar hacia el lado peligroso de la línea, el del “aquí mando yo” o “aquí se hace lo que yo digo”. Son centenares, miles quizás las denuncias por parte de trabajadores y trabajadoras que han notado este cambio, cuando precisamente nos damos cuenta de que esas personas ya eran así desde el principio, y que sacan su verdadera naturaleza maltratadora cuando las cosas se ponen cuesta arriba, ya que solucionan los problemas echando la culpa a los demás de los mismos, pero nunca poniendo soluciones, sino buscando “culpables”, claro, siempre hay culpables, pero nunca ellos, siempre “los demás”. Es triste decirlo, pero esto demuestra la nula capacidad o poco interés de las empresas en buscar intermediarios que realmente posean un don de gentes, mano derecha para los problemáticos, y mano izquierda para los demás. Prefieren tiranos al uso, déspotas dictadores que mediante la intimidación y el miedo, pretenden hacerse respetar, cuando realmente echan por tierra el trabajo de todos, porque si los demás son pisoteados, su poca o nula inteligencia será recompensada, ya que, si todos son mediocres, el que es medio idiota, no lo será tanto. Mirar con tristeza ambientes laborales que antes gozaban de una salud envidiable, de un compañerismo a prueba de bombas, y cuando llega el elemento dispersivo, esto es, el “intermediario”, entonces todo se viene abajo, los valores humanos de una empresa caen en picado y surge el lobo, que habíase disfrazado de cordero para pasar desapercibido antes sus superiores, los leones que se lo pueden comer en un solo bocado. 


Y no es baladí, está bien claro y comprobado que, precisamente ahora, es cuando las cosas se ponen completamente a favor de estos sujetos, que disponen de unas herramientas de manipulación e intimidación como hacía generaciones o un siglo que no ocurría entre los españoles de bien: el miedo al despido, y por ende, a morirse de hambre o caer en la indigencia si eso se materializase. Antes, perder un empleo años ha no era tan preocupante, pasabas a una bolsa de parados activa, que, si eras lo bastante ágil y poseías una edad relativamente atractiva, podía materializarse en una contratación de inferior calidad y peor sueldo que el anterior, pero finalmente, una contratación temporal, que quizás diera después lugar con el tiempo, si el trabajador lo demostraba en su nueva empresa, a un contrato indefinido si sus aptitudes y conocimientos estaban a la altura de las circunstancias. Pero eso ha cambiado radicalmente, y ahora sólo se busca temporalidad, maniobrabilidad y disponibilidad total de servicios, horarios y desplazamientos, dando igual la cualificación, experiencia adquirida o habilidades del empleado, cuando todo es relativo, y los intereses de un negocio son simplemente cubrir los huecos de plantilla y trabajadores con lo primero que se tenga a mano, lo que se traduce en precariedad, temporalidad y economía sumergida o empresas de “trabajo temporal”. Un caldo de cultivo en donde los intermediarios tienen dos rostros, o dos arquetipos principales: el idealista que, a pesar de todo y contra viento y marea mantiene su línea de trabajo elegante y profesional, y el depredador que hace de sus sádicas fantasías de poder y dominación el fin último de sus instintos enfermizos y su personalidad frágil y traicionera, escudándose detrás de un cargo para poder “hacerse respetar”. Entre estos dos extremos o caras de la misma moneda, hay muchos grises y estados intermedios, pero en época de crisis, los grises se materializan en extremos, sacando lo mejor y lo peor de todos nosotros. Las empresas españolas pueden, y deben investigar los casos de mobbing laboral de una manera eficaz y responsable, identificarlos a tiempo, y poner las herramientas adecuadas y mecanismos para que eso no se vuelva a manifestar. Hay negocios familiares y pymes que prefieren a los depredadores para que les “guarden la caja de la recaudación”, pero he ahí un enorme error de muchos emprendedores tradicionales o actuales, el miedo no genera respeto, sino frustración y odio por parte de los miembros de una plantilla. Ese odio puede manifestarse de mil maneras distintas: absentismo laboral, pasotismo, apatía, desobediencia, estallidos de rebeldía, discusiones diarias, etc, etc. El depredador laboral siempre barrera hacia su esquinita, argumentando cosas como “es ella la que tiene la culpa” o “si este chico es más bien corto, ¿no lo veis?”. Una lamentable realidad en muchas de las medianas y grandes empresas españolas del siglo XXI, y una lacra que amenaza con disminuir la productividad y la capacidad de empeño con la empresa que muchos trabajadores cualificados tienen. Los cocodrilos siempre serán cocodrilos, y los escorpiones, escorpiones, no nos equivoquemos. 


Es nuestra responsabilidad como trabajadores, como empresarios, como intermediarios, identificar, denunciar y acorralar a estos depredadores laborales, porque los que quedamos aún en pie ayudando a la lenta y penosa recuperación económica de España, no se merecen esto. Ni ellas ni ellos, ni aquellos ni los otros, nadie.”      

lunes, 7 de abril de 2014

La Gran Desmemoria y sus Consecuencias



“Es de todos conocido el hecho de que el 23-F cambiaría la trayectoria política de nuestro país, y hay últimamente un libro sobre la época de gobierno de Adolfo Suárez, el principal artífice de la Transición democrática y la Constitución de 1978, que sería el héroe del Régimen y el mártir de la democracia, todo en uno, encarnado en el que después sería nombrado duque por SSMM don Juan Carlos de Borbón. “La Gran Desmemoria”, un libro publicado por Planeta de Agostini (editorial hacia la cual tengo mis más sinceros y extremos sentimientos de aversión y rechazo, principalmente porque siempre han trabajado para movimientos separatistas, y de repente les ha dado por el patriotismo y la españolidad, desde que Arthur Mas haya lanzado el órdago separatista), es ni más ni menos un auténtico monográfico sobre la etapa más controvertida de la democracia española, una joven democracia que estaba gestándose todavía, sin afianzarse del todo, pero que, en la persona de Suárez, encarnaba todas las virtudes de un sistema pujante, novedoso, revolucionario (pero no bolchevique, sino democrático, se entiende) y esperanzador. Pero sería la enemistad con don Juan Carlos de Borbón, obsesionado con echarlo del poder, las discusiones de ambos en Zarzuela y la Moncloa –siempre en privado, lo que resta credibilidad a cualquier testimonio que no sea la “verdad oficial” defendida ahora por los denostadores del libro, que no “libelo novelado”, como lo califican algunos- y las simpatías hacia el General Armada, que sería el candidato borbónico perfecto para un “gobierno de agrupación” completamente orquestado al arbitrio y capricho de SSMM y sin contar para nada con las instituciones democráticas, lo que desencadenaría el tétrico escenario del golpe del 23-F, la dimisión de Suárez y la figura del mítico “elefante blanco” que mencionaba Tejero y Milán del Boch, pero que nunca aparecería, y que no daría la cara por ninguno de los implicados en el acto de “vandalismo real”. Un vandalismo borbónico siempre sucinto, secreto, confiado a su falsa imagen de “rey campechano y populachero”, que no tiene nada de creíble a estas alturas, y que hoy en día nos hace sospechar a todos nosotros, de que siempre ha sido un déspota, un tirano arbitrario a sus deseos de gobernar completamente el Estado español, y de sus extrañas simpatías por González Márquez y los golpistas traidores de UCD y sus sicarios separatistas, todos ellos verdaderos artífices del boicot a Suárez durante sus dos legislaturas, sofocándolo hasta que lo llevaron al cadalso de la dimisión y dejar en manos de Calvo Sotelo una presidencia temporal, que llevaría a las elecciones generales de 1982 y al triunfo electoral del PSOE por mayoría absoluta. 


Si tenemos que dar crédito a las declaraciones y datos expuestos por Pilar Urbano, “La Gran Desmemoria” nos sitúa en un panorama mucho más sombrío y manipulador del que realmente creemos estar, en donde los poderes fácticos, bajo el auspicio de SSMM, que no es más que un títere de los poderes que a su vez controlan el planeta en la sombra, y nunca se darán a conocer, que deciden quién gana o quien pierde unas elecciones generales, qué país debe ascender en la escala social y el bienestar económico para poder especular en las bolsas internacionales, que país debe descender a situaciones tercermundistas para obtener pingues beneficios bursátiles, o rebajar los costes de mano de obra, prestaciones sociales o disponibilidad proletaria a trabajar por unas alpargatas y un plato de comida, el sueño de cualquier corporativista empresarial a nivel global, regresar al más sórdido estado de indefensión económica a través de la presión fiscal, los impuestos abusivos y las regulaciones de empleo brutales, una herramienta de “control mediante el miedo”, que les ha venido a las logias masónicas desde el siglo XIX muy bien, hasta que aparecieran los movimientos sociales y sindicatos para reclamar derechos civiles y prestaciones por incapacidad, enfermedad o vejez, algo que no existía en la sociedad del siglo XVIII, mal llamado “el siglo de las luces”, pues realmente fue la antesala perfecta para que los masones de la Revolución Francesa materializaran sus sueños de dominar el mundo a través de la manipulación económica y el liberalismo ideológico, que es realmente el menos malo de los sistemas políticos, pero nunca mejor que sus antecedentes democráticos o los absolutismos reales de siglos anteriores. SSMM es un fósil anacrónico, un heredero de una realeza castrada y meramente representativa, que junto a la Familia Real ha costado mucho, muchísimo dinero al país, pero es un mal menor, repito, es un mal menor comparado con el desastre que sucedería en España si se materializara la Tercera República. Algunos lectores de mi blog se preguntarán porqué por un lado crítico duramente la monarquía, pero por otro lado la defiendo. La respuesta es sencilla. Aunque no reconozco la candidatura de la Casa de Borbón al trono de España, y sí el de otro candidato más legítimo al trono, como es el nieto de Franco, miro con horror la posibilidad de que la monarquía dejara de existir, porque ello daría alas a los separatistas, aberchales y miembros de la extrema izquierda para dar un “golpe de Estado” realmente definitivo, asaltando el poder, tal como hicieran en los meses precedentes a 1936 o en el levantamiento de los mineros de 1934, uno frustrado, el otro exitoso, y que llevaría a los militares a crear la Junta de Burgos, para salvar la República, aunque algunos iletrados y analfabetos piensen todo lo contrario. Una antesala peligrosa, no cabe duda, en la que los documentos enseñados por el hijo de Suárez tratando de desmentir el libro de Pilar Urbano, nos hace pensar que este ya ha sido convencido por los poderes fácticos con algún puesto interesante en la administración pública, o en la mesa corporativa de alguna monstruosa empresa internacional, a cambio de su silencio y de decir una verdad a medias, porque no ha publicado la totalidad de los papeles y memorias de su padre. Si estas memorias saliesen verdaderamente a la luz, seguramente la trama del 23-F, la Operación Galaxia de 1980, el asesinato de Félix Rodríguez de la Fuente en los años setenta, y otros oscuros episodios del despotismo ilustrado del joven don Juan Carlos, alias El Elefante Blanco, mostrarían un extraño y oscuro pacto entre él y los mal llamados “padres de la patria”, para someterse a las voluntades siniestras de un poder en la sombra procedente de las logias y hermandades secretas, de las cuales muchos empresarios, banqueros y políticos de “alto estanding” son miembros, cuyos máximos mandatarios operan desde sociedades como el Club Bilderberg y que especulan con los ciudadanos del todo el planeta, por ello, recordemos su máxima en latín, per me regnant”. 


Desde esta perspectiva, las piezas del 23-F y del 11-M encajan perfectamente, montajes y asesinatos, golpes de Estado chapuceros al más puro estilo de las películas de Torrente y títeres mediáticos como González Márquez o Rodríguez ZP y Mariano Rajoy, adicto a los lacasitos y con una indecisión total, esperando que su mentor y asesor Arriola le guíe por los senderos de un poder que ni conoce, ni entiende, y me consta de que ni siquiera tiene la formación intelectual o política necesaria para entender. Otro títere como Kerry, Obama o líderes mundiales de un bajísimo perfil y un misterioso pasado, de los cuales nada se sabe, o más bien poco… ¿cómo puede un inepto pandillero del Bronx, con procedencia isleña y realmente africana, un huido de la justicia Senegalesa convertirse en presidente de los EEUU? Pues ahí lo tenemos, con un nombre falso y una identidad falsa, unos estudios falsos y un carné de identidad o personalidad creada por la CIA para la ocasión, como premio a sus tareas como miembro de la inteligencia o NSA en Honolulú. Si pueden convertir a un pandillero como Obama en un presidente, no imaginemos hasta donde pueden ascender a alguien con una preparación lo suficientemente buena y unas competencias excelentes, pero a estos realmente los usan para elaborar planes en la sombra, realizar estadísticas y análisis sociológicos, son las mentes pensantes de la masonería económica, una cohorte impensable y aterradora de agentes secretos, asesinos a sueldo, psicólogos, sociólogos, científicos, políticos corruptos, mafiosos pertenecientes a familias internacionales elitistas, etc, etc. Un panorama desolador, una mentira bien orquestada, un montaje silencioso, y que a veces, sólo a veces por la incompetencia de sus títeres más estúpidos, sale a la luz que algo no encaja y que todo tiene un porqué y un para qué. Y ese “para qué”, no es otro que el dinero. El dinero da poder, prestigio, influencia, fama, belleza, amor, justicia, libertad, esclavitud, es el Lucifer de nuestro tiempo, la Bestia apocalíptica, el nuevo dios sobre el que se ha levantado la sociedad del consumo y la despótica criminalidad a la que estamos sometidos día y noche. El dinero levanta países y los hunde, sube candidatos al trono y los depone, nombra democracias “justas” por todo Occidente y “persigue” a los terroristas y a los “locos” que salen de vez en cuando por el Tercer Mundo desafiándonos con llenar los países civilizados con actos de sangrientas demostraciones de ideas religiosas extremistas o islámicas, cuando precisamente a esos fanáticos los ha entrenado la CIA, y han salido de los pasillos de la KGB o de la NSA. Las grandes potencias de la Guerra Fría ya no tienen enemigos reales, son todos inventados y diseñados, simplemente para que el gran teatro mediático de matanzas, guerras civiles, cambios de régimen, inestabilidad, muerte, devastación, desastres y desesperanza lleguen a nuestras mentes, nos llenen de miedo y de incertidumbre… y la incertidumbre, de esclavitud. De poco me sirve que me digan que soy libre, que puedo hacer lo que me apetezca en una sociedad tolerante y civilizada –siempre con unos límites morales, se sobreentiende- cuando simplemente no puedo pagar los servicios mínimos de salud, mantenimiento del hogar, equipamientos urbanos, luz, agua, teléfono, los indispensables para llevar una vida ordenada y sana o salubre como ciudadano del mundo globalizado. De nada me sirve que me digan que puedo estudiar lo que me apetezca, cuando la educación pública es una basura, y la de calidad está subordinada al pago de mensualidades en colegios privados, y los mejores maestros están ahí. De nada me sirve que me vendan que puedo escoger la profesión que me apetezca o con la que yo y mis habilidades personales estén más sintonizadas, cuando hay que agarrarse a la eventualidad laboral, a la incertidumbre económica y el tenebroso miedo a perder un puesto de trabajo temporal y siempre inestable. Es esclavitud, y no otra cosa lo que me venden en euros y dólares, ni más ni menos, o en rublos, me da exactamente igual. 


Ahora, Arthur Mas y los separatistas catalanes y aberchales ven el fruto de la Constitución lo bastante maltrecho, y el legado de Suárez lo bastante muerto –porque se ha ido a la tumba con su principal artífice y arquitecto, el audaz primer presidente de la Transición y la democracia española precedente al desastre que sobreviene en pocos años- y están dispuestos a cobrar la factura al Estado español, repartiéndose las migajas de la tarta que abriera Rodríguez ZP y ha madurado ya Mariano Rajoy. Todo pura mentira, pura especulación bursátil, puro juego mediático, pura manipulación y globos sonda que son lanzados al aire y a los medios de comunicación nacionales e internacionales para someternos a diario a la esclavitud del miedo y la incertidumbre, los nuevos métodos de control poblacional y administrativo a escala global. Ésa es la esencia del Nuevo Orden Mundial, el orden mediante el miedo y el caos, a través del conflicto, las personas se sienten lo bastante inseguras como para deponer todo intento de revelarse contra el Estado o reclamar sus derechos, siempre en completo proceso de menguar mientras quienes se sientan en los tronos del poder global no depongan su rocambolesca mediocridad despótica y masona, pensando en que su enriquecimiento y beneficio personal están por encima de todo y de todos, del bien y del mal, de la moral y de los principios humanos, que son eternos e inalienables. Aquellos multimillonarios, como Rockefeller o Roschild, que se muestran como filántropos o amantes de las causas justas y las ONG´s que financian, son realmente los mayores asesinos y enemigos de toda la humanidad. No nos quieren, nos desprecian y odian, somos el producto especulable de sus cuentas corrientes, y con sus maniobras de distracción y separación de los posibles colectivos rebeldes en minorías enfrentadas o movimientos no masivos, consiguen imponerse a todo y todos y seguir perpetuándose de padres a hijos, consiguiendo que el poder mundial nunca cambie de manos y que el eje de las libertades dependa siempre de las decisiones en las mesas corporativas globalizadoras. Arthur y sus acólitos no son más que otros títeres o maniobras de distracción, porque mientras pensamos en que Cataluña quiere separarse, no miramos las mezquindades y leyes injustas que legislan los Gobiernos Centrales, siempre en favor de las élites y en detrimento de nuestros derechos. El Trono de España no pasa por su mejor momento, y esperamos sinceramente que todos estos libros y textos le hagan recapacitar a SSMM y tome la decisión más adecuada, abdicar en su hijo Felipe y dejar que las crónicas de la historia se encarguen del resto.”            

lunes, 24 de marzo de 2014

22-M, las Marchas por el Caos y la Vergüenza




“Este pasado sábado, el 22-M concretamente, tuvimos todos los madrileños trabajadores, dueños de pequeñas Pymes y empresas mayoristas el enorme placer de contar con la presencia de los representantes sindicales, anarquistas, anti sistema, de extrema izquierda y aberchales en la capital de España, convocando algo que en las paradas de autobús, y a través de sus medios de difusión y propaganda subversiva han venido a llamar “Las Marchas por la Dignidad”. Pues bien, aunque a primera hora de la mañana y durante la celebración de la misma se desarrolló con completa normalidad, contando con la presencia del “respetable” y exiliado en la Cuba castrista Willy Toledo, el “Billy el niño” de los reivindicadores aberchales, un descarado y marxista sujeto que pretende encabezar un movimiento no democrático y anticonstitucional que no está avalado por ninguna ideología política, salvo la de los partidos políticos con mínima representación parlamentaria, como Bildu-ETA o Izquierda Unida, que quieren conseguir con actos de este tipo, lo que no consiguen mediante las urnas o la ley electoral, la cual se pasan por el arco del triunfo, y quieren un “asalto al poder”, diciendo que “defienden los derechos del pueblo”, o que “ya está bien de recortes por parte de un gobierno injusto y de la Troika”, cuando la Troika bolchevique son precisamente ellos, y ya lo han demostrado de sobra con los actos vandálicos, agresiones a los agentes de la ley, rotura de mobiliario urbano, violencia callejera al más puro estilo “kale borroka” vasca contra turistas, clientes de insignes terrazas madrileñas, propietarios de negocios familiares, escaparates de entidades privadas y con muchos trabajadores en nómina y con problemas de pagos y financiación, que ahora deberán estar agradecidos a los “defensores de los derechos del pueblo” el que tengan que pagar de su bolsillo o el seguro, si tienen la suerte de estar asegurados, el total de costes por desperfectos, roturas y daños colaterales de las protestas, porque hubo dos caras, la diurna y la nocturna, y cuál de ellas es la más válida, porque las técnicas usadas por los representantes y líderes de Izquierda Unida son muy elaboradas, sino menos preparadas, pero no somos estúpidos, y podemos perfectamente identificarlas. Dos caras en cuanto a su presentación del movimiento de protesta, la “pacífica”, con Willy Toledo a la cabeza y sus panfletos cubanos o bolivarianos (hay que ver lo bien que se vive en Cuba, las libertades que hay, el trabajo disponible, las oportunidades para los vividores como este actor y músico de segunda, pero no para el pueblo cubano, lleno de hambre, desidia y piojos), y la “revolucionaria”, esto es, lo que realmente pretendía la protesta, un enfrentamiento directo lo más contundente posible contra las fuerzas del orden, para provocar “mártires” de la causa, curiosamente, todos ellos menores de edad y reclutados por los manifestantes entre los colectivos de extrema izquierda, anti sistema o estudiantes pertenecientes a grupos con una afiliación peligrosa o delictiva, seguramente afín a los idearios aberchales y la “hoja de ruta” marcada por los radicales para asegurarse el miedo de la gente y el caos en la administración general, escenarios ideales para darles en las urnas una representación cada vez mayor, y así conferir a la extrema izquierda una “validez”, que de confirmarse en unas elecciones generales, les haría dar un golpe de Estado y asumir el control total de España, repudiando la Constitución del 78 y estableciendo un régimen dictatorial similar al que Hugo Chávez o el régimen de Castro posee en los países en donde triunfan estas “revoluciones populares”. 


De dignidad nada, amigos, la solución no pasa por vosotros, que ya os conocemos bastante bien, aunque últimamente haya muchos adolescentes lo bastante tontos y descerebrados o adictos a la marihuana como para seguiros incondicionalmente, bajo vuestra promesa eterna de drogas, sexo y “rock and roll”, porque lo que predica la izquierda es precisamente eso entre la juventud, ninguna responsabilidad, un subsidio del que “vivir del cuento” y ninguna atadura o deber hacia el país, simplemente “ser antifascista” o “luchar por el pueblo”. La solución a la corrupción, a los recortes, a la precariedad laboral, a la falta de vergüenza por parte de nuestros mandatarios, de la falta de valores humanos, dignidad, respeto por la vida y la familia, de las raíces y el legado cultural milenario de España, no pasa por vosotros, porque precisamente vosotros, los de extrema izquierda, no respetáis esos valores, y queréis derrocar el poder constitucional para proclamar una Tercera República, la cual asaltar nuevamente, y finalmente, instituir la figura del líder comunista al más puro estilo Corea del Norte y un Polivurov todopoderoso, que decide cómo hay que pensar, cómo hay que vivir, cómo hay que actuar y cómo hay que ser, y el que se mueve o protesta, tiro en la nuca y pelillos a la mar… ¿esa es la justicia que pretendéis hacernos llegar, esa es vuestra “dignidad”? Cien millones de muertos durante el siglo XX, parecen no ser bastantes para despertar o abrir los ojos de las personas, ante las maniobras de estos impresentables, de estos aberchales terroristas y violentos, que han llenado la capital madrileña de agentes heridos, negocios arrasados literalmente, de adolescentes estúpidos que se sumaban a la marcha con una sudadera y un pasamontañas, “porque la izquierda mola mucho” o “porque podré repartir leña sin que me identifiquen o me detengan, porque soy menor y me va la marcha”.  Hay, Willy Toledo, que te veo el plumero antes de que abras tan siquiera la boca. Pobres “mártires”, pobres tontos… seguramente a los adolescentes que habéis convencido para que se dejen el pellejo por vosotros tirando cócteles molotov y rompiendo vallas antidisturbios, escaparates o negocios de pobres comerciantes que hoy tendrán que cerrar para siempre por no poder pagar los desperfectos o carecer de un seguro, pasarán a tener su primer expediente policial, que se borrará con la mayoría de edad, pero que será abierto de nuevo cuando os sigan apoyando con actos delictivos y violencia sin sentido, mientras que vosotros permanecéis en Cuba o en Miami, eso sí, fumando el mejor tabaco de reserva y comiendo en los mejores restaurantes, a costa de nuestros impuestos y de nuestro sudor, atajo de revolucionarios de los langostinos y la mahonesa artesana, de la Visa oro y del discurso desinflado y decimonónico. Tensar la cuerda de la situación social, forzar el cambio de las cosas, pero a vuestra manera, no es la manera de solucionar nada, sino de empeorarlo aún más. 


Vuelvo a remitirme a todos los ciudadanos de que hay otras opciones electorales sanas, saludables y con bastante futuro, que no son el bipartidismo del PP o del PSOE, el aberchalismo suicida de IU o el PCE, o las mentiras descaradas de Bildu. Hay otras opciones, “brotes verdes” de verdad, discursos llenos de esperanza y dignidad, cargados de valores, de cambio autentico, de sinceridad política, pero no está en la kale borroka de los 15-M, ni en la violencia desatada de los 22-M. UPyD de Rosa Díez, Movimiento Ciudadano de Albert Rivera, Vox de Santiago Abascal, hay oportunidad de cambiar realmente las cosas, pero como ha de hacerse, legalmente y mediante el sufragio universal, que para ello fueron sentadas las bases del juego democrático en la Carta Magna de 1978.  Es fácil sacar el bipartidismo sectarista del poder masónico y mediático, de la mentira que beneficia a los bancos y las grandes multinacionales, de los mentirosos que prometen una cosa y después hacen todo lo contrario. La protesta civil, siempre y cuando sea legítima, no una masa de descerebrados radicales atacando a las fuerzas del orden y defendiendo los intereses de quienes ni siquiera viven en España, sino en regímenes autárquicos comunistas, es válida, pero pacíficamente y sin dañar el patrimonio que a algunos les ha costado tantos sufrimientos, lucha y quebraderos de cabeza y horas de su tiempo para poder sacar adelante, para que cuatro gilipollas encapuchados lo echen a perder usándolo como barricadas, armas arrojadizas o garrotes con los que aporrear a las Fuerzas del Orden, aquellas que garantizaron que Madrid no se convirtiera en un polvorín y que la Moncloa acabase ardiendo por los cuatro costados. Sabemos que hay corrupción, que hay tráfico de influencias, que los terroristas se sientan en los palcos del Congreso, pero eso puede cambiarse, y debe hacerse, mediante el poder de voto del pueblo, que para ello nos dieron el poder en 1978. La masa es voluble, manipulable, moldeable, pero la masa debe tomar consciencia de sí misma, ser responsable de sus pensamientos, actos y decisiones, no dejarse llevar de aquí para allá, de la mano de unos inteligentes propagandistas y vocingleros de rastas jamaicanos y ninguna experiencia profesional real en el mercado laboral. Es triste que un trabajador de un sector como el mío, uno de los más elementales, les tenga que dar lecciones de ciudadanía y rectitud, como si mi estatus fuera realmente importante, cuando todos a nuestra manera somos muy importantes para la buena marcha de la sociedad y las instituciones públicas. Mediante el voto podemos sacar a los ladrones de la Moncloa, pero no nos engañemos, porque podrían entrar aberchales, izquierdistas bolcheviques y separatistas terroristas y asesinos de masas, como los que provocaron el 11-M y la victoria electoral de Rodríguez-ZP. Es muy bonito hablar de “dignidad, justicia y solidaridad”, cuando por la noche enarbolas el coctel molotov, la porra eléctrica y el puñal, atacando a quienes aseguran que nuestras casas, negocios y edificios públicos no acaben saqueados, incendiados y vaciados por unos vagos porreros como sucede en Cuba o Venezuela, y todo “en nombre de la Revolución del pueblo unido”.

  No, Willy Toledo, no es en nombre del pueblo, es nombre de tu cuenta corriente en Suiza, y de tus posesiones inmensas en Cuba, en donde se pierde la vista. Lanzas a adolescentes crédulos a una vida de delito y violencia callejera para vivir como un jeque árabe, mientras eludes la justicia española y te marchas corriendo en cuanto has hecho el “numerito revolucionario”, cuando sabes que tienes unas cuantas cuentas pendientes con los juzgados y los tribunales, alegando que eres un “refugiado político”, cuando lo que en realidad eres un sinvergüenza, vago y mentiroso como la copa de un pino. Siento haberte fastidiado la “Marcha por la Dignidad”, Willy, pero a mí ni a los seguidores de este blog nos tomas ya el pelo con tus mentiras, manipulaciones y teatro mediático aberchale. Espero que los policías que han participado en la contención de estos salvajes la noche del sábado estén recuperándose favorablemente, y que con el tiempo, tengamos noticias de un PP que pierde el poder, y de un PSOE agonizante y con dos diputados, como le pasaría al CDS del respetable Adolfo Suárez.”      

domingo, 23 de marzo de 2014

Adolfo Suárez: el Último Presidente de la Democracia Española




“Hablar de Adolfo Suárez, es hablar de un elemento clave y fundamental en la historia contemporánea, especialmente la del siglo XX, porque pocos presidentes del Gobierno Central pasarán a la historia como lo ha hecho él, y pasarán con la admiración y el respeto de todos, a pesar de que sus dos legislaturas, tanto la de la Transición española como la siguiente siendo ya un presidente electo por vía democrática, fueron de las más agitadas y conflictivas de nuestra democracia del 78, una etapa importantísima que este insigne personaje supo llevar con templanza de ánimo, firmeza de carácter y con las ideas muy, pero que muy claras, a pesar de que la Zarzuela, el PSOE de González Márquez y los separatistas aberchales y catalanes ya se estaban frotando las manos pensando en el reparto del botín que llegaría tras su dimisión en 1981, y el golpe de Estado del 23-F, un plan muy bien urdido por la izquierda, el CSN y las cloacas del poder de todos los traidores y tránsfugas que, desde la propia UCD, estaban preparando su migración masiva al PSOE, o permanecer en sus butacas esperando la carroña, como los que abandonaron el barco más tarde, para refugiarse en Alianza Popular. Pero para entender perfectamente este fenómeno histórico, o bien hay que retrotraerse a documentación fidedigna y a un exhaustivo conocimiento histórico de mano de los que vivieron directamente y sin ambages esa etapa, sin la ignorancia del albañil agradecido a CCOO por las subvenciones del paro, o la brutalidad del agricultor andaluz engordado a base del PER, y ser riguroso, culto y casi erudito, para poder profundizar en el misterio de un presidente que pudo haber gobernado de manera casi perpetua, y que estará en los corazones de todos los españoles para siempre, a pesar de que muchos hayan tratado de hundirle centenares de veces y ningunearle desde su estrepitoso fracaso como líder o secretario general del CDS desde 1982. El golpismo izquierdista del 23-F y del 11-M, se hace patente en la desvergüenza callejera y mediática de unos impresentables que, dándose hoy mismo golpes en el pecho, deseaban bajar del atril al presidente electo, aunque ello implicara engañar al colectivo de los votantes, y manipularles completamente, tal y como se ha venido haciendo desde que el PCE fuera legalizado, y el PSOE pusiera a funcionar toda su maquinaria propagandística contra el centro derecha español, y contra cualquier movimiento político, inclusive las nuevas opciones disponibles, como UPyD, Movimiento Ciudadano y Vox. Porque el pasado es una raíz que se entronca en el presente, y el futuro no es nada sin éste, y a su vez, no somos nadie sin la labor encomiable del que, desde el año 2009 aproximadamente, se retirase completamente de la vida pública y social aquejado de una enfermedad degenerativa, que ha sido la que finalmente ha dinamitado sus últimas reservas de vida. 


Emocionado puedo asegurar que a este personaje histórico le debemos todo, desde lo que somos actualmente, hasta lo que seremos en un futuro próximo, y que ha dejado un mensaje de tolerancia, respeto por el juego democrático y las leyes que estos demagogos destructores de naciones y del bipartidismo sectarista no quieren dejar como legado a las generaciones futuras.  Tanto lo malo como  lo bueno de la Constitución del 78 está reflejado en una personalidad brillante, locuaz, valiente y arrojada, capaz de los mayores sacrificios por el bien de un país, y de demostrar pulcritud y principios morales muy superiores a los que los actuales presidentes y personajillos como Rodríguez-ZP han demostrado cuando se sentaron en el pulpito de la Moncloa, y a diferencia de éstos, Suárez nunca, jamás sufriría el “síndrome del legislador”, que vienen padeciendo todos aquellos que logran manchar el asiento inmaculado que Adolfo dejase tras su inminente dimisión, tras soportar las presiones mediáticas de unos y de otros, y las mentiras de la mayoría. Un hombre integro y plenamente español, que amaba a su país por encima de todas las cosas, y que supo demostrarlo con actos, no con palabras vacías o discursos someros. El pudo prometer y cumplir, a diferencia de los que ahora o hace unos años nos gobernaban… y es que ya no quedan políticos de la singladura y prestigio de nuestro difunto ex primer presidente, y el mejor de cuantos ha tenido España en su última andadura. Ahora miro hacia atrás con tristeza, pensando en un Carpe Diem con réquiem incluido, el réquiem de la España desintegrada, dividida, peleada y a punto de entrar en una balcanización inminente, gracias a aquellos que depusieron al mejor gobernante que tuvo el país, y quizás el único bueno en todos estos años de recortes, atentados, miedo, represión y decadencia moral y administrativa, con una burocracia convertida en partidocracia, y un Código Penal que persigue al honrado, y premia al delincuente, que tasa y castiga el trabajo y premia la vagancia, la pereza y la marginalidad más rastrera. El perfil de Adolfo Suárez es un perfil muy alto, demasiado alto para estas cucarachas democráticas, o más bien demagógicas, aferradas a sus ataúdes impolutos por fuera, pero llenos de gusanos y cadavéricos por dentro, como los fariseos que conspiraron contra Jesús de Nazaret. Al igual que al nazareno, llevaron a Suárez al calvario de su propia derrota, al exilio del anonimato político, a la exigua representación que el centro derecha tuvo desde 1982, simplemente porque unas bestezuelas socialistas, andaluzas y analfabetas, querían asaltar las arcas del Estado para enriquecerse a toda costa, destruyendo el tejido industrial, favoreciendo la pérdida de derechos laborales adquiridos durante siglos y que la masonería anglosajona penetrase secretamente en una España que pasó de ser la séptima potencia mundial, a estar casi como estamos ahora sentados al lado de Rumania o Kazajistán en las Naciones Unidas, tal es la consideración que nos tienen en la actualidad. Suárez no abolió el servicio militar obligatorio, ni dio “papeles para todos”, ni permitía la delincuencia o el terrorismo que hay ahora, y simplemente cometió el fallo de la integridad y la pulcritud moral, en una España que se limita a ir robando lo poco que le queda e ir perdiendo lo escasamente bueno que le quedaba, los valores eternos que ya no tiene en absoluto. Yo tuve una infancia en la España de Suárez, y no volveremos a vivir jamás tan seguros, tranquilos y con el poder adquisitivo que teníamos por aquel entonces, jamás. Esto se ha convertido en un cortijo de sinvergüenzas, en una finca de explotadores y oportunistas, de sectarios de la “cultura del pelotazo” y “la España de los mil colores”, en donde unos magrebíes se manifiestan como estúpidos al lado de unos aberchales 22-M, reclamando unos derechos que deben creer que son gratuitos para todo aquel que pise suelo español, “papeles para todos”… ¿y qué hay de las miles de familias, quizás millones, que se mueren de hambre o son desahuciadas a diario por los masones de la banca y las finanzas? ¿Qué hay de los dos millones de pisos cerrados desde hace diez, quince, incluso veinte años sin ocupantes y en manos de entidades bancarias e inmobiliarias especuladoras?


No, no puedo estar contento con la muerte de Suárez, porque la España que gobernó el, era mucho mejor que la España en la que vivo ahora. Echaré de menos esa España, en la que yo de niño era realmente feliz, mis padres no tenían las cargas fiscales que los asfixiaron durante la etapa felipista, o la falta de ayudas para las familias numerosas que jamás llegaron a manos de mi progenitor, en el paro y con seis hijos en edad escolar… ése es el legado que me dejó el PSOE, y que mi familia ha tardado mucho tiempo en superar. Suárez marcó toda una época, pero también su repentina dimisión anunciaba que la democracia española no iba ya por buen camino, y el 23-F fue una maniobra mediática más del poder en la sombra para poner fuera de las cuerdas a una UCD que seguramente hubiera ganado de nuevo las elecciones generales, tal y como iba a hacerlo Mariano Rajoy en el Partido Popular que dejara Aznar. Dos golpes de Estado ha protagonizado ya la izquierda aberchale y socialista, y siempre para usurpar el poder de manera ilegal y mediante el derramamiento de sangre… ¿hasta cuándo soportarán los españoles espectáculos tan lamentables como el de este sábado en la capital de Madrid, aguantando los actos vandálicos y violentos de los cachorros de los asesinos de españoles, conspiradores y latrocinadores a gran escala, hasta cuando el bochorno de no poder manifestar libremente nuestras creencias, defender el derecho a la vida, o simplemente a ser dueños de nuestros destinos y no de las decisiones del cortijo andaluz o los señoritos masones del Partido Popular? No, la figura del único presidente que realmente ha merecido la pena en España me deja nostálgico, y añorar una España que simplemente no pudo ser. Con una sonrisa y un adiós me despediré de esa emblemática y tenaz mirada, la del excelentísimo señor Adolfo Suárez, presidente de España durante la Transición, y me reiré de todos los sicarios socialistas y aberchales, cuando se perfectamente que mientras el pasará a la historia universal, ellos serán olvidados, sepultados en el olvido y estudiados como los elementos corruptos y perniciosos que siempre han sido. Descanse en paz, Adolfo, vaya a la presencia de nuestro Señor, y dígale de mi parte que los españoles agradecen profundamente su labor y su valor, porque personajes como usted no volverán a verse ya en siglos.”